Durante el mes de septiembre, la Cámara de Diputados reanudó actividades con la tarea prioritaria de definir el presupuesto para el próximo año. Uno de los temas esenciales es el sector educativo, hoy inmerso en una crisis de alcances a toda la población en edad de recibir educación básica, media superior y superior, a pesar de las estrategias definidas para ese fin, la realidad de millones de alumnos es la carencia de herramientas tecnológicas y servicios para tener acceso a televisión e internet.

Desde cualquier punto que se quiera ver la situación de presupuesto educativo, es a la baja, y además esta es una tendencia desde hace varios años. En la revisión de un documento emitido por el propio gobierno[1], desde el año 2015 a la fecha se ha reducido el presupuesto al sector educativo del 3.7 al 3.0 del PIB. Y en el caso de la educación básica del nivel preescolar hasta secundaria la reducción es del 2.3 al 1.9 del PIB.

Estos datos se materializan en primer lugar en reducción de matrícula, planteles y docentes, y con ello de capacidad del Estado de brindar un derecho fundamental. Con relación a esto, el documento consultado destaca que en el ciclo 2018-2019 con relación al ciclo 2014-2015, se redujo 4.1% la matrícula, 1.2% los planteles y 1.2% los docentes. Otra situación grave son los recortes al rubro de capacitación docente en un 49% en el mismo periodo, y la eliminación de la “escuela de tiempo completo” este ciclo escolar que con el pretexto de hacerlas de tiempo completo, desaparecieron varios turnos vespertinos y ahora con la eliminación de éstas se ven claramente perdidos estos espacios. 

En cuanto a la educación superior, en el debate del presupuesto del mes de septiembre, se acordó un aumento de 1.6% a las universidades estatales y de 3.4% a las federales, mismo que es insignificante dada la inflación actual. Pero el caso más escandaloso, que además es una evidencia política de combate contra el magisterio tradicional, es el ataque al presupuesto de las Escuelas Normales que se redujo este año un 95% con relación a 2015, de 461 millones en ese año a 20 millones para el próximo año. Un golpe duro a la educación Normalista.

Lo que pareciera datos duros, trasladados a la realidad de millones de mexicanos es un abierto ataque a todo el sector educativo y una clara contradicción con las necesidades actuales, de más y mejores escuelas que brinden educación digna a todos los niveles, con un sector magisterial público, fortalecido académica, económica y políticamente como sector laboral, que pueda dar educación de calidad a toda la población en edad de recibirla.

Mantener ese escenario de crisis en la educación pública con tantas carencias en el sector y tan bajos presupuestos, es una tendencia con miras a una privatización y la embestida contra un derecho ganado para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. No debemos permitirlo, todos los involucrados en el sector, profesores y padres de familia debemos organizarnos y luchar por educación digna para los hijos de la clase trabajadora, exigir un presupuesto del 10% del PIB, más y mejores escuelas con todo lo necesario para desarrollo educativo integral en todos los niveles y acorde a las necesidades de los alumnos y sus familias.

Grafica 1

Grafica 2

Centro de Estudios de Finanzas Públicas (CEFP), Presupuesto de Educación Básica 2015-2020, Cámara de Diputados LXIV Legislatura, 20 de diciembre de 2019.

 

[1] Centro de Estudios de Finanzas Públicas (CEFP), Presupuesto de Educación Básica 2015-2020, Cámara de Diputados LXIV Legislatura, 20 de diciembre de 2019.


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