La noche de lunes 3 de mayo, sufrimos las consecuencias de la negligencia y la corrupción. Más de una veintena de personas fallecidas y más de setenta lesionadas, además de los daños materiales, ha sido el costo de la caída de una trabe de la vía elevada de la línea 12 del metro de la CDMX.

“¡No ha sido un accidente!”, como reza la indignación colectiva, sino el producto de décadas de abandono y corrupción en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, el principal medio de movilidad de millones de trabajadores de la zona metropolitana.

Ante esta tragedia lo primero que se ve como en muchas otras catástrofes es la solidaridad obrera, los primeros en salir a colaborar, a solidarizarse fueron los vecinos de las colonias cercanas de San Lorenzo y El Rosario a ayudar con frases de aliento y esperanza: “Aguanten”, “Resistan tantito, vamos a buscar con qué sacarte”. Varios ayudaron a sacar a las personas atrapadas, otros ayudando a los heridos, unos más organizando a toda la gente para no entorpecer el rescate, entendiendo que, si no es por nosotros mismos y entre todos, difícilmente lograremos avanzar en una tragedia como esta.

Desafortunadamente no es la única tragedia ocurrida en este medio de transporte, en enero pasado tuvimos el incendio del Puesto Central de Control, en el que murió una persona, en  2020 dos trenes chocaron en Tacubaya con el saldo de un muerto y en 2015 el mismo accidente en Oceanía. En octubre de 1975, un choque de trenes en la línea 2, había sido el peor accidente del metro hasta hoy, cobrando la vida de 31 personas y al menos 70 heridos.

Desprecio al transporte del pueblo trabajador

El desprecio por el principal sistema de transporte de la ciudad es constante, pese a trasladar a 5 millones de personas cada día. Es notoria la falta de limpieza a pesar del esfuerzo que realiza el personal, en su mayoría de tercera edad, sometidos al régimen de subcontratación; falta de mantenimiento, reparaciones, trenes, etcétera. De hecho, el percance pudo verse acelerado debido a los estragos del sismo de 2017 que dañó la estructura y aún no había sido reparada, sin embargo, la obra ha sido mal planeada desde el inicio, mal construida y mal reparada desde su inicio.

Es una práctica común el desvío de recursos en obras de este tipo, rebajar la calidad de los materiales de construcción, contratar poco personal y trabajar a marcha forzada, no realizar los estudios, pruebas y peritajes necesarios en cada uno de los insumos y empresas involucradas en la obra. Son formas de ahorrar recursos de manera criminal pues esto se paga con vidas, hoy lo estamos enfrentando y sufriendo de manera concreta y clara, como siempre, las familias más humildes y trabajadoras que usamos ese medio de transporte para salir a trabajar y estudiar somos las afectadas. De hecho, Mancera, el anterior jefe de gobierno es acusado por malversación de fondos que incluyen el presupuesto operativo del Metro y los fondos destinados a la reparación tras el sismo de 2017.

Sin embargo, una tragedia tan grande no puede recaer en un sólo gobierno, ni a un sólo nivel, el actual gobierno ha implementado recortes en el presupuesto destinado al STC que solamente agudizaron el problema, haciendo oídos sordos a los trabajadores de base. También han sido responsables las políticas gubernamentales de subcontratación que han dejado en manos de empresas privadas, sin regulación ni capacitación, tareas claves como el mantenimiento.

Justicia para las víctimas

Frente a la tragedia, se culpan unos a otros sin asumir su parte de responsabilidad, pero evidentemente, los únicos que no tienen responsabilidad son los que han pagado con su vida tanta corrupción de la que son parte todos los involucrados en la obra y en su mantenimiento desde Felipe Calderón, Ebrard, Mancera, Enrique Horcasitas, la directora del STC Florencia Serranía e incluso los dirigentes sindicales charros como Fernando Espino Arévalo que han desoído a los trabajadores durante todos estos años para hacerle el juego al gobierno y desmovilizar las luchas que han intentado lanzar las bases para dignificar sus empleos y el servicio. No tienen menos culpa las constructoras, en especial la empresa Carso de Carlos Slim, que se encargó de la construcción del tramo en el que ocurrió la tragedia.

La actual administración también debería asumir su parte de responsabilidad, pues pese a que en los últimos meses se realizó una evaluación, evidentemente no se tomaron las medidas necesarias para solucionar el problema.

Debe investigarse a los responsables a todos los niveles y hacer justicia por las víctimas de su negligencia y corrupción, no podemos permitir que este asesinato anunciado se mantenga impune y estas prácticas se sigan reproduciendo como en cada gobierno.

Pero también denunciamos la actitud hipócrita de la derecha, el prianismo está totalmente embarrado de sangre con esta tragedia, han sido parte de la causa. Ellos, que ahora se dan baños de pureza e indignación están detrás de los malos manejos de infinidad de construcciones y desvío de recursos, ¿Qué es sino ejemplo de esto, la Estela de Luz? En tiempo electoral todos quieren jalar agua a su molino y el oportunismo de la derecha a costa del sufrimiento de las familias afectadas, no se ha hecho esperar.

Por un transporte digno

Es necesario luchar por un transporte público digno, en enero de 2020 desde Izquierda Revolucionaria realizamos una campaña contra la subida del costo del transporte en el Estado de México, pues no hay en los hechos un mejoramiento de este, pese a nuestros esfuerzos y de muchos otros, no dimos marcha atrás a la medida. En la CDMX, también ha habido aumentos, pero seguimos teniendo condiciones terribles.

Es por ello que el problema no es la falta de recursos, que sí se están dando (15,081,871,997 de presupuesto) siendo el Metro el medio de transporte al que más se le designa, el problema es que sigue siendo insuficiente y lo peor es que cae en manos de los altos funcionarios o el sindicato charro, por lo que la definición de prioridades en el gasto del presupuesto, que son las necesidades del pueblo humilde, siempre quedan relegadas en una espera eterna hasta que tenemos estas tragedias.

Por eso hoy retomamos el planteamiento de enero del año pasado y tras el incendio del Centro de Control, necesitamos un transporte digno, público, eficiente, limpio y seguro para la juventud y la clase trabajadora. Basta de subcontratación de personal, exigimos revisión y cuentas claras de las constructoras que tuvieron a su cargo la línea 12, Grupo Carso, ICA y Alstom.

Una de las tareas de los sectores y sindicatos democráticos y combativos del Metro, como lo han sido tradicionalmente las taquilleras, es hacer un llamado a la movilización en conjunto con los usuarios y demás trabajadores organizados para exigir no sólo mayor presupuesto y su democratización, sino también denunciar y exigir la salida de esa mafia enquistada en los órganos directivos como en el Sindicato Nacional, saneando los capitales y que estos sean controlados democráticamente por las y los trabajadores del STC para que sean destinados a las necesidades reales de mantenimiento, infraestructura y personal del Metro.

Los trabajadores democráticos también pueden convocar a las demás organizaciones sindicales independientes ¿acaso no son los maestros, los electricistas, los telefonistas, los que usan cotidianamente este transporte? Así como también a la juventud y los estudiantes para exigir al Estado mayor presupuesto y que se deje de desviar los fondos. El Metro lo podemos rescatar a través de la lucha organizada.

Demandamos:

  • Mayor presupuesto para el STCM sin intermediarios.
  • Condiciones laborales dignas para todo el personal del transporte con salarios base, prestaciones, sindicalización y seguro de vida en caso de accidente. Basta de tercerización y precariedad laboral.
  • Demandamos la rehabilitación y mantenimiento de trenes, vías, andenes, estaciones y centros de control. En el caso del trasporte terrestre renovación y adquisición de unidades por modelos más limpios y amables con el medio ambiente.
  • Ampliar el personal de conductores, de monitores de seguridad, taquilleras, personal de mantenimiento y limpieza para dar un servicio más ágil y adecuado.
  • ¡Ante su corrupción y negligencia los muertos son de la clase obrera, castigo a los responsables!

¡Por un paro combativo de usuarios y trabajadores que impulse un plan de rescate del STC!

¡No fue un accidente, fue un asesinato por negligencia!

¡Por un transporte digno y seguro para las familias trabajadoras!


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