La inflación por encima del aumento salarial

La pandemia y la crisis económica han rebajado aún más el poder adquisitivo de nuestros salarios, no alcanzan ni mínimamente para poder comprar la canasta básica. Desde el primer minuto de la pandemia, la clase trabajadora vivimos los estragos económicos, nos encerramos en las cuatro paredes de nuestras casas, y no contamos con espacios mínimos de esparcimiento.

Tuvimos que poner de nuestro bolsillo para pagar el internet o comprar equipos de cómputo para conectarnos a nuestros trabajos, o a nuestras escuelas, porque de no ser así, podríamos incluso perder nuestros empleos o perder en la práctica el derecho a la educación, que fue el caso de muchos. Y muchos otros más, fuimos obligados a continuar el trabajo presencial para poder conseguir que comer cada día, aunque eso implicara enfermar o perder nuestras vidas y/o las de nuestros familiares.

Los salarios  para la clase trabajadora, desde antes de la pandemia eran insuficientes, tras ella han sido peor, no solamente porque comenzamos a gastar más en luz, agua, internet, comprar dispositivos electrónicos o materiales que permitieran adecuar nuestros espacios para la escuela o el trabajo,  sino porque hemos vivido los diferentes alzas en los precios de la canasta básica. Desde el 2020, la inflación se disparó en América Latina, el coronavirus devastó la demanda y la producción. Para el primer semestre del 2021, con la desaceleración de la pandemia y la reapertura de las economías, la inflación aumentó una vez más y la tendencia no ha parado hasta este inicio de 2022. Los gobiernos de varios países tomaron varias medidas de endurecimiento para que nuevamente quienes paguemos los estragos de la crisis económica y de salud, seamos nosotros, una muestra grande e insoportable de ello fue el aumento de productos de la canasta básica donde por poner un ejemplo el aceite pasó de un precio de $28 pesos en promedio a $45 pesos. Cada vez es más difícil poder adquirir los productos más necesarios.

Y esto no ha sido lo único, pues a principios del 2022, hemos visto la continuación de un encarecimiento ridículo, el limón, es un claro ejemplo al costar hasta $90 pesos el kilo, el kilo de tortillas a $18 pesos. Esto es totalmente invivible, ¿Cómo vamos a comprar los alimentos y a vivir con  un salario mínimo de $172.87(incluido el ya tan mencionado aumento) con estos precios?

El aumento salarial ensombrecido ante la inflación

El aumento salarial decretado por AMLO es totalmente insuficiente y más ante la inflación que nos hemos enfrentado.

El salario mínimo, es la cantidad mínima recibida por jornada de trabajo. El 1 de diciembre de 2021 la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI) publicó que el salario mínimo general aumentaría, a partir del primero de enero de 2022, en un 22% pasando de $141.70 a $172.87 ($31.17 más) pesos diarios; mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte subiría de $213.39 a $260.34 ($46.95 más) pesos diarios. La ZLFN es un programa que arrancó en 2019 para promover el desarrollo de una región conformada por 45 municipios de los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas que tienen frontera con Estados Unidos mediante incentivos fiscales, los cuales consisten en la reducción de tasas de IVA e ISR y la homologación del precio de las gasolinas con el de EU. Estas medidas sobre precios de energéticos y de estímulos fiscales estuvieron acompañadas de un aumento al doble del salario mínimo. En 2019 se otorgó el primer incremento histórico al salario mínimo general de 16% y éste pasó de 88.36 a 102.68 pesos diarios, se creó la referencia especial para la ZNLF y ésta nació con un monto equivalente a 176.72 pesos diarios.

Los salarios mínimos profesionales también recibirán un incremento de 22% (son aquellos  trabajadores que desempeñan una actividad profesional o de oficio, luego de que este año se incorporara el trabajo del hogar y de jornaleros agrícolas). El aumento de los salarios mínimos generales se integra a partir del salario mínimo vigente en 2021, más la suma de un Monto Independiente de Recuperación (MIR) de $25.45 pesos para la ZLFN y de $16.90 pesos para el resto del país, y un incremento por fijación de 9%.  

Este aumento salarial, se presume como el más alto en los últimos 34 años, también hace alarde al ganar 13 lugares a nivel mundial para ubicarse del lugar 80 al 67 por encima de Colombia, Perú, Guinea Ecuatorial, Ucrania, entre otros países. Para tener una idea visual de tan sonado aumento diríamos que en 2018 estaba en $88.36 y al 2022  de $172.87, es más del doble. Sin embargo, ha sido ensombrecido por la inflación tan alta y las maniobras patronales para evadir este aumento.

Los beneficiados de este incremento salarial serán tan sólo 6 millones de trabajadores, el 16.5% de los asalariados del país, 12.5 millones más que reciben más de dos salarios mínimos, pero que tampoco logra comprar la canasta básica, no tendrá ningún beneficio, en general durante la pandemia el ingreso en los hogares disminuyó 5.8%. En cambio durante estos dos años, la fortuna de los seis hombres más ricos del país se incrementó en 60%. México sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo.

Aunque López Obrador afirmaba que la inflación no iba a comerse al aumento, desde noviembre pasado de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), informó que el indicador de inflación se colocó en 7.37%  su nivel más alto en dos décadas, cerrando el 2021 con un 7.4% de inflación, traducido en que uno de cada cuatro trabajadores en el país ocupará más de 80% de sus ingresos para adquirir los alimentos y artículos mínimos. En el centro del país comprar la canasta indispensable (sin contar servicios ni vivienda) al cierre del año ocupó 81.5% del salario mínimo; en el centro sur, 93.9%; en el sur, 86.7%, y en la zona norte, donde el salario mínimo es más alto, 53.3% por ciento.

La inflación se está sufriendo en distintos países, México fue la sexta más alta sólo por debajo de Argentina, Turquía, Brasil, Polonia y Rusia; y en lo que respecta a la OCDE de los 38 países que la conforman la tasa de México fue la cuarta más alta, después Turquía, Polonia y Hungría, en nuestro país ha sido la más alta en dos décadas y en la cual los alimentos se han encarecido al triple o más. En menos de un mes y medio la canasta básica monitoreada por el Gobierno Federal se ha encarecido hasta 138.9% y a más del doble en estados del sur.

Indudablemente el aumento al salario mínimo, para nada ha sido un paliativo contra la inflación, de hecho más bien la inflación ha obligado a que se dé dicho aumento, sin embargo, no es suficiente el 22% contra el encarecimiento de la canasta básica de casi al doble, eso sin contar los gastos de vivienda, transporte,  servicios médicos, etc. Aunado a esto la tendencia inflacionaria traen consigo: más desempleo, mayores tasas de explotación y una lucha de la patronal por proteger sus intereses.

Todo esto sin considerar a todos los trabajadores y trabajadoras del sector informal, que ellos no pueden ni pensar en un aumento salarial, al no tener un ingreso fijo, por lo que este aumento termina siendo totalmente irreal. Esta situación genera incertidumbre y mucha preocupación, no sólo en la cuesta de enero sino en el día a día de cada familia.

Ante la crisis económica necesitamos un programa revolucionario

Conforme la crisis sigue avanzando, los golpes a la economía de la clase trabajadora lo hacen también, ni el aumento salarial ni los programas sociales han servido de contrapesos,  por eso, ahora más que nunca debemos apostar por la unidad de las y los trabajadores formales, en precariedad laboral y no formales, impulsar asambleas y salir a las calles a gritar fuerte y claro que esta crisis no la vamos a seguir pagando nosotros, que necesitamos un aumento salarial real que esté por encima de la inflación y que nos asegure que podamos adquirir la canasta básica, que podamos pagar todos los gastos de vivienda, salud, educación, recreación y más.

¡Por un salario y una vida digna!


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