Son las 7 de la mañana en las principales zonas industriales de la Ciudad de México. Un núcleo de jóvenes, se disponen a entregar un volante a los miles de trabajadores que a diario se levantan para ir a lo que será un pesado día laboral, a cumplir la jordana laboral que no les ha permitido volver a convivir el tiempo que quisieran con sus familias.

Algunos con la cara desencajada, otros más sin expresión alguna en el rostro y muchos más con una evidente preocupación por lo que, les han anunciado, será la crisis más fuerte por la que hayan atravesado en sus vidas. Pero eso ya lo habían escuchado antaño, algunos lo habían vivido y en sus pensamientos se encontraban los recuerdos de lo que había sido perder empleo, vivienda y toda pertenencia que, después de miles de jornadas de trabajo de sol a foco, habían juntado con mucho esfuerzo. Y ahora lo volvían a anunciar  el mundo entero en la peor crisis de su historia.

Como siempre, se dirigían a una jornada más pero ahora algo cambió, de las manos de un joven recibía un volante que rezaba: Ante los desempleos masivos, ante los salarios de miseria, ante la crisis…todos a organizar una: Huelga General. Y el trabajador se decía a si mismo, ¿por qué no? La chispa estaba encendida, después de todo, ¿qué más podía perder? El salario no podía ser menor, la explotación no podía ser peor, ¿qué mas daba emprender la batalla?

Y así, el rostro de uno a uno de los que recibía en sus manos el volante cambiaba radicalmente. Seguía caminando hacia el trabajo y al llegar se encontraba con sus compañeros, que también habían recibido el volante. No decían nada, quizás por el miedo a la represión o el miedo a perder el empleo pero algo había cambiado, no veía a la fábrica igual, miraba sus manos, a sus compañeros, al despacho del capataz, el tipo que no los dejaba respirar un instante, y el tiempo se detuvo un instante.

La fábrica puede funcionar sin él, pero no sin mí. Y ese pensamiento, tan sólo ese pensamiento, fue el cambio cualitativo, el que ahora lo arrojó a las calles para decirle al gobierno, paga tú la crisis que has generado, que nosotros no tenemos por qué hacerlo….

El pasado17 de diciembre, los jóvenes y trabajadores que componemos la Tendencia Marxista Militante asistimos a las principales zonas industriales de la Ciudad de México a repartir un volante a los miles de trabajadores que ahí laboran explicando la brutal crisis por la que la burguesía nos está haciendo pasar. En este brigadeo, repartimos alrededor de 3 mil volantes en las Zonas Industriales de Vallejo, Ecatepec, Iztapalapa y Naucalpan. El objetivo, explicar la necesidad de arrancar la lucha en contra del sistema capitalista, culpable de la miserable vida a la que somete a millones de personas en el mundo.

El recibimiento que nuestro volante tuvo por parte de los trabajadores fue magnífico. La narración que anteriormente expusimos no es producto de la imaginación de alguno de nuestros compañeros, sino de lo que realmente pudimos palpar en el ambiente.

La Tenencia Marxista Militante agradece a todos los que recibieron, leyeron y distribuyeron nuestro volante y a todos los que nos apoyaron para seguir reproduciéndolo. Así mismo, invita a todo aquel trabajador consciente a que se una a la TMM y luche junto con nosotros por el Socialismo porque, insistimos, sólo existen dos caminos para la humanidad, Socialismo o Barbarie.

Viva la clase obrera mexicana
Unidos y organizados…¡¡Venceremos!!

Enero de 2009.

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