El 29 de diciembre del año pasado, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre fue arrestado, después de que en marzo de 2021 se emitiera una orden de aprehensión por trata de personas con fines de explotación sexual. Su detención infunde un atisbo de justicia contra uno de los personajes más deleznables de la política actual; se debe remarcar que su captura se da en un periodo en el que la lucha organizada no ha dejado de insistir y hacer presión sobre la violencia machista y el sistema jurídico patriarcal que diariamente revictimiza e impide procesos ágiles y certeros.

El cacique de la basura encarna toda la podredumbre que supone la protección del sistema; uno que protege a los criminales de cuello blanco y les permite ocupar posiciones de poder sin importar las denuncias en su contra. La impunidad en la que vivió Gutiérrez de la Torre hasta el año pasado es una muestra de la lentitud e ineficacia de una justicia que prioriza los intereses de la clase dominante.

El exdirigente del PRI en la CDMX logró trazar toda una red de trata y prostitución dentro del partido, cobijado por un aparato de poder al que no le importó disponer de la vida de mujeres trabajadoras, estudiantes y madres solteras, quienes acudían a cubrir las supuestas vacantes. No resulta fortuito que las víctimas de esta red pertenezcan a estos sectores, pues ya desde 2011 -tres años antes de que se destaparan las investigaciones- el CONAPRED advertía que la tasa de desempleo crecía exponencialmente para la juventud y las mujeres, cuestión que actualmente se mantiene y se ha agudizado por la pandemia. Así, se ha dejado en una total vulnerabilidad a millones de trabajadoras y trabajadores expuestos a convocatorias de empleos engañosas, como la que circulaba desde las oficinas gubernamentales en 2014.

Por supuesto, el arresto de este personaje representa una posibilidad para sus víctimas de acceder a un mínimo de justicia, y el proceso en su contra no debe pasar desapercibido. Sin embargo, también se debe decir que la reapertura de las investigaciones no responde a la buena voluntad del sistema, ni siquiera del cambio de gobierno. Por el contrario, se presenta como resultado de una lucha de décadas por los derechos de las mujeres trabajadoras; es consecuencia de la expansión del movimiento feminista en el país, de la presión que han hecho con cada movilización en las calles, de la solidaridad afuera de los penales para arrebatar justicia contra los agresores, de las marchas masivas como la de marzo de 2020, en las que miles de mujeres han salido a protestar contra los feminicidios, desapariciones y otras formas de violencia machista que alcanzan cifras terroríficas en México.

Bajo ese contexto, la detención de este proxeneta encuentra cabida. No se puede dejar pasar, como hasta ahora, en uno de los países con mayor incidencia de desaparición por trata. En uno de los informes recientes sobre el caso, la FGJ notificó que en la administración anterior se intentó ocultar la carpeta para que prescribiera la acción penal en su contra, lo cual no resulta indignante; es tan solo una confirmación de las lealtades y complicidades entre la cúpula de poder, pero particularmente del modus operandi del PRI.

No obstante, tampoco somos ingenuas, si de verdad hay un interés genuino en ofrecer condiciones dignas y justicia para las mujeres la 4T debe rectificar su política y no solo mejorar en estos aspectos; basta con recordar la minimización del presidente ante las cifras de feminicidios y transfeminicidios, la cancelación de varios programas de asistencia a la mujer trabajadora o los encapsulamientos durante las últimas protestas feministas. Que se retome la consigna de “sentencia ejemplar” desde la FGJ contra Gutiérrez de la Torre es, ante todo, un logro de la lucha organizada.

El desarrollo de la investigación estará bajo la mirada atenta de la clase trabajadora en el país, que espera tener un dictamen acorde a sus intereses y agravios; exigimos una sentencia ejemplar que permita vislumbrar el resultado de nuestra lucha y que mande el mensaje claro que nuestras vidas importan y que las defenderemos. Personajes como el exlíder de la basura se encuentran únicamente en la punta del iceberg de todo un sistema que nos oprime y que debemos derrocar para vivir con dignidad. ¡La lucha sirve, la lucha sigue!


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