La reciente vista a México del Papa Benedicto XVI, Joseph Aloisius Ratzinger, desarrollada entre el 23 y 25 de marzo pasados, se da en medio de un marco especialmente catastrófico para la derecha panista. En apenas dos sexenios, el de Fox y el de Calderón, el PAN ha experimentado una crisis de legitimidad para la cual el PRI necesitaría varias décadas para su desarrollo. A estas alturas, y de cara a las elecciones del 1 de julio próximo, salvo que suceda un “milagro” (quizás de ahí el interés de Calderón en la vista de Ratzinger) es casi un hecho que el PAN no repetirá en la presidencia de la República.

Para nadie es un secreto que la política de Fox y de Calderón no han tenido otro objetivo mas que el de darle continuidad a las directrices priistras consistentes en concentrar más riqueza entre un puñado de banqueros y empresarios a costa de empobrecer aun más a millones de mexicanos. Lo anterior significa que, de acuerdo al Banco Mundial, hoy en día los 22,6 millones de mexicanos más pobres, la quinta parte de la población del país, participa sólo del 3,8% del consumo nacional de bienes, muy lejos del 56,7% de los ricos (que representan un 20% de la población). Por otro lado el INEGI reporta que entre 2008 y 2010 el número de pobres pasó de los 48.8 a los 52 millones. Nótese que en cada caso estamos citando cifras y diagnósticos oficiales (¡!)

Sin embargo las cosas no paran ahí pues la tragedia se extiende hacia la llamada clase media, es decir hacia el reducto en el cual el PAN ha tenido su base tradicional de apoyo social. Ejemplo de la ruina que han significado el calderonismo todos estos años para la pequeña burguesía es el hecho de que en 2008 el 80% de las pequeñas y medinas empresas (Pymes) quebraron de acuerdo a un balance del Tec de Monterrey; un año después, en 2009, otras 500 mil Pymes cerrarían sus puertas. Y ahora, en tan sólo el primer semestre de este 2012, las quiebras entre este sector de la economía ya alcanza a las 300 mil Pymes. Es decir, en otras palabras, en el marco del actual gobierno de Calderón miles de familias de pequeños empresarios y comerciantes ha sido arruinados, erosionándose con ello en mucho una palanca electoral clave para el panismo.

En buena medida de esa forma es como se pueden explicar los resultados de la encuesta publicada por Proceso en abril de 2011 en la que se ubica el índice de aceptación de Calderón en un 45% contra el 72% del que gozaba en 2009; y más recientemente este es el caso del sonde de opinión de elpais.com según en cual 8 de cada 10 mexicanos desaprueban a la actual administración panista.

Es evidente que esos resultados en cierta medida ya están marcando las tendencias hacia las elecciones del 1 de julio venidero. Concientes de esa realidad, el panismo se ha lanzado en una lucha desesperada para tratar de recuperar a su tradicional base de apoyo, articulada en buena parte por los sectores más conservadores de la sociedad.

En esa medida es como, en complicidad con el PRI, Calderón ha logrado la penalización en 18 estados contra las mujeres que abortan, ello entre 2008 y diciembre del 2009. Así pues, por mencionar un par de casos, ya para agosto de 2011se reportaban 22 mujeres presas en Tamaulipas por esa razón y 160 con procesos legales por el mismo motivo en Guanajuato en diciembre de ese mismo año.

Además, de forma más reciente, con ese mismo objetivo, Calderón ha lanzado la contrarreforma al Artículo 24 constitucional (la mentada “reforma por las libertades religiosas”) misma que pretende replegar al Estado laico, una de los principales legados de la guerra de reforma (1857-1961) encabezada por Juárez y de la revolución de 1910-1917, y permitir, entre otras cosas, la enseñanza religiosa en la educación pública. A estas alturas la iniciativa de ley ya fue aprobada por panistas y priistas en la Cámara de Diputados, pero aun falta su ratificación en el Senado.

Siendo así, la cereza del pastel de esa táctica ha sido la vista de quien en el año de 1941 se enrolará en la Juventud Hitlerian: Joseph Aloisius Ratzinger. Lejos de salvar almas, la estancia del Papa Benedicto XVI en México ha tenido como razón de ser darle una esperanza de vida al clerical y antijuarista PAN.

Es cierto que cierto que Benedicto reunió en misa a más de 600 mil personas en Silao, Guanajuato, sin embargo, aun así, la visita del ex joven ( y aún) nazi no ha dejado de ser gris y lejana del impacto mediático y social que esperaba Calderón pues la crisis de la derecha panista es tan sólo una de las diferentes expresiones de la crisis de todo el espectro de la derecha política, es decir se trata de una crisis que se extiende también al la grey católica y al mismo Vaticano. El nazi Ratzinger llega a México tras el escándalo de los Legionarios de Cristo y su máximo líder, el ahora difundo en la impunidad gracias a los gobiernos del PAN y al cobijo del polaco Juan Pablo II, el pederasta Marcial Maciel, y en un momento en el que la cúpula católica como nunca se ha evidenciado como un abierto cómplice del régimen, es decir como un abierto enemigo de los pobres.

¡Valla clase de paradoja divina!, por emplear la terminología habitual de los clérigos: una institución carente de legitimidad (el PAN) tratando de apoyarse en otra institución carente de legitimad (la grey católico-vaticana) para recuperar ¡¡¡legitimidad!!!

No dudamos que las acciones panistas-yunquistas puedan tener un efecto entre aquella capa social de la que pretenden recuperar sus simpatías, pero tampoco dudamos en que dicho efecto será más que limitado; nada cercano al objetivo de evitar una estrepitosa derrota en julio próximo. Amplios sectores de la pequeña burguesía han sido arruinadas en el contexto del calderonismo y se ve como imposible la tarea de recuperar su apoyo a base de baños de pureza.

Eso que es valido para la pequeña burguesía, lo es más aún para el pueblo trabajador mexicano; Calderón y Ratzinger se equivocan si creen que pueden manipular a los trabajadores y moverlos en dirección hacia sus objetivos con dadivas espirituales. El pueblo trabajador mexicano es en su mayoría católico y eso no le ha impedido impulsar tres de los procesos de mayor trascendencia por su contenido en la historia de América Latina: la revolución de Independencia de 1810-1820, la Guerra de Reforma de 1857-1861 y la Revolución de 1910-1917; dicho sea de paso tras cada uno de esos procesos el clero en tanto uno de los principales terratenientes y herramienta de opresión al servicio de los ricos, siempre vio retroceder sus privilegios. El origen del Estado laico hunde sus raíces en las tradiciones revolucionarias de los explotados de México, mismas de donde emanan sus tradiciones anticlericales. En el pasado los sentimientos religiosos del campesinado pobre y de los trabajadores de la ciudad no han sido un freno para impedir que llegado el momento estos se lancen contra clérigos y aristócratas en defensa de sus intereses. Y en el futuro la historia de la lucha clases se encargará de demostrar de nueva cuenta que eso es así. Entonces habrá llegado la hora de que tiemblen y se pongan a rezar Calderón, Ratzinger y todos los poderosos.


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