Nacional

El  pasado 3 de mayo sucedió algo que lamentablemente ya no es novedoso en México: nuevamente estalló una mina de carbón dejando un grave saldo para la clase trabajadora. Los hechos, producto de la acumulación de gas metano, ocurrieron en una mina propiedad de la empresa Beneficios Internacionales del Norte (Binsa) localizada en Sabinas, Coahuila. La explosión dejó sepultados a 14 mineros e hirió a otro, un joven obrero de 15 años de edad el cual sufrió quemaduras graves en buna parte del cuerpo. Al día de hoy, 5 de mayo, los se informa que ya han sido rescatados sin vida los cuerpos de seis de los 14 mineros atrapados y que las esperanzas de vida para el resto de trabajadores son mínimas.

Estos lamentables acontecimientos forman parte de una larga estela de accidentes laborales en las minas mismo que, de acuerdo al Centro de Acción y Reflexión Laboral (CEREAL), desde 2006 hasta un día antes de esta nueva desgracia, ya habían cobrado la vida de 108 mineros; desafortunadamente ahora a esa cantidad habrá que sumarle los seis cuerpos rescatados hasta el momento en Sabinas. Esperamos que esta macabra cifra ya no siga creciendo.

¿Qué se oculta detrás de esta nueva tragedia?

El antecedente que viene mas rápido a la memoria sobre esta clase de accidentes es el caso de Pasta de Conchos del 19 de febrero del 2006, mina en la que una explosión cobró la vida de 65 mineros. En este caso tras 10 meses de labores de rescate se logro la recuperación de tan sólo 2 cuerpos; un año después de la tragedia se suspendieron las labores de rescate. La tragedia como tal y el desistimiento para recuperar los cuerpos no hicieron más que corroborar la frivolidad y la indiferencia de los empresarios y su gobierno (entonces bajo la dirección de Fox) por la vida de los trabajadores y el dolor de sus familias. Para la burguesía, como explica Marx, los trabajadores solo son carne de explotación.

La tragedia en Sabinas al igual que la de Pasta de Conchos y demás accidentes que han mutilado o asesinado (éste ultimo es el termino correcto) a ya varias decenas de mineros en los años recientes no tiene otra explicación mas que la búsqueda rapas y mezquina de las ganancias por parte de la industria minera la cual, en su afán por reducir sus costes de producción, obliga a sus trabajadores a laborar bajo condiciones mínimas o inexistentes de seguridad y con equipos obsoletos. La seguridad en las minas cuesta y encarece los costes de producción afectando las ganancias, se dirán los empresarios, por consecuencia ¿para qué gastar en proteger a los mineros si en la calle hay miles de jóvenes desempleados de los cuales se puede echar mano rápidamente y sustituir inmediatamente a un minero cuando resulta herido o muerto tras un accidente laboral o cuando la silicosis (enfermedad pulmonar grave que afecta tradicionalmente a esta capa de trabajadores y que por lo regular deriva en cáncer) ya no lo deja trabajar?

Esa lógica de la burguesía (las máximas ganancias incluso a costa de la vida de los trabajadores) es la explicación de fondo que se oculta tras la tragedia del pasado 3 de mayo en Sabinas, lugar en el que la empresa Binsa obligaba a los mineros a trabajar simple y llanamente sin ninguna clase de seguridad y bajo condiciones laborales propias de un siglo atrás.

Pero yendo mas lejos aun, la lógica parasitaria y mezquina del la industria minera que motivó el accidente de Sabinas es exactamente la misma lógica con la que actua el conjunto de la clase patronal frente al total de la clase trabajadora en México y en el mundo. Lo anterior es fácilmente demostrable por medio de un reciente informe del IMSS que destaca que en nuestro país cada año se presentan en promedio  mil 412 defunciones por riesgos laborales y 411 mil accidentes de trabajo (1).

Insistimos, la voracidad de la burguesía al amparo de su gobierno, ya sea bajo el PAN o el PRI, es la responsable de todo ello. ¿O acaso la industria minera no está en condiciones de invertir significativamente para dotar de equipos y medidas de seguridad adecuadas a los trabajadores y garantizar con ello su salud y su vida? Des nuestro punto de vista la respuesta es un categórico , y los resultados económicos así lo demuestran:de acuerdo al Grupo Financiero Ixe, por ejemplo, las tres empresas del sector que cotizan sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Grupo México, Peñoles y Autlán, incrementarán en 63.9% sus utilidades anuales en el tercer trimestre de 2010. Ese mismo análisis de Ixe indica que las utilidades netas de estas empresas suman 6,889 millones de pesos. En ello se basa los cálculos de éste sector de la economía los cuales señalan que sus inversiones entre 2010 y 2012 serán de 13 mil millones de dólares.

Cárcel para Calderón, Javier Lozano y los patrones

Las escasas o nulas medidas de seguridad con que operan la mayor parte de empresas mineras en nuestro país son ilegales, no obstante los patrones pueden impunemente gracias a la complicidad del gobierno federal y su Secretaría del Trabajo, mismos que tienen como política cerrar los ojos ante toda esa problemática. Por ello en la práctica Calderón y Javier Lozano, Secretario del Trabajo, también son cómplices del asesinato de los mineros de Sabinas y por ello tienen que renunciar a sus cargos y ser procesados legalmente junto con los propietarios de la empresa Binsa, la cual a la vez está obligada a indemnizar de un forma suficiente a las familias de los mineros y al joven obrero de 15 años de edad gravemente herido.

Los sindicatos, para frenar la oleada de muertes que está experimentando la clase trabajadora a consecuencia de la inseguridad laboral, deben llamar a un frente de lucha junto con Morena y el PRD para convocar a una huelga general exigiendo la renuncia de Calderón y su equipo, además de cárcel para todos los responsables, así como la reparación inmediata de los daños para los mineros y las familias afectadas de Sabinas, Pasta de Conchos (incluida la recuperación de los cuerpos aun sepultados en la mina) y de todas las minas que han experimentado toda clase de accidentes en los últimos años.

Es necesario expropiar

En definitiva es totalmente incoherente la relación entre las obscenas ganancias de la industria minera y las extremadamente precarias condiciones en que laboran los mineros, costo que tiene que ser pagado por estos últimos incluso con sus propias vidas. Sin embargo mientras la propiedad privada sobre las principales palancas de la economía siga dominado a la sociedad, esa clase de accidentes que año tras año asesina a decenas de mineros continuarán desarrollándose una y otra vez, pues para los patrones la seguridad laboral es una prioridad secundaria que por ningún motivo pues ser antepuesta sobre las ganancias empresariales.

De ello se desprende la necesidad de arrebatarle a la clase dominante el monopolio de la economía por medio de la nacionalización de las minas y del resto de los principales medios de vida para ponerlos bajo el control democrático de la clase trabajadora en una economía planificada y la conducción de un Estado obrero. Compañero trabajador únete a Militante y lucha por el socialismo.

1.- Mueren mil 412 personas al año por accidentes laborales

http://www.informador.com.mx/mexico/2010/197013/6/mueren-mil-412-personas-al-ano-por-accidentes-laborales.htm

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), las bases del PRD y el propio Andrés Manuel López Obrado (AMLO) han conseguido una primera victoria en el Estado de México, lograron echar abajo los intentos del ala de derechas del PRD por coaligarse con el PAN para contender juntos por la gubernatura del Estado de México (Edomex). Es importante sacar todas las lecciones de este hecho y desprender de ellas las siguientes tareas.

El objetivo de la alianza PAN-PRD en el Edomex.

El objetivo fundamental de la alianza entre el PAN y el PRD en el Edomex era, cómo en los casos de Oaxaca, Sinaloa y Puebla, evitar que las aspiraciones de la clase trabajadora se reflejaran en el terreno electoral, impidiendo que surgiera un gobierno de izquierda que emprendieran acciones en favor de las masas trabajadoras, expoliadas por la crisis económica y los ataques del gobierno de Calderón.

Otro objetivo de las  alianzas entre el PRD y el PAN, ha sido  fortalecer al PAN, partido que desde el 2006 ha perdido  espacios de gobierno, incrementando así la debilidad de Calderón y exacerbando su dependencia hacia el  PRI.

Por último y no menos importante, la burguesía y el PAN han visto en las alianzas PAN-PRD una oportunidad de oro para desprestigiar al principal partido de izquierda con que cuenta la clase trabajadora, fortaleciendo al ala de derecha del partido (colabora ésta última del gobierno de Calderón y del imperialismo norteamericano, como se ha demostrado en los cables de Wikileaks), han intentado  crear confusión, desmoralización y apatía entre los sectores más activos del movimiento y entre los millones de trabajadores que sin una militancia activa dentro del PRD, inclinan su apoyo y simpatías hacia esta organización.

Específicamente en el caso del Edomex, la alianza debería de cumplir una función más: aislar a AMLO del PRD, a las bases del Morena y a su candidato  Alejandro Encinas, obligándolos a contender fuera del éste partido y en cierto sentido en oposición al mismo. Los cálculos iniciales de los “chuchos” eran que con la alianza obligarían a AMLO a contender “solo”, sin el apoyo de las bases del PRD; ellos esperaban que Morena  y AMLO mostraran debilidad y una capacidad pobre para atraer las simpatías de las masas del Edomex. Por otro lado esperaban verse respaldados con la fuerza del PAN en el estado de México, que ayudaría a sostener la falacia de que sin alianza con el PAN, la izquierda sería incapaz de ganar al PRI. Los resultados finales han sido muy distantes de los planes originales de la derecha del partido.

Fracaso de la consulta ciudadana

Hasta antes de la llamada consulta ciudadana, el bloque de derechas del PRD se sentía confiado. Con los “triunfos” de las alianzas PRD-PAN en Oaxaca, Sinaloa y Puebla, se sentían fuertes para mantener a capa y espada esta alianza para el Edomex. Además todavía en el mes de diciembre del 2010 Alejandro Encinas seguía renuente a aceptar el apoyo de AMLO y del Morena para impulsarlo como candidato. Y en una vez que aceptó el apoyo del movimiento, él mismo planteó que si la dirección de PRD (en manos de los chuchos) aprobaba la alianza con el PAN, él no sería candidato por el PRD, pero tampoco sería el candidato de Morena, PT y Convergencia. Osea que de prosperar la alianza del PRD con el PAN el movimiento genuino de izquierda se quedaría sin candidato, al menos él no lo sería. Éste era un elemento que estimulaba la confianza y la traición de los “chuchos”.

En un momento determinado, a finales de febrero, era tal la incertidumbre dentro de Morena, que el mismo AMLO tuvo que presionar a Encinas para que no fuera a aceptar  ser candidato de la alianza, además tuvo que advertir que si Alejandro Encinas no aceptaba la postulación por parte del PT, Convergencia y Morena “entonces vamos a pensar en otra propuesta, pero no nos vamos a quedar sin participar, de eso no hay la menor duda”. Eran momentos de mucha incertidumbre, dada la poca claridad de los dirigentes.

Así, los “chuchos” en el Edomex encontraron en la realización de una consulta la forma menos patética de avalar la alianza con el PAN. A todas luces se trataba de una estratagema que pretendía forzar la declinación de Encinas, descabezar la campaña de AMLO en el Edomex y concretar  la alianza con el PAN.

Los miserables resultados de la consulta sin embargo fueron decisivos para que toda la confianza y arrogancia de los “chuchos” se viniera por tierra. El objetivo de participación que se fijaron los convocantes  era desde el principio muy escaso, imprimieron 350 mil boletas, los que representa al 3.5% del padrón electoral del Estado de México que es de más de 10 millones de electores.

Lograron una participación de 250 mil 985 personas, apenas el  2.5% del padrón electoral. Dentro de los participantes el 79% votó por el sí a la alianza (198 mil 217 votos), el 17% por el no (43 mil 080 votos), 3% por no sé (6 mil 330) y el 1% fueron votos nulos (3 mil 358 votos). Además de los resultados cuantitativos, cave decir que la consulta contó con el más amplio desprecio entre la base de ambos partidos y la población en general, no solo fue indiferencia, sino un repudio tácito.

La consulta estaba llamada a mostrar el músculo coercitivo del PAN y de la burocracia del PRD, éste era el objetivo mínimo, conseguir una participación en base al control burocrático de un sector del electorado, por medio de la compra del voto, entrega de despensas, amenazas a los burócratas del gobierno para que fueran a votar, etcétera. Es significativo de lo que realmente ocurrió el balance que de la encuesta hicieran las organizaciones que la realizaron, en un apartado titulado “Éxito o Fracaso” plantean que ellos toman como referencia el padrón de miembros del PRD y PAN, que en total suma “alrededor de medio millón de militantes” para con ello decir que participaron alrededor de la mitad de los miembros de los partidos. A pesar de los rodeos, el mero nombre que pusieron a su encuesta desdice su balance, desde un inicio se planteó que la encuesta captaría la percepción de los votantes y no sólo de los miembros de los partidos, por ello le llamaron “encuesta ciudadana”, para precisamente minar la participación de la base, especialmente del PRD, ya que de haber consultado a esta base es un hecho que, salvo los dirigentes de derechas, el resto se hubiera pronunciado en contra de la alianza, tan es así que cuando se quiso aprobar la alianza en el consejo estatal del PRD del Edomex, no se alcanzaron los votos necesarios, de ahí que la salida fuera hacer la “consulta ciudadana”. Por otro lado aun siguiendo los argumentos de los organizadores, tomando en cuenta una participación del 50% del padrón de afiliados del PRD y del PAN, tendríamos que  apenas el 79% voto por el sí a la alianza, en otras palabras, la mayoría de la base de estos partidos no participó o se pronunció en contra de la misma.

De poco valieron las loas del presidente del PAN a la consulta, el cual la caracterizaba como “Mejor imposible”, pocos días después se vería el fracaso de la estratagema.

Los chuchos se dividen y gana el No a la alianza

Un sector de los  “chuchos” que al encontrarse más que con el músculo, se encontró con los huesos del PAN, vaciló a la hora de concretar la alianza, lo que debía ser una respuesta mecánica al terminar la consulta se convirtió en un conflicto entre la misma derecha del partido. Estos se cuestionaban hasta dónde forzar la alianza con el PAN los dejaría suspendidos en el aire, en tanto Acción Nacional no tenía una fuerza que ofrecerles y por otro lado no habían conseguido engañar a las bases del PRD, corriéndose el riesgo de que éstas apoyaran la candidatura de Encinas, aun cuando su candidatura fuera al margen del PRD. Para esos momentos el mismo Encinas había radicalizado su discurso en contra de la alianza, además de que se encontraba también bajo la presión de AMLO y sobre todo de los seguidores de su campaña. 

Un sector importante de los “chuchos” conscientemente retrocedió en sus aspiraciones originales, primero en el Comité Ejecutivo del Estado de México los “chuchos” no lograron los dos tercios de votos necesarios para aprobar la alianza, esto se debió, como explicamos, no a que no tuvieran suficientes adeptos a su corriente, sino a que elementos de la derecha del partido decidieron no seguir por esta senda. Posteriormente en el Consejo Político Nacional del PRD, donde unas semanas antes los “chuchos” consiguieron retener la presidencia del partido, tampoco se logró la aprobación, en este caso se reunieron los dos tercios de los votos para rechazar la alianza, la votación quedó con 129 votos a favor de la alianza únicamente con PT y Convergencia, 1 en contra y 44 abstenciones.

Las bases de Morena y del PRD

Éste resultado es significativo en tanto que la fuerza de las bases de Morena y del PRD apenas ha tenido oportunidad de mostrarse. En la gira de AMLO y Encinas que se realizó a lo largo del mes de marzo, previamente a la consulta, mítines que deberían haber sido emblemáticos por la relevancia política de los lugares donde se realizaron, fueron apenas simbólicos, como por ejemplo el de Toluca, que en el mejor de los casos tuvo una afluencia de mil personas, dentro de  un auditorio. Otro ejemplo es el caso de Chimalhuacán donde asistieron alrededor de 400 personas, siendo este un bastión tradicional del PRD. El más exitoso de los mítines de esta etapa fue el de Ecatepec, con una afluencia de aproximadamente cinco mil personas, y  sin embargo también pudo haber sido mucho mejor. Con todo y ello, la consulta y posteriormente la alianza se fueron a pique.

Antes de que los dirigentes y las masas hayan realizado todo su potencial de organización y movilización,  han logrado eliminar la alianza con el PAN, a ello ha contribuido la enorme debilidad y desprestigio del partido de Calderón. Pero sería un grave error que los dirigentes no avanzaran consecuentemente con los resultados obtenidos hasta ahora, particularmente esta derrota para los “chuchos”, abre una vez más la posibilidad de expulsarles definitivamente del partido, denunciándoles ante las masas como lo que son; agentes de la burguesía y el imperialismo infiltrados en el PRD. La conciliación con estos traidores, dejara un sabor amargo particularmente para los sectores más activos del movimiento, agrupados en Morena, que repudian a los “chuchos” cada que tienen oportunidad. Una política de conciliación con la derecha del partido debilitará el vínculo y el empuje que estos sectores avanzados pueden tener con el grueso de las masas proletarias del Estado de México, mismas que se necesita motivar y movilizar para ganar las elecciones este próximo 3 de julio.

El pasado 20 de marzo en el Auditorio Nacional Andrés Manuel López Obrador presentó ante los comités municipales, territoriales y seccionales, así como a un sector de los protagonistas del cambio verdadero el Nuevo Proyecto de Nación, en el cual participaron una seria de intelectuales de izquierda para su elaboración. Este nuevo Proyecto de Nación está basado en los 10 puntos del Proyecto Alternativo de Nación presentado hace más de un año y que se ha venido discutiendo en distintos foros por las bases del movimiento, por cierto y es necesario decirlo, ha sido una discusión en la que han faltado los mecanismos necesarios que aseguren un debate democrático.

Con un auditorio lleno a su totalidad (10 mil personas) y después un desfiles de cuatro intervenciones del grupo de intelectuales y la presentación de un video musical, planteado como el himno del movimiento, AMLO tomó la palabra para dar lectura a lo que son los 50 puntos fundamentales del Nuevo Proyecto de Nación. Estos 50 puntos, que son una serie de reformas sociales que sin lugar a dudas encierran algunas de las demandas más sentidas de la clase trabajadora como lo son mejoras laborales, aumento salarial en relación a las tasas inflacionarias, mejoras en salud, vivienda, educación para todos los jóvenes, eliminar la corrupción, reducir el gasto del estado, etc.

Cada una de estas iniciativas conectaba de manera muy clara con los asistentes al auditorio, y eran aplaudidas con gran ahínco. Sin embargo, y como hemos mencionado anteriormente en las páginas de Militante, AMLO plantea una serie de medidas totalmente correctas y necesarias en la lucha, pero sin tocar la propiedad privada de las fuerzas productivas, es decir, impulsa una serie de reformas pero sin romper la forma capitalista de organizar a la sociedad. Esta idea del capitalismo con rostro humano o de que existen empresarios buenos es más utópica que nada. Un empresario se mueve bajo la lógica de la acumulación de capital sea bueno o malo, y esta acumulación de capital es a través de la explotación cada vez más cruda de los trabajadores, y por lo tanto es lo que provoca el desempleo y los salarios de miseria.

Comentamos lo anterior, porque cuando AMLO plantea la democratización de los medios de comunicación, y anuncia que si Carlos Slim quiere una televisora la podrá tener, el ambiente dentro del Auditorio expreso cierta duda y sinsabor. Las bases nos preguntamos ¿Por qué darles concesiones a nuestros enemigos de clase, a los causantes de la miseria en la que se encuentra el pueblo y el país? No compañeros, a estos individuos hay que expropiarles lo que nos pertenece como son los medios de comunicación, la telefonía, la industria eléctrica y en fin las palancas básicas de la economía y ponerlas bajo control de los trabajadores.

Como siempre y en cada llamado de Obrador las bases demostramos que estamos dispuestos a dar la batalla hasta el final. En general el ambiente era muy bueno a pesar de las limitaciones de la propia convocatoria. Una convocatoria cerrada, dentro del Auditorio Nacional, limitando la participación a sólo 10 mil personas y con boleto en mano, cuando el movimiento es capaz de convocar a mucho más gente y así dar una mayor demostración de fuerzas. Esto es un factor que si causo cierto malestar en algunos sectores del movimiento al quedar fuera de esta convocatoria cuando muchos de ellos han invertido gran parte de su tiempo en impulsar y realizar las tareas del movimiento. Por ejemplo, el responsable de este artículo es miembro de Comité territorial en Benito Juárez y dentro de mi colonia contamos con alrededor de 60 protagonistas del cambio verdadero y solo se tenían 10 boletos destinados para este sector.

Un elemento muy importante a destacar es el hecho de que mientras en el Auditorio Nacional AMLO presentaba el Nuevo Proyecto de Nación, el Consejo Nacional del PRD sesionaba para elegir la nueva dirección del dicho partido. No podemos soslayar la manera en que esto se expresó en la sala del Auditorio, ya que en reiteradas ocasiones era envuelta por la consigna de “fuera chuchos del PRD”, cuantimás en el arribo de Alejandro Encinas. Tanto a la llegada como a la partida de Encinas, los sonidos que ensordecían sus oídos eran los de expulsar a los chuchos del partido y las bases le exigían que fuera más firme en ese sentido, y sin lugar a dudas esta también es un mensaje para el propio Andrés Manuel.

Este hecho refleja como las masas comprenden que el PRD es una herramienta de lucha que debe estar al servicio de la clase trabajadora y cómo aunque Obrador ha renunciado a la batalla por poner al partido al servicio del movimiento, éste sigue siendo un referente de izquierda para miles de trabajadores a nivel nacional. Inclusive un hecho a destacar es que a la salida del auditorio, de manera independiente algunas personas planteaban ir en masa al Consejo Nacional del PRD y presionar para que la derecha traidora del partido (chuchos, sambranos, amalios y demás) fuera expulsada definitivamente.

Una vez más esta convocatoria de AMLO del pasado 20 de marzo fue tomada con las dos manos por parte de las bases de Morena, y sin lugar a dudas tener un programa cada vez más definido por parte del movimiento significa pasos adelante. En este momento el Movimiento de Regeneración Nacional representa a la lucha de masas más grande en este país y es el que levanta el programa que más claramente se contrapone a las políticas encabezadas por los gobiernos de derecha, sin embargo estas demandas expresadas en los 50 puntos, solo podrán llevarse a cabo de manera real en la medida en que el movimiento sea capaz de ligar este Programa expresado por AMLO a la lucha por el socialismo.

El pasado domingo 20 de Marzo en el Auditorio Nacional, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) relanzó el Movimiento de Regeneración Nacional, mejor conocido como MORENA. Junto con  ello presentó el nuevo Proyecto Alternativo de Nación el cual a lo largo de 50 puntos define el programa de gobierno que impulsará de llegar a la presidencia de la república tras las elecciones del 2012. Los 50 puntos del Proyecto Alternativo de Nación retoman y detallan aspectos planteados en los 10 puntos del proyecto alternativo de nación, tema sobre el cuál Militante ha publicado un extenso artículo de análisis (AMLO rumbo a la elecciones del 2012: por un programa socialista http://militante.org/amlo-rumbo-elecciones-2012)

Las ideas que AMLO enfatizó en su discurso reflejan no sólo su programa de gobierno, sino la política que los dirigentes del MORENA impulsarán en el movimiento. Por ello es pertinente que la base de apoyo del MORENA y del PRD debata y se involucré en la definición de la táctica a seguir rumbo al 2012 y en la elaboración de la postura  que el movimiento debe tener hacia la burguesía, el imperialismo norteamericano, entre otros temas que son de vital importancia para la lucha.

Derrotar a la oligarquía

Al inicio del discurso y antes de terminarlo AMLO señaló un aspecto fundamental para el movimiento, poniendo cómo una condición para aplicar el Proyecto Alternativo de Nación, la derrota de la oligarquía: “En primer lugar, es ineludible derrotar a la oligarquía en el terreno político y por la vía pacífica para establecer en México una verdadera democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo”.

Antes de concluir el discurso fue más enfático en este puto  y señaló cual sería la actitud de la “oligarquía” -cómo él llama a los empresarios más acaudalados y a la burocracia política que defiende sus intereses- una vez que se tratara de implementar el Proyecto Alternativo de Nación: “Tengamos presente que la oligarquía seguirá existiendo, que no los vamos a desaparecer o a desterrar, la gran diferencia será que ellos ya no tendrán el mando, que habrá un gobierno del pueblo y para el pueblo. Pero como es lógico, siempre estarán presionando para mantener y acrecentar sus privilegios, y por eso es indispensable contar con el apoyo y la participación organizada del pueblo. No olvidemos que esta lucha no es nada más para llegar al gobierno, por cargos públicos, sino para llevar a cabo la transformación del país”.

Esta perspectiva es totalmente correcta, el movimiento organizado en MORENA, donde millones de trabajadores del campo y la ciudad ven reflejadas sus aspiraciones, tiene que considerar que un cambio en la política y en la economía que mejore las condiciones de vida de las masas ha sido y seguirá siendo rechazado por la oligarquía; empresarios, banqueros, terratenientes, especuladores, la burguesía y sus representantes políticos enquistados en el Estado, han sido y seguirán siendo enemigos irreconciliables de nuestro movimiento.

Pero también y de manera muy asertiva AMLO señaló la fortaleza del movimiento: “También es importante que no nos dejemos apantallar, porque si bien es cierto que esta minoría rapaz ha llegado a acumular mucha riqueza mal habida y son los dueños de los medios de comunicación más influyentes del país, se trata de gigantes con pies de barro, porque no son más que una pandilla de delincuentes de cuello blanco. Pensemos que en nuestro movimiento participan millones de hombres y mujeres con firmes convicciones y elevados valores morales. Y esto es lo mero principal. Con mexicanos así, con gente como ustedes, lo imposible es posible. Además, ya está despertando más gente. Y me consta que se están apuntando diariamente alrededor de 10 mil ciudadanos como protagonistas del cambio verdadero”.

Reconocer que el MORENA es un movimiento antagónico a los intereses de los capitalistas y de su Estado, que para triunfar y aplicar su programa debe derrotar a la burguesía, es un gran acierto. Que los capitalistas están en todo momento “presionando para defender y acrecentar  sus privilegios” y que los trabajadores organizados podemos vencerlos cómo a “gigantes con pies de barro” es una verdad indiscutible.

Ninguna vacilación en la lucha contra la oligarquía

Contrastando totalmente con la línea de argumentación inicial y final del discurso, a la hora de señalar cuáles son los ejes fundamentales del programa de MORENA, AMLO señaló importantes aspectos que desafortunadamente no se corresponden con las conclusiones señaladas anteriormente.

Sobre las medidas a tomar hacia los monopolios señaló; “Si Carlos Slim, como cualquier otro ciudadano, quiere tener un canal de televisión, no tendrá problemas, porque queremos que no sólo haya dos televisoras que acaparen toda la audiencia sino 10, 20, las que sean técnicamente posibles. De la misma forma, si Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego o cualquier otro empresario desea participar en la telefonía, podrá hacerlo, porque no debe haber, bajo ninguna consideración, monopolios”.

La política que MORENA defiende hacia los capitalistas más poderosos del país es fundamental, ya que son precisamente los Slim, Azcárraga, Salinas Pliego, etcétera, los que encabezan “la pandilla de cuello blanco” que “presionan por acrecentar sus privilegios” esta es la oligarquía que “debemos derrotar”. Los capitalistas  no son mansos corderos a los cuales se les pueda domesticar o  regular, presionándoles con sanciones administrativas para que cedan su poder y privilegios. En América Latina estos mismos capitalistas antes que permitir que un gobierno de izquierda afecte  sus millonarios negocios, han intentado derrocarlos y reprimir la organización de la clase obrera por medio de Golpes de Estado, en contubernio con las transnacionales y el imperialismo norteamericano.

Precisamente es la experiencia de América Latina la que ha llevado a los capitalistas a la siguiente conclusión: AMLO no debe de llegar a la presidencia. Este es un aspecto que unifica al imperialismo y la burguesía nacional, por eso tiene razón AMLO cuando señala que para  aplicar el programa de MORENA previamente se debe derrotar a la oligarquía, por eso es una tarea indispensable que los dirigentes del movimiento de regeneración nacional señalen inmediatamente  el cómo y con qué métodos se va a derrota previamente a la oligarquía. Actualmente esta es la tarea más apremiante para el movimiento. Cualquier señalamiento, cómo el que hiso AMLO hacia Slim, Azcárraga, y Salinas Pliego, infunde confusión dentro de las filas del movimiento, al mismo tiempo que la burguesía lo toma en cuenta cómo una vacilación y síntoma de debilidad de MORENA y de su dirigente más importante.

Cualquier intento de presentar a MORENA cómo un movimiento que “representa todos los intereses” donde “todos tienen cabida” incluidos los capitalistas, infundirá desconfianza entre las masas, confusión y escepticismo entre la vanguardia del movimiento obrero, además de desprecio por parte de los capitalistas, los cuales no obstante seguirán el juego hasta donde les convenga para desprestigiar  al movimiento. Dentro de esta línea es que algunas cámaras empresariales aceptaron “dialogar” con Andrés Manuel en los últimos meses. MORENA es el resultado de un movimiento proletario de masas que se ha mantenido heroicamente organizado durante los últimos cinco años; donde las bases se han pronunciado una y otra vez por una política contundente en contra de Calderón y de todos los intereses capitalistas que lo impusieron, incluidos por supuesto los intereses de Slim, Azcárraga y Salinas Pliego. ¡No hay nada que negociar con la oligarquía! ¡Contra los monopolios capitalistas, la expropiación bajo control obrero!

La política de MORENA ante el imperialismo norteamericano

Es sintomático que el primer punto del Proyecto Alternativo de Nación que presentó AMLO lo haya dedicado a la relación entre el gobierno de México y EUA. En este sentido dijo: “La relación con los Estados Unidos se fincará en el respeto a la soberanía y en la cooperación para el desarrollo”; además señaló que se revisaría el Tratado de Libre Comercio y se defenderán  los derechos laborales de los mexicanos que radican en Estados Unidos.

Vale la pena señalar que el gobierno norteamericano, con Obama a la cabeza, es el representante de la oligarquía más poderosa que oprime a la clase trabajadora a nivel mundial. Las recientes publicaciones de wikileaks ilustran lo que siempre ha existido el control del imperialismo sobre la política y la economía de México, donde las decisiones más importantes de la clase dominante en nuestro país, incluidas los relacionados con los resultados electorales, se acuerdan o se imponen desde los EUA.

La relación existente entre EUA y México  es una relación  de dominación de un país imperialista sobre uno con una economía dependiente. El gobierno y las transnacionales norteamericanas  son de hecho parte de la oligarquía que impuso a Calderón y por lo tanto también son un enemigo a tener en cuenta, pero cómo ha señalado AMLO, no debemos “dejarnos apantallar”. Las masas en nuestro continente y en el Magreb han infundido las derrotas más significativas al imperialismo norteamericano probablemente desde la derrota de su ejército en Vietnam, echando por tierra a dictaduras y gobiernos títeres, demostrando la fuerza y el poder de la clase trabajadora movilizada.

Es correcto que MORENA tome en cuenta el papel que va a jugar el gobierno norteamericano de cara a las elecciones del próximo año. En este sentido MORENA debe de extender su red de organización a los más de 10 millones de migrantes mexicanos que han sido expulsados del país por la política del PRI y el PAN, reivindicando sus derechos democráticos y laborales, además de ser un factor de presión para contrarrestar la influencia del gobierno yanqui sobre las decisiones de la clase trabajadora en nuestro país.

La fuerza del MORENA debe ponerse en acción

Al cierre del mitin AMLO pasó revista a las fuerzas del MORENA, señalando que:

“Ya contamos con dos mil comités municipales integrados por 14 mil ciudadanos, mujeres y hombres libres, conscientes y comprometidos con esta noble causa.

También hemos decidido crear un comité en cada una de las 65 mil secciones electorales del país, hasta ahora llevamos 25 mil, en los que participan cerca de 100 mil ciudadanos. A finales de este año, cuando lleguemos a la meta de los 65 mil comités seccionales, estarán participando alrededor de 250 mil dirigentes de base en todo el territorio nacional. Para entonces habremos construido la organización más importante que se haya visto en la historia de México”.

El cúmulo de fuerzas que agrupa el MORENA es un reflejo de la enorme disposición de la clase trabajadora por acabar con el gobierno de Calderón y su política, si a esto le agregamos la conclusión de AMLO –y que el movimiento comparte- de que es necesario derrotar a la oligarquía cómo una condición necesaria para llevar adelante el Proyecto Alternativo de Nación, cave hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué deben hacer los dos mil comités municipales que agrupan a 14 mil compañeros, para derrotar a la oligarquía mientras llegan  las elecciones del 6 de julio de 2012? ¿Cómo pueden y que deben hacer los 25 mil comités seccionales que agrupan a cerca de 100 mil seguidores de AMLO, ante los actuales ataques de Calderón contra electricistas y mineros? ¿No acaso podríamos comenzar a infligir derrotas decisivas al gobierno de Calderón movilizando  esa enorme fuerza a nivel nacional, para llevar a la victoria la lucha de todos aquellos sectores que están siendo atacados por Calderón y la burguesía? ¿No acaso una victoria en estos terrenos nos pondría en condiciones más que favorables para enfrentar la coyuntura electoral del 2012? ¿Por qué no organizar una huelga general por un aumento salarial de emergencia ante la carestía de la vida, agitando en todos los sindicatos, incluidos los que están bajo el control priista? ¿Por qué no emprender una ofensiva decisiva para quitar a los “Chuchos” de la dirección del PRD, asegurando que la candidatura de AMLO sería respaldada por este partido? ¿No acaso estas acciones representarían una derrota importante para Calderón, el PRI, el PAN, y sus compinches “Chuchos”, lo que colocaría magníficamente a nuestro movimiento de cara a julio del 2012? 

AMLO y el MORENA se han puesto un objetivo muy ambicioso, agrupar a 4 millones de miembros y simpatizantes del proyecto de Regeneración Nacional, esto es del todo viable, pero la lucha de clases no se desarrolla simplemente  de forma aritmética, para generar una base de apoyo activa, militante, dispuesta a defender el voto hasta sus últimas consecuencias, que es cómo se necesitará defender los votos, se requiere de movilización, se requiere frenar inmediatamente los ataques del gobierno de Calderón y del PRI contra los trabajadores, esto tendría el efecto que tuvo la derrota de Fox al querer desaforar a Andrés Manuel. Fue esa enorme movilización  la que dio el grito de batalla a la clase trabajadora, la que infundió confianza en los mineros, en los profesores y campesinos pobres de Oaxaca; fueron estas batallas y victorias las que ensancharon el camino del 6 de julio del 2006.

El movimiento actualmente está más organizado, es  más consiente de sus intereses históricos y de cómo defenderlos, pero requiere ponerse en acción contra todos los males que aquejan y oprimen a las masas, de esta manera el movimiento llegaría no solo a 4 millones de afiliados, además de la cantidad, el ambiente sería aun más combativo, de lucha irreconciliable contra los capitalistas, este es el estado de ánimo que se requiere para vencer y que la dirección tiene que promover entre las filas de MORENA.

“La mayor crisis de la economía capitalista desde el crack de 1929 recorre el mundo. En el verano de 2007, el colapso de las hipotecas subprime en los EEUU sumió al sistema financiero internacional en un seísmo de proporciones históricas del que todavía no se ha recuperado. Desde aquellas fechas, el conjunto de la economía productiva ha rodado abruptamente hacia una recesión simultanea en todas las grandes potencias, que ha puesto en entredicho los fundamentos del sistema y una gran cantidad de los axiomas ideológicos de la clase dominante.

“Los sueños felices de los estrategas del capital han sido hecho añicos. La idea de un crecimiento sostenido, alimentado por una gigantesca deuda y una frenética especulación bursátil e inmobiliaria, ha dejado paso a una caída económica con repercusiones en todos los planos. Hasta el momento, las recetas aplicadas por los gobiernos capitalistas han supuesto un sonoro fracaso: los billones de euros dedicados a salvar a la banca, la rebaja de tipos de interés o toda la batería de medidas fiscales adoptadas no han servido más que para engordar los estratosféricos beneficios de un puñado de grandes bancos y multinacionales, generando una deuda pública soberana que ha llegado a límites desconocidos. La burguesía ha demostrado su impotencia para sacar al mundo del actual atolladero, pero al mismo tiempo pretende que los efectos más dramáticos de esta crisis orgánica del sistema la paguen los trabajadores, atacando sin piedad las conquistas históricas del movimiento obrero, recortando hasta el hueso los gastos sociales y empobreciendo a la mayoría de la sociedad.

“El desconcierto más profundo y la desorientación sobre el camino a seguir es la nota dominante en los foros económicos internacionales, como una confesión descarnada de la completa bancarrota de la ciencia económica burguesa y de sus apologistas. Décadas de ataques rabiosos contra el socialismo y todo lo que oliera a nacionalización de las fuerzas productivas no han impedido que, finalmente, los dogmas de la economía de mercado y del neoliberalismo se hayan venido abajo. A principios del siglo XXI y a pesar de todos los intentos por conjurar definitivamente el espectro del socialismo, la gran recesión que vive la economía mundial ha puesto de relieve la validez de las ideas del marxismo y la actualidad de su análisis respecto a las crisis económicas, contenidas en los textos clásicos de Marx como El Capital o Teorías sobre la plusvalía.

“La crisis es una amenaza directa contra los trabajadores y sus familias, una amenaza que exige de una respuesta contundente y una bandera política si queremos preservar todos los avances del periodo anterior y acabar con la actual pesadilla que se cierne sobre la humanidad. Tanto la reacción del movimiento obrero en Europa, con una escalada de la lucha de clases y la organización de huelgas generales y movilizaciones de masas en numerosos países, como el movimiento revolucionario que recorre el Magreb, son una buena prueba de los años turbulentos que nos aguardan. En otros terrenos, la crisis ha puesto en evidencia una descarnada lucha por los mercados entre las grandes potencias, azuzando las contradicciones interimperialistas y la aplicación de medidas proteccionistas y devaluaciones competitivas. También las relaciones internacionales están sufriendo una poderosa transformación, con el incremento de las tensiones derivadas de la crisis y de la lucha por la hegemonía mundial.

“El conjunto de estos aspectos son abordados en profundidad en este nuevo número de Marxismo Hoy, con el que pretendemos ofrecer una panorámica lo más completa posible de los aspectos más destacados de la crisis y, por encima de todo, de sus repercusiones en la lucha de clases mundial. Estos textos reflejan las posiciones políticas de la Corriente Marxista Revolucionaria a escala internacional, con la que la Fundación Federico Engels mantiene una estrecha colaboración desde hace años.

“Las condiciones, desde el punto de vista de la técnica y la ciencia aplicadas de una forma racional, están maduras para un avance sin precedentes de las fuerzas productivas, del bienestar y de la cultura. Y, sin embargo, el capitalismo nos hunde en una orgía de destrucción de riqueza, de mutilación de industrias y fábricas en las que millones de personas pierden su único bien: el puesto de trabajo. El capitalismo es horror sin fin, solía decir Lenin. Cuando esta catástrofe se extiende como una mancha de aceite por el mundo, cabe preguntarse ¿Es esto necesario? ¿Es inevitable? La respuesta es clara: ni es necesario ni es inevitable. La razón de esta sin razón se explica por la existencia de un sistema decrépito y reaccionario, el capitalismo, que merece ser derrocado cuanto antes. Aquellos que hablan de la necesidad de reformar el sistema, manteniendo las relaciones de producción y explotación capitalistas, aquellos que sostienen que es posible otro mundo bajo el capitalismo, sólo arrojan arena a los ojos de los oprimidos. No hay vías intermedias posibles. El capitalismo no es un sistema reformable. Por eso, hoy más que en ninguna otra circunstancia de las últimas décadas los militantes obreros, los activistas juveniles y todos aquellos que aspiramos a un mundo mejor, debemos levantar con fuerza la bandera del socialismo, de la lucha por la expropiación de la banca, de los monopolios, de los latifundios bajo el control democrático de la clase trabajadora”.

¡Asiste a la presentación!:

Miércoles 30 de marzo, 12:00 horas.

Auditorio de Posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (en CU de la BUAP)

“Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco práctica revolucionaria” (Lenin)

Por segunda ocasión en este año, la Fundación Federico Engels (FFE), el Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública (CEDEP) y la Tendencia Marxista Militante (sección mexicana de la Corriente Marxista Revolucionaria internacional), invitamos a todos los jóvenes, estudiantes y trabajadores a la “Miniferia del Libro Marxista” a realizarse del 29 al 31 de marzo en la Explanada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), con un horario de 10:00 a 15:00 horas.

Ahí podrán adquirir libros clásicos de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo y Ted Grand; Cuadernos de Formación Marxista, revistas, video-documentales y el periódico mensual Militante, así como playeras y posters, entre muchos otros materiales.

Dicha actividad, aunque en diferentes magnitudes, no sólo la desarrollamos en la BUAP, sino también en la UNAM, y en otros países, tales como España, Venezuela (el año pasado inauguramos la Librería Socialista en Caracas) e, igualmente, hemos estado en la Feria del Libro de La Habana-Cuba por VII año consecutivo.

Todo esto, porque la FFE se ha dado a la tarea de reeditar y publicar textos clásicos del marxismo, con la intención de dotar del método científico y revolucionario, el materialismo histórico-dialéctico, a los jóvenes y trabajadores que les permita comprender cómo funciona la actual sociedad capitalista y cómo pueden incidir en su transformación. En este sentido decía Lenin que: “Sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco práctica revolucionaria”. Por eso, debemos armarnos teóricamente y organizarnos para luchar contra el sistema capitalista en bancarrota y por la transformación socialista de la sociedad. ¡Asiste!:

Miniferia del Libro Marxista en la BUAP

Del 29 al 31 de marzo

Explanada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (en CU de la BUAP)

De 10:00 a 15:00 horas

La mayor crisis de la economía capitalista desde el crack de 1929 recorre el mundo. En el verano de 2007, el colapso de las hipotecas subprime en los EEUU sumió al sistema financiero internacional en un seísmo de proporciones históricas del que todavía no se ha recuperado. Desde aquellas fechas, el conjunto de la economía productiva ha rodado abruptamente hacia una recesión simultánea en todas las grandes potencias, que ha puesto en entredicho los fundamentos del sistema y una gran cantidad de los axiomas ideológicos de la clase dominante.

Los sueños felices de los estrategas del capital han sido hecho añicos. La idea de un crecimiento sostenido, alimentado por una gigantesca deuda y una frenética especulación bursátil e inmobiliaria, ha dejado paso a una caída económica con repercusiones en todos los planos. Hasta el momento, las recetas aplicadas por los gobiernos capitalistas han supuesto un sonoro fracaso: los billones de euros dedicados a salvar a la banca, la rebaja de tipos de interés o toda la batería de medidas fiscales adoptadas no han servido más que para engordar los estratosféricos beneficios de un puñado de grandes bancos y multinacionales, generando una deuda pública soberana que ha llegado a límites desconocidos. La burguesía ha demostrado su impotencia para sacar al mundo del actual atolladero, pero al mismo tiempo pretende que los efectos más dramáticos de esta crisis orgánica del sistema la paguen los trabajadores, atacando sin piedad las conquistas históricas del movimiento obrero, recortando hasta el hueso los gastos sociales y empobreciendo a la mayoría de la sociedad.

El desconcierto más profundo y la desorientación sobre el camino a seguir es la nota dominante en los foros económicos internacionales, como una confesión descarnada de la completa bancarrota de la ciencia económica burguesa y de sus apologistas. Décadas de ataques rabiosos contra el socialismo y todo lo que oliera a nacionalización de las fuerzas productivas no han impedido que, finalmente, los dogmas de la economía de mercado y del neoliberalismo se hayan venido abajo. A principios del siglo XXI y a pesar de todos los intentos por conjurar definitivamente el espectro del socialismo, la gran recesión que vive la economía mundial ha puesto de relieve la validez de las ideas del marxismo y la actualidad de su análisis respecto a las crisis económicas, contenidas en los textos clásicos de Marx como El Capital o Teorías sobre la plusvalía.

La crisis es una amenaza directa contra los trabajadores y sus familias, una amenaza que exige de una respuesta contundente y una bandera política si queremos preservar todos los avances del periodo anterior y acabar con la actual pesadilla que se cierne sobre la humanidad. Tanto la reacción del movimiento obrero en Europa, con una escalada de la lucha de clases y la organización de huelgas generales y movilizaciones de masas en numerosos países, como el movimiento revolucionario que recorre el Magreb, son una buena prueba de los años turbulentos que nos aguardan. En otros terrenos, la crisis ha puesto en evidencia una descarnada lucha por los mercados entre las grandes potencias, azuzando las contradicciones interimperialistas y la aplicación de medidas proteccionistas y devaluaciones competitivas. También las relaciones internacionales están sufriendo una poderosa transformación, con el incremento de las tensiones derivadas de la crisis y de la lucha por la hegemonía mundial.

El conjunto de estos aspectos son abordados en profundidad en este nuevo número de Marxismo Hoy, con el que pretendemos ofrecer una panorámica lo más completa posible de los aspectos más destacados de la crisis y, por encima de todo, de sus repercusiones en la lucha de clases mundial. Estos textos reflejan las posiciones políticas de la Corriente Marxista Revolucionaria a escala internacional, con la que la Fundación Federico Engels mantiene una estrecha colaboración desde hace años.

Las condiciones, desde el punto de vista de la técnica y la ciencia aplicadas de una forma racional, están maduras para un avance sin precedentes de las fuerzas productivas, del bienestar y de la cultura. Y, sin embargo, el capitalismo nos hunde en una orgía de destrucción de riqueza, de mutilación de industrias y fábricas en las que millones de personas pierden su único bien: el puesto de trabajo. El capitalismo es horror sin fin, solía decir Lenin. Cuando está catástrofe se extiende como una mancha de aceite por el mundo, cabe preguntarse ¿Es esto necesario? ¿Es inevitable? La respuesta es clara: ni es necesario ni es inevitable. La razón de esta sin razón se explica por la existencia de un sistema decrépito y reaccionario, el capitalismo, que merece ser derrocado cuanto antes. Aquellos que hablan de la necesidad de reformar el sistema, manteniendo las relaciones de producción y explotación capitalistas, aquellos que sostienen que es posible otro mundo bajo el capitalismo, sólo arrojan arena a los ojos de los oprimidos. No hay vías intermedias posibles. El capitalismo no es un sistema reformable. Por eso, hoy más que en ninguna otra circunstancia de las últimas décadas los militantes obreros, los activistas juveniles y todos aquellos que aspiramos a un mundo mejor, debemos levantar con fuerza la bandera del socialismo, de la lucha por la expropiación de la banca, de los monopolios, de los latifundios bajo el control democrático de la clase trabajadora.

Asiste a la presentación pública del número 19 de la revista Marxismo Hoy: El capitalismo en crisis. Por una alternativa marxista. La cita es el viernes 25 de marzo a las 17 horas en el local de la organización Nueva Generación: Calle Guanajuato No. 10 B, Villa Milpa Alta en la Delegación Milpa Alta.

Invitan: Grupo Nueva Generación, la Fundación Federico Engels y el periódico obrero Militante, voz marxista de los trabajadores y la juventud.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) se enfrenta a la peor crisis de su historia. Producto de la petición de licencia por parte de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se han desatado al interior del partido enfrentamientos severos entre el ala de derechas y el ala de izquierdas.

Dicha crisis ha derivado en que recientemente diversas corrientes pertenecientes al PRD hayan conformado el llamado G8, que aglutina dentro de sí a las corrientes: Izquierda Democrática Nacional, Democracia Social, Unidad Nacional de las Izquierdas, Movimiento Cívico, Izquierda Social, Grupo de Acción Política, Red de Izquierda Revolucionaria y Frente Auténtico Social, quienes han declarado como dos de sus objetivos fundamentales el sacar a Jesús Ortega de la dirigencia de dicho partido y detener la política de alianzas llevada adelante por este personaje.

La petición de licencia de AMLO se da en el contexto de las próximas elecciones en el estado de México (Edomex), donde el PRD no ha definido aún candidato y en donde la derecha del partido pretende imponer la alianza con el derechista Partido Acción Nacional.

Diversos personajes han opinado al respecto de la petición de AMLO, sin embargo detrás de todo ello se esconde el temor por perder al partido que les ha permitido mantenerse activos y que se han encargado de enterrar poco a poco.

Todos estos personajes, como Jesús Ortega, Amalia García, Camacho Solís y demás, se han valido del PRD para mantenerse en la escena política, sin embargo su objetivo ha sido  desmembrar paulatinamente al mayor partido de izquierda y con mayor arraigo entre las masas. Desde la dirigencia de Amalia García los comités de base del partido fueron desmembrados, además se eliminó en la práctica la participación activa de las masas.

Los llamados a la unidad a los que cínicamente Jesús Ortega llama no son otra cosa más que un intento de tapar sus verdaderos intereses, ello se ha visto reflejado en el impulso de la consulta ciudadana para el Edomex, misma en la que se definirá si el PRD va en alianza con el PAN.

Otro de los elementos a los que teme la burguesía es al hecho de que se puedan repetir acontecimientos similares a los sucedidos en 2006, en donde sus intereses se vieron en un severo peligro y que son acontecimientos que no quieren volver a vivir, de ahí la brutal campaña para destruir al PRD valiéndose para ello de los chuchos, quienes se han lanzado al rescate del régimen de manera más nítida en estos últimos años.

Detrás de todo ello se encuentra un objetivo fundamental, evitar a toda costa que el PRD sea utilizado por las masas rumbo a 2012, de ahí que la derecha del país y la derecha del partido estén trabajando de manera más coordinada. Una primera confrontación se dio en las elecciones internas de 2008 en donde Encinas ganó la presidencia del PRD y que fue arrebatada por Ortega Martínez.

Todos esos factores, más la política de alianzas impulsada por los chuchos, han hecho que ahora mismo nos enfrentemos a una crisis inédita en la vida del partido. Con el impulso de las alianzas el PRD se ha puesto al servicio del régimen para evitar que dicho partido no sea utilizado por las masas, para neutralizar a AMLO y al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), pero también para rescatar al PAN de todos los descalabros electorales que ha tenido en la última década.

Todos estos elementos han forzado a AMLO a adoptar cuestiones como el voto diferido, tal como sucedió con Iztapalapa, donde fue derrotada la candidata llevada por los chuchos y motivo por el cual personajes como Ruth Zabaleta y René Arce, entre otros, pidieron la expulsión de AMLO del partido, pero que no llegó a darse debido al temor de Ortega porque el movimiento de masas detrás de AMLO respondiera, y que obligó a esos tres pilares de la derecha perredista a dimitir del partido.

Todos estos elementos, sumados al destape de AMLO para ser candidato rumbo a 2012, reflejan las presiones que tanto el PRD como AMLO tienen desde abajo. Las contradicciones son cada vez más fuertes y esto ha obligado a la derecha del PRD a fortalecer sus posiciones llevando adelante a toda costa las alianzas desde 2009, tal fue el caso de Puebla y Oaxaca, entre otros, y haciendo que incluso Ebrard se haya destapado como candidato también.

La brecha entre izquierda y derecha al interno del partido se ha abierto cada vez más producto de todas esas contradicciones, debido a la presión de las masas y también provocada por la debilidad del régimen.

Crónica de una crisis anunciada

En esencia la crisis actual del PRD no es más que la expresión de la contradicción entre la política reformista y las necesidades de las masas que tratan de ir más allá, dando ello como resultado la existencia de dos bandos con perfiles diferentes: unos, la derecha, más vinculados con los intereses de la burguesía, y otros, la izquierda, más relacionados con las demandas de los trabajadores y el resto de sectores oprimidos de la sociedad. Para el caso del PRD, los primeros están representados por dirigentes como Jesús Ortega y Amalia García y los segundos por López Obrador y Alejandro Encinas.

Durante años esas dos expresiones distintas, la izquierda y la derecha del PRD, pudieron cohabitar a pesar de las disputas y los enfrentamientos y llegar a acuerdos. Sin embargo ello ha llegado a sus límites, creándose una situación en la que tanto uno como otro bando necesita derrotar al otro para poder sobrevivir y hacer que su política prospere, abriéndose toda clase de posibilidades al respecto: desde una expulsión de los chuchos seguida de una escisión de derechas (recuérdese que a finales del 2009 ya se presentó una escisión de derechas encabezada por Círigo, René Arce y Ruth Zavaleta, formando los dos primeros el Partido de la Ciudad (PC), aun sin registro, y la tercera terminado en el equipo de campaña del ex candidato priista para Guerrero, Manuel Añorve) hasta una ruptura por la izquierda encabezada por AMLO, lo cual crearía una importante base política para un potencial nuevo partido alterno al PRD, mismo que se quedaría con el aparato de dirigentes de derecha y en el mejor de los casos con una ínfima base social de apoyo.

Sin embargo el partido no llegó a un punto de ruptura, no de forma automática; si bien en los últimos meses se agudizaron las tensiones entre izquierda y derecha dada la determinación de Jesús Ortega y secuaces para imponer las alianzas electorales con el PAN, el proceso de diferenciación entre ambas tendencias maduró a lo largo de varios años. Y en dicho proceso el factor más relevante ha sido la contradicción entre la política de una dirección cada vez más complaciente con el régimen y las aspiraciones de las masas oprimidas y explotadas por transformar su amarga realidad, que una y otra vez se han empeñado en intentar emplear a sus organizaciones tradicionales, en este caso el PRD. Esa y no otra razón es la explicación de fondo para poder entender el contenido de la actual crisis que se vive en el principal partido de izquierda en México.

Durante poco más de una década de vida, el PRD ha estado marcado por un cada vez mayor giro a la derecha impulsado por corrientes como Nueva Izquierda de Jesús Ortega y Foro Nuevo Sol de Amalia García, entre otras. Durante todos esos años hemos visto la manera en que la política de la dirección nacional del perredismo hizo que el PRD evolucionara del “partido movimiento” a una abierta complicidad con el régimen.

Del Partido-Movimiento de AMLO al giro a la derecha de la dirección del PRD

Bajo la tesis del “partido movimiento”, impulsada por AMLO cuando ocupó la dirección nacional del partido (1996-1999), el PRD jugó un papel importante movilizando a su base de apoyo contra la política del régimen (por ejemplo la consulta nacional contra el Fobaproa organizada por el partido del sol azteca entre el 29 y 30 de agosto de 1998 movilizó a más de tres millones de personas a lo largo y ancho de todo el país) e impulsó la conformación de comités de base; dicha política es la que creó un ambiente favorable para que el PRD se recuperara del descalabro electoral de 1994 y pasar a la ofensiva. Cabe recordar que en 1994, con un poco menos de 6 millones de votos, el partido fue relegado al tercer lugar resultando Zedillo y el PRI vencedores con más de 17 millones de sufragios; este resultado se presentó cuando antes, en 1988, el entonces Frente Democrático Nacional (FDN), con Cárdenas al frente, había sido presa de un fraude electoral que llevó a Salinas a la presidencia.

El resultado de la política impulsada por la dirección de AMLO y su táctica de “Partido Movimiento”, mismo que conectó con la rabia contenida de las masas a raíz del enorme costo social provocado por el colapso económico de 1995, fue el de que en las elecciones de 1997 el PRD, con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato, no sólo apabullaría al PRI y al PAN en la contienda por el DF, año en que por primera vez la jefatura de gobierno de esta entidad sería sujeta al sufragio ciudadano, sino que además su representación en la cámara federal de diputados se incrementaría significativamente pasando de las 65 curules que tenía tras las elecciones de 1994 a las 125. También el período en el que la dirección nacional del PRD estuvo bajo el mando de AMLO el partido ganó las gubernaturas de Zacatecas y Tlaxcala (1998) y de Baja California Sur (1999).

El “Partido Movimiento” marcó la época de los primeros triunfos electorales del PRD. La explicación más importante sobre esta tendencia del PRD tiene que ver con una mayor vinculación con las lucha de masas de aquellos años y, en particular, con una más intensa participación de los militantes del partido organizada por medio de comités de base. Sin embargo la llegada de Amalia García a la dirección nacional (1999-2002) del PRD y la posterior reproducción de direcciones de derecha, se traducirían en un importante vuelco en la vida del partido. Para empezar, con Amalia al frente, la dirección nacional asumiría como principal tarea la de desorganizar y disolver en los hechos prácticamente a todos los comités de base en todo el país y asegurar con ello una escasa o nula participación de los militantes de base en la vida interna del PRD para que en adelante la política del partido fuera definida casi exclusivamente por la dirección y sus diferentes órganos.

Acto seguido, ya sin la base militante siendo un factor de presión y con la derecha controlando el aparato, la dirección impulsó una política cada vez mas comprometida con el régimen.

En este marco fue como el PRD fue transformado por la dirección de derechas en el control del aparato de un partido que movilizó a su base de apoyo contra la aprobación del Fobaproa a otro que, por ejemplo, no sólo no convocó a ningún acto de masas serio para frenar la contrarreforma petrolera de Calderón en 2008 (los verdaderos actos de masas corrieron a cuenta del Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía Nacional liderado por AMLO) sino que incluso algunos de sus senadores, Carlos Navarrete entre ellos, apoyaron y votaron a favor de dicho ataque. No obstante la política desmovilizadora de la dirección, la masiva base de apoyo del PRD caminó en dirección contraria transformándose en el principal componente de los actos de masas convocados por AMLO y otra capa de dirigentes de izquierda del partido, todos ellos en colaboración con el PT y Convergencia.

El vuelco a la derecha impulsado por Amalia García en la presidencia del PRD, misma que tenía como mancuerna a Jesús Zambrano, entonces secretario general del partido y dirigente histórico de los chuchos y Nueva Izquierda, provocó confusión y desconcierto entre la base de apoyo perredista, sembrado la semilla para la derrota electoral del 2000. En víspera de esas elecciones, tras el significativo avance electoral logrado en 1997 y cuando la enorme base de apoyo del PRD se preparaba organizando comités de base por todos lados para ir con todo contra el PRI en el 2000, el partido ¡¡¡fue desmovilizado!!!; por su parte los comités de base fueron reducidos a su mínima expresión (cuestión de la cual aún no se recupera el partido) y el discurso de la capa dirigente se abarató limitándose éste al llamado “tránsito por la democracia”; es decir exactamente el mismo contenido de los argumentos que hoy emplean esa misma capa de dirigentes de derecha para justificar las alianzas electorales con el PAN. De esa manera los amalios y los chuchos le despejaron el camino a Fox cediéndole a éste y a su partido toda la iniciativa en el 2000.

Incluso las cosas llegaron al extremo, por parte de esa capa de dirigentes traidores, a que muchas de sus huestes, como respuesta a la negativa de Cárdenas quien fuera ese año candidato del PRD a la presidencia de la república, llamaron al “voto útil”, es decir convocaron a votar por Fox y el PAN porque, de acuerdo a ellos, esa era la forma segura de arrebatarle la presidencia de México al PRI para, de esta manera, darle paso al “tránsito hacia la democracia”; incluso parte de la estructura estatal y municipal del PRD en diferentes puntos del país controlada por la derecha, fue soterradamente puesta al servicio del “voto útil”.

Una consecuencia más de este giro a la derecha, y que alimentaría aún más el desconcierto y la confusión entre los millones de simpatizantes del PRD, fue la intervención represiva del gobierno del DF, ya bajo la conducción de Rosario Robles, (Cárdenas se encontraba ya de licencia para contender en las elecciones presidenciales) contra los estudiantes universitarios que desde abril de 1999 mantenían una huelga en la UNAM. Esta funesta forma de actuar por parte de Rosario Robles (quien después se jactaría de que no le “tembló la mano”, de acuerdo a sus propias palabras, al momento de enviar las fuerzas represivas contra los estudiantes) fue determinante para inhibir el voto juvenil a favor del PRD en el 2000.  Este es un hecho también del cual aún el PRD tampoco termina de recuperarse.

Ya con el triunfo de Fox, y en aras del “tránsito hacia la democracia”, la derecha del PRD configuró frente al régimen una cada vez más abierta y marcada oposición de terciopelo; sin embargo esta política nuevamente entraría en contradicción con un hecho que a lo largo del sexenio del primer gobierno panista quedó más que constatado: el movimiento obrero había entrado en un periodo de franca recuperación.

Sin embargo la obstinación de las masas, y su voluntad de luchar, siempre ha demostrado ser mayor que cualquier clase de obstáculo. En la lucha de clases los trabajadores y el campesinado pobre podrán pasar por fase de intensa actividad a otras de mayor calma, incluso de agotamiento y desánimo, pero jamás renuncian. Cada período de reposo, breve o extenso, para los trabajadores es una fase de recuperación de energías, de reagrupación y de reflexión para obtener las mejores conclusiones del periodo anterior de lucha para emplearlas en una nueva confrontación contra sus enemigos de clase y todo aquel obstáculo que les impida ir al frente. Esta es la dialéctica de la lucha de clases y la fuente de la que brotan toda clase de sorpresas para los dirigentes reformista que viven eternamente ilusionados en su esperanza de poder divorciar definitivamente a los trabajadores de sus organizaciones y controlar al movimiento obrero de forma indefinida.

Ese es el problema que pesa sobre los hombros de la derecha del PRD y de cualquier otra clase de dirigentes que pretendan descarrilar e inhibir los ánimos de lucha de los trabajadores.

Siendo ello así, mientras la dirección de derechas del PRD se disociaba cada vez más del movimiento éste último no cejaba de buscar un cause de expresión. En 2001, primer año de gobierno de Fox, el Producto Interno Bruto (PIB) se desplomó sufriendo una contracción del 0.2%, cuando un año antes había crecido al 7%. En este contexto de estancamiento económico la “luna de miel”, si es que la hubo, fue bastante efímera, pues tras ese resultado las cifras del desempleo terminaron triplicándose al final del sexenio de Vicente Fox (La Jornada 10112006) y la necesidad de los ataques contra la clase trabajadora se intensificaron.

Si bien durante ese periodo la burguesía logro impulsar el ataque contra el régimen de jubilaciones y pensiones de los trabajadores del IMSS, su suerte sería la contraria en los intentos por privatizar Pemex y el resto del sector energético así como en el impulso de la contrarreforma laboral y del IVA en medicamentos y alimentos; en todos estos casos la burguesía y Fox serían certeramente repelidos por los trabajadores en las calles. Todo ello sin olvidar la estrepitosa derrota del proyecto de un nuevo aeropuerto de Fox a cargo de los ejidatarios de San Salvador Atenco en agosto del 2002.

Todo ese ambiente de polarización social también encontraría un referente en el gobierno de AMLO al frente del DF. A diferencia de la política de recortes y ajustes a los niveles de vida impulsados por los del PAN y el PRI, el gobierno del PRD en la Ciudad de México promovió toda una serie de políticas que derivaron en la implementación de un nuevo sistema educativo de enseñanza media y superior, el desarrollo de la red hospitalaria, además de una serie de apoyos y pensiones para grupos vulnerables (adultos mayores, madres solteras, discapacitados, etcétera) por ejemplo. En ese contexto, y ante la sequía de reformas, AMLO y el PRD, a ojos de las masas, se trasformó en un referente y en una aspiración de millones para ser llevada a la silla presidencial en el 2006.

La popularidad de AMLO creció a tal grado que la burguesía y sus partidos terminaron viéndolo como todo un peligro para sus mezquinos intereses al temer que éste, de ganar las elecciones y empujado por el espíritu de lucha de las masas detrás de él, se viera obligado  a ir mas allá de las reformas democráticas que ofrecía. Por ello habría que impedir a toda costa que ganara las elecciones y para eso la primera medida fue tratar de impedir que pudiera contender arrebatándole sus derechos políticos por medio del desafuero entre 2004 y 2005. Para mala fortuna de Fox los trabajadores y campesinos respondieron masivamente movilizándose en distintos puntos del país, y en especial en el DF, obligando a la burguesía a retroceder.

Esta nueva derrota contra Fox llenó de confianza a las masas desposeídas para ir de una vez por todas por el triunfo electoral contra los partidos de derecha en 2006; ante ello la respuesta de la burguesía fue la de orquestar el fraude para impedir la llegada de AMLO a la presidencia.

2006, un antes y un después en la vida del PRD

La lucha de masas desatada para derrotar el fraude tras las elecciones del 2 de julio del 2006 inauguraría un nuevo e importantísimo capitulo de la lucha de clases en México.

Respecto a las diferencias ente derecha e izquierda al interior del PRD, el  año 2006 marcó el punto de inflexión, es decir, el momento que significó un antes y un después en la vida interna del partido, creando un contexto que gradualmente hizo prácticamente irreconciliables las diferencias entre dichas tendencias políticas, a menos que una de ellas renunciara a su posturas.

En 2006 experimentamos un renacer de la lucha de clases en México como no se había visto en décadas. Desde las magnificas y militantes huelgas mineras (siendo en ese año el caso del Sicartsa el más emblemático, pues para defender la huelga los trabajadores se vieron obligados a enfrentar y derrotar por medio de la fuerza a la policía federal, traduciéndose ello en un saldo de dos sindicalistas muertos) hasta la insurrección revolucionaria de Oaxaca, pasando por la maravillosa lucha contra el fraude electoral que impuso a Calderón en la presidencia de la república, todos ellos fueron acontecimientos que en su conjunto pusieron como nunca en décadas en peligro a la burguesía y al régimen, empujando a nuestros país al espectro del proceso de revolución continental que se experimentaba en América Latina desde hace una década. En dicho proceso, por medio de la lucha electoral, el PRD, mismo que contendió en alianza con el PT y Convergencia, sería empleado por las clase trabajadora y el campesinado pobre como un instrumento para tratar de revertir la política de la burguesía, al tiempo de derrocar a su gobierno llevando a AMLO al poder.

Bajo ese contexto la derecha del PRD, en tanto extensión de la burguesía al interior de éste partido, asumió más clara y decididamente su papel como defensor del régimen. Y como tarea se propuso evitar a toda costa que de nueva cuenta, al igual que sucedió en 2006, el pueblo trabajador se basara en el PRD para lanzar otra enérgica ofensiva contra la clase dominante y sus partidos, el PAN y el PRI. Ello inevitablemente chocó directamente con los anhelos de transformación social de las masas desposeídas.

Con dicho fin, y tras el 2006, el ala de derechas del PRD asumió como uno de sus deberes lograr legitimidad para Calderón reconociéndolo como presidente de la República, ello contradiciendo el sentir de los trabajadores manifiesto por medio del movimiento de masas dirigido por AMLO el cual le dio el carácter de “espurio” al presidente de México. Por otro lado, también como una forma más de reconocer a Calderón, Ruth Zavaleta, embestida como presidente de la Cámara de diputados, no dudó un sólo segundo para poner su rango parlamentario al servicio del presidente espurio, del PAN y del PRI.

Todo ese actuar fue acompañado de rabiosas declaraciones por la derecha perredista en contra del movimiento de masas organizado en torno a AMLO, uniéndose de esta manera a la estridente campaña de lodo orquestada por la burguesía contra el Gobierno Legítimo.

Mientras eso pasaba en la derecha, por el flanco izquierdo del PRD, en particular la capa de dirigentes más relacionados con AMLO, se impulsaban diferentes formas de organización, expresándose de este modo la presión de las masas en búsqueda de una participación en la lucha política mejor organizada, mismas que fueron desde la Convención Nacional Democrática (CND), Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía Nacional, hasta el actual Movimiento por la Regeneración Nacional (Morena). En todas estas expresiones siempre han participado amplios sectores de la base de militantes del PRD y muchos dirigentes de izquierda de dicho partido, así como del PT y Convergencia.

Ahora, a través de los comités de Morena, dicho movimiento de masas tiene a un número aproximado de 4 millones de afiliados (La Jornada 06122010), contra los 1 millón 300 mil que oficialmente reconoce la dirección del PRD para el caso de éste partido (http://elcapitalino.com/index.php?id=nota&seccion=nacional&ide=941).

Las relaciones más directas con el movimiento de masas de parte de los dirigentes de izquierda los han forzado a tener una mayor identificación con las demandas del pueblo trabajador.

Junto con estos factores, a lo externo del PRD se desarrollaban otra serie de procesos que  también tendrían un efecto en la vida interna de este partido. Por un lado la política antipopular de Calderón y la nula respuesta de su parte ante sus promesas de campaña (a la par que atacó a los trabajadores del gobierno federal con la nefasta Nueva Ley del ISSSTE y el despido de 44 mil electricistas tras el cierre de Luz y Fuerza del Centro, donde miles de trabajadores eran lanzados todos los días a las filas del desempleo con la complicidad del presidente del empleo) se tradujeron en sendos descalabros electorales para el PAN  en las contiendas locales de 2007 y 2008; ello a la par de una ambiente de cada vez mayor polarización social siendo ésta a tal grado que algunos representantes de la burguesía, tales como el hoy titular de la SHCP, Ernesto Cordero, en agosto del 2009; el entonces gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, en octubre de ese mismo año, y el ex presidente Luis Echeverría, en febrero del 2010ya han advertido sobre el peligro de que en nuestro país se presente un estallido social.

De esta forma el enorme desprestigio de Calderón y su partido, junto al hecho de que a pesar de los ataques que ha concretado contra la clase trabajadora estos no han sido suficientes, desde el punto de vista burgués, quedando aun pendientes las anheladas reformas; laboral, fiscal (IVA en alimentos y medicinas), privatización plena de PEMEX, etc. Ello mismo  ha incrementado las divisiones al interior del régimen, exacerbando su debilidad; además, como corolario en este panorama, se desarrollaría la crisis económica mundial misma que impactaría severamente a la economía de México a partir del cuarto trimestre del 2008 y que provocaría su mayor colapso en 70 años durante 2009 (para mala fortuna de Calderón, y de acuerdo al panorama mundial, aun está lejos de haberse dicho la última palabra sobre la crisis y una verdadera y firme recuperación) lacerando aun más a la clase trabajadora junto a la cual, al mismo tiempo, es obligada a padecer las serias secuelas producto de la rémora llamada “guerra contra el narco”.

El rescate del PAN a costa del PRD

Bajo todo ese ambiente plagado de contradicciones en todos los terrenos de la sociedad, la política de auxilio al régimen por parte de la derecha del PRD se volvió más acuciante pasando a un plano más abierto y cínico de colaboración entre esta y Calderón. Para ambos estaba clara la cuestión: evitar que a toda costa todas esas contradicciones sociales tuvieran una expresión electoral y de paso lanzar una cuerda de la cual el PAN se pudiera sujetar para frenar su vertiginosa caída libre electoral.

El giro a la derecha y la política de alianzas de la dirección del PRD han tenido consecuencias fatales para este último partido pues, a consecuencia de ellas, ha perdido las gubernaturas de Zacatecas, ahora en manos del PRI, y de Baja California Sur, la cual fue entregada descaradamente al PAN, y auténticos bastiones electorales como Ciudad Neza, la cual concentra a aproximadamente el 10% del padrón electoral del Estado de México.

Pero también dicha política ha resultado fatal para el PRD ya que sus dirigentes lo han hecho cómplice y vehículo para que en los estados en los que las alianzas electorales con el PAN (abiertas o encubiertas como fue en este último caso en Guerrero por medio de la declinación de última hora del candidato panista en favor del PRD)  han triunfado, los representantes de intereses antagónicos a los de los trabajadores lleguen o se mantengan en el poder: en Sinaloa el priísta Malova ha integrado su gabinete plagado de panistas y priístas; en Puebla se instaló al frente del gobierno un panista, Moreno Valle, y agente directo de la mafiosa Elba Esther Gordillo; en Oaxaca, Gabino Cué, fuertemente comprometido con panistas y cinco ex gobernadores priístas de éste estado, además de con Elba Esther, se vio obligado a instalar un gabinete conformado por elementos que a la primera oportunidad que tuvieron no dudaron en mostrar su verdadero rostro y a la clase de intereses que responden lanzando una feroz acción represiva contra el magisterio democrático de la sección 22 que el 15 de febrero se movilizó para repudiar la vista de Calderón a la capital de dicha entidad.

El único camino para revertir el costo que ya está pagando el PRD por esta clase de gobiernos emanados de las alianzas electorales con el PAN es rompiendo con ellos y llamando a movilizarse contra sus políticas.

La derecha perredista en su política de colaboración con el régimen ha llevado muy lejos al partido, siendo ello ahora un factor de crisis y de potencial ruptura del PRD. Sin embargo, mirando esta problemática desde otro ángulo, ésta se presenta como una nueva oportunidad para lanzar una ofensiva contra los chuchos para revertir el giro a la derecha del partido, para ello una condición es la de que AMLO y Encinas se apoyen en la base de militantes del PRD y de Morena.

Ni un gramo de confianza en la derecha del partido

No se puede desperdiciar nuevamente una oportunidad más; en el pasado ya AMLO ha tenido frente a sí importantes oportunidades para derrotar aplastantemente a los chuchos y demás enemigos que de entre las propias filas del movimiento se han dedicado a obstaculizar a éste último. En 2008 Encinas contendió al frente de Izquierda Unida contra Jesús Ortega por la dirección nacional del PRD y, ante el triunfo del primero, el tribunal electoral y Calderón se vieron obligados a intervenir para imponer un fraude electoral a favor del dirigente de derecha, provocando la ira y la determinación de la base del partido para deshacerse de una vez por todas de la dirección reaccionaria. En estas condiciones AMLO debió haber llamado a luchar para expulsar a los chuchos, la oportunidad era la mejor para lograr ese resultado, pero no lo hizo y por el contrario retrocedió. Esta clase de errores no se pueden cometer nuevamente.

Otro tipo de error que se no se debe repetir es el caso de Camacho Solís, ex priísta del gobierno de Salinas y actual dirigente del Diálogo para la Reconstrucción de México (Dia), quien se encumbró apoyado por AMLO y que ahora ha aprovechado su posición para transformarse en todo un ariete de impulso de las alianzas con el PAN; Camacho Solís, quien también trabaja fuerte para que AMLO sea desplazado por Marcelo Ebrard de la candidatura del PRD, también esta maquilando y haciendo amarres para que el PRD asista en alianza con el PAN en las presidenciales del 2012. Este tipo de errores siempre terminan pagándolos los trabajadores y sus luchas, es por ello que se tiene que poner un alto total a esa clase de política tolerada por AMLO que ha permitido que sujetos como Camacho Solís se infiltren en el movimiento de masas con la intención de confundirlo y descarrilarlo. La lucha contra la derecha del PRD pasa también por la expulsión de Camacho del DIA y del movimiento de masas.

¡Fuera los chuchos del partido, por una corriente socialista a lo interno del PRD!

Una de las principales tareas de las bases del PRD y del Morena será la de expulsar a los chuchos del partido. Estamos a tiempo todavía de dar la batalla a lo interno del partido para eliminar al ala de derechas y utilizar al PRD como un instrumento político en el que participen las masas trabajadoras y mediante el cual se lance una campaña con fuerza rumbo a 2012.

Todo ello será posible únicamente con la condición de que los trabajadores, campesinos y jóvenes explotados del PRD así como del Morena luchemos por conformar una corriente verdadera de izquierda a lo interno del partido.

La conformación de una corriente socialista, que defienda un programa de lucha claro y que aglutine no sólo a los militantes del PRD y del Morena, sino también a los sindicatos, a los campesinos y a las demás clases explotadas, será la única garantía para que la izquierda llegue unida hacia el 2012, pero además, lo más importante, que defienda una política de acuerdo a los intereses de la clase trabajadora, que adopte como política transformar al partido en una organización democrática, combativa y con un programa que rompa totalmente con la burguesía.

Como hemos explicado en nuestro artículo sobre la represión en Oaxaca, una tarea de esa corriente sería la de impulsar la integración de los comités de base y lanzar medidas que permitan su acción coordinada con los comités del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), además de trabajar con energía para vincular al PRD con los sindicatos y la lucha sindical; todos ellos (PRD, Morena y sindicatos) actuando como un sólo hombre, impulsando movilizaciones y organizando huelgas generales para luchar por derrocar a Calderón y frenar su política antipopular.

Otra de las medidas inmediatas que tanto las bases del PRD como del Morena debemos adoptar es la de pronunciarnos en contra de las alianzas, en primer lugar rechazando la consulta para el Edomex y por otro lado desconociendo todas las alianzas impulsadas por el ala de derechas del partido. Debemos romper con la dirección actual del PRD y lanzar una lucha de fondo para rescatar al PRD. Algunas corrientes cercanas a AMLO han planteado que será en abril cuando darán la batalla por el partido, sin embargo no debemos esperar hasta abril, debemos actuar y debemos hacerlo ya.

Tanto Obrador como Encinas y el G8 tienen que adoptar esta política y ser consecuentes con el discurso que promueven. Incluso si el objetivo de estos dirigentes es conformar un nuevo partido de izquierda, para que este llamado sea adoptado por el grueso de las bases perredistas y la clase trabajadora en general, es necesario que antes, los dirigentes, den la batalla por recuperar la dirección del PRD y que las masas comprueben hasta dónde este partido ha dejado o no de ser útil cómo una herramienta de lucha, de esta manera no habrá lugar a ambigüedades, ya sea que se logre recuperar al PRD o se forme un nuevo partido de izquierda, la clase trabajadora mantendrá su unidad fundamental, bajo principios de clase.

La viabilidad de un nuevo partido de izquierda estaría en función de que, además de tener un fuerte vínculo con las masas, tenga un programa más avanzado que el del PRD, este deberá ser un programa socialista. De formarse un nuevo partido tendría que adoptar una lucha tenaz contra la burguesía y el capitalismo, adoptando métodos de lucha cómo la huelga general y la vinculación entre la lucha política y sindical. De otra manera un llamado ambiguo y sin mediar una lucha de por medio por rescatar al PRD podría ser un factor de confusión y división para la clase trabajadora.

Aunque AMLO ha hecho un primer acercamiento con los sindicatos y les ha llamado a integrarse, el llamado tiene que ser más enérgico; en primer lugar AMLO debe romper con los empresarios con quienes se ha reunido en múltiples ocasiones y a quienes incluso les ha garantizado que no existirá la expropiación; en segundo lugar, el programa de lucha debe incluir demandas tales como aumento salarial de emergencia, democracia sindical, empleo de calidad para los trabajadores así como seguro social y derecho a la vivienda de calidad, entre otras cosas.

Todos los elementos antes mencionados serán la única garantía para que de cara al 2012 AMLO pueda llegar a la presidencia. Tanto las bases del PRD como del Morena, así como el resto de clases explotadas debemos luchar por una nueva sociedad, una sociedad socialista.

¡¡Únete a Militante y lucha por un programa socialista!!

La crisis económica mundial, que ha tenido uno de sus epicentros en los Estados Unidos, ha impactado gravemente sobre la económica mexicana. La extraordinaria dependencia de México del mercado norteamericano se ha dejado sentir con fuerza: EEUU es el destino del 85% de las exportaciones mexicanas y de ese país provienen más del 50% de las Inversiones Directas Extranjeras (IED) hacia México. En 2009 las exportaciones mexicanas cayeron un 21,2% y la IED se redujo 50.7%;  a su vez el PIB mexicano sufrió su peor descalabro en 70 años, al decrecer un 6,5%. Los trabajadores han sacado la peor parte de esta situación: de acuerdo a la Asociación Latinoamérica de Micros, Pequeños y Medianos Empresarios (ALAMPYME), quebraron 500.000 medianas y pequeñas empresas, despidiendo a millón y medio de trabajadores.[1] Este balance contradice las maquilladas cifras del Secretario del Trabajo, Javier Lozano, quien sólo reconoce 189.271 despidos durante 2009.

Una crisis profunda

En los últimos 20 años los EEUU había estimulado con fuerza la economía mundial, consumiendo cantidades ingentes de mercancías producidas en prácticamente todo el planeta; para México, dada su ubicación geográfica y su mano de obra barata, tal situación fue especialmente ventajosa. Pero ahora todo se ha transformado en su contrario, puesto que al mismo tiempo que los EEUU importaban mercancías de todo el mundo, su industria no cesaba de producir. Mientras el mercado interno de los EEUU pudo sortear dicha contradicción las cosas lograron marchar, sin embargo, la dinámica ascendente llegó a sus límites con la saturación del mercado yanqui y esa contradicción terminó manifestándose de una manera álgida en 2007, con el estallido de la crisis de la hipotecas subprime, marcando el inicio de la actual crisis del capitalismo mundial. 

El desarrollo de la crisis ha sido contradictorio pues, al mismo tiempo que naciones como Grecia e Irlanda se encuentran al borde de la bancarrota, otras naciones como China han sorteado parcialmente la situación manteniendo tasas de crecimiento importantes en el último año. Para el caso de la economía mexicana, esta ha oscilado entre su peor colapso en 70 años de historia en 2009, hasta una previsión del 5% de crecimiento estimado en 2010. Los aspectos contradictorios de este proceso han dado lugar a reiteradas declaraciones del Presidente Calderón señalando que México ha dejado atrás definitivamente la crisis y se enfila hacia el desarrollo. Aparentemente éste último resultado le da la razón a Calderón, pero un análisis más detallado muestra que las cosas no son así.

El tercer trimestre de 2009 representó el final de 18 meses consecutivos de recesión para los EEUU; durante ese trimestre la economía norteamericana creció en un 3,5% para un trimestre después escalar hasta el 5,6%. Sin embargo, la economía yanqui culminó ese año finalmente con una aguda contracción del 2,4%. Para México dicho factor representó un cambio significativo ya que a mediados de ese mismo año 2009, la economía mexicana ya había padecido una contracción del 8,2% en el primer trimestre seguida de otra aún más profunda del 10,3% en el segundo trimestres. El mejor ritmo de los EEUU, permitió “suavizar” la caída tanto en el tercer trimestre, 6,4%, como en el cuarto trimestre, 2,03%. A pesar de estos resultados, ya en 2010, el tipo de recuperación vivida en México está plagada de contradicciones, es especialmente endeble y está lejos de permitir señalar con certeza que nuestro país ha dejado de lado todo peligro económico y el riesgo de una nueva recesión en el marco de la actual crisis económica mundial.

Exportaciones, industria, inversiones y empleo

Entre enero y septiembre del 2010 las exportaciones mexicanas acumularon 216.800 millones de dólares, representando un crecimiento del 34% en comparación al mismo periodo del 2009. La perspectiva es la de que al finalizar el 2010 totalicen un crecimiento del 33.7%. Sin embargo el panorama continúa siendo incierto, pues desde el 43,9% alcanzado en mayo, el ritmo ha decrecido mes tras mes hasta ubicarse en un 20,8% en septiembre.

La producción industrial estimulada por las exportaciones, alcanzó su repunte mas importante en junio pasado (8,2%), un resultado que se mantiene 3,6 puntos por debajo del nivel más alto alcanzado antes de la crisis. Además, el avance de este sector no ha sido homogéneo pues se ha basado principalmente en las manufacturas, las cuales crecieron durante el primer semestre un 11,6% (y dentro de éstas en la industria automotriz, la cual creció un 76,8%), mientras la industria de la construcción en mayo pasado reportaba 22 meses consecutivos en “caída libre”, de acuerdo a los empresarios del ramo. Incluso para la industria automotriz el panorama es contradictorio, pues Volkswagen de México señala que en 2010 fabricaría sólo 435.000 unidades, más que los 320.000 autos fabricados en 2009, pero menos de las 450.000 unidades de 2008. Volkswagen de México señala que la cantidad de autos que se fabricarán en 2011 también será similar a la del 2010.

Tras ese significativo repunte de junio, ahora la producción industrial reporta crecimientos mucho mas moderados  que van del 6,6 al 3,7% en septiembre y octubre respectivamente.

Es cierto que la IED ha mejorado significativamente al acumular durante el primer semestre del año 2010 12.238 millones de dólares, cantidad superior al ingreso de todo 2009 y que alcanzó los 11.900 millones de dólares; además se estima que la IED en el global de 2010 escale hasta los 18.857 millones y en 2011 a los 19.913 millones. No obstante, de lograrse esas cantidades, a pesar de ello el resultado será menor al de 2007 cuando la IED llegó a los 23.230 millones de dólares. Estas cifras no pueden ocultar que a lo largo del primer semestre del 2010 se reportaron fugas de capitales por valor de 9.988 millones de dólares a través de empresarios y particulares mexicanos que transfirieron capitales al extranjero. Si bien es cierto que esta cantidad es menor en un 33% a la de 2009, no es desdeñable el hecho de que esa cifra represente aproximadamente la mitad de la IED estimada para 2010.

Otra paradoja que se agrega es la noticia de que el 26 de agosto pasado, la Bolsa Mexicana de Valores cerró operaciones con una pérdida del 0,75%, quedando el Índice de Precios y Cotizaciones en 31.127,99 puntos. De acuerdo a los analistas “éste nivel indica que todas las ganancias en el mercado local de valores durante 2010 han quedado eliminadas, incluso, la bolsa registra pérdidas nominales del 2,80% respecto a los valores que tuvo al término de 2009”.[2] (La Jornada 27082010)

También hay que destacar que el valor total del PIB durante el segundo trimestre de 2010, periodo en el que se logró el crecimiento más alto del año con un 7,6%, fue de 8 billones 753.916 millones de pesos, cantidad aún inferior a los 9 billones 40.647 millones alcanzados el segundo trimestre del 2008, antes de que la crisis estallará en nuestro país. Ahora las cosas marcha en sentido contrario pues entre julio y septiembre de 2010 el crecimiento se ubicó en 5%, finalizando, según estimaciones, en un 4% en el cuarto trimestre. 

Sobre el desempleo las cifras también son contradictorias: al tiempo que la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS) señala que de enero al 30 de noviembre de 2010 se registraban 980.000 nuevas plazas, por otro lado un balance comparativo entre los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de finales del 2009 (44 millones 535.314 personas trabajando) y los del primer trimestre del 2010 (43 millones 633.759 personas ocupadas) indica que entre enero y marzo de 2010 se perdieron 901.000 puestos de trabajo. Por otro lado en octubre pasado la tasa de desempleo se ubicó en el 5%, para después remontar hasta el 5,8% en noviembre. Se pronostica además que éste índice será, al terminar 2010, del 5,36% y en 2011 del 5,14%. De nuevo comparemos resultados: en enero del 2009 la tasa de desempleo se ubico en los 5% de la Población Económicamente Activa (PEA), siendo considerado en aquel entonces el nivel más alto el los últimos 12 años; después, durante el segundo trimestre de ese mismo año, cuando el PIB experimentó su peor colapso al contraerse en un 10,3%, el desempleo alcanzo el 5,2% de la PEA. Es evidente que todos esos porcentajes contradicen el discurso oficial. Como podremos ver, salvo el resultado de octubre de 2010, que es idéntico al de enero del 2009, las perspectivas para el global de 2010 y 2011 arrojan porcentajes superiores al logrado en el segundo trimestre del 2009 cuando se presentó el peor registro del PIB en décadas.

La problemática del desempleo en 2010, a pesar del crecimiento logrado en éste año, es muy similar al que se tenía un año antes. De hecho el escepticismo ya es visible entre la burguesía e incluso en el gobierno, pues los cálculos de la propia STPS sobre la generación de empleos para 2011 oscilan entra las 500 y 600 mil nuevas plazas (el vaticinio de la Concanaco es de 530 mil plazas). De cumplirse esas perspectivas, realmente muy poco se habrá solucionado pues ese medio millón de empleos se tendrán que repartir entre los 2 millones y medio de desempleados que oficialmente reconocen el gobierno y el millón 300.000 jóvenes que cada año se integran al mercado laboral. Pero si tomamos en cuenta que el desempleo real es de 8 millones de mexicanos,[3] ese medio millón de nuevos empleos para 2011, en caso de ser alcanzados, poco habrán solucionado.

Perspectivas económicas

Un reconocimiento tácito de la debilidad de la recuperación, es la línea de crédito solicitada, el pasado 14 de diciembre, por el Presidente Calderón al Fondo Monetario Internacional (FMI) por un monto de 73.000 millones de dólares. De acuerdo a Calderón esta medida tiene un “carácter precautorio” para proteger a la economía “contra cualquier turbulencia externa”. Con esta medida el gobierno contraría con un “blindaje económico” que, sumado al monto actual de reservas internacionales (130 mil millones de dólares) se aproxime a los 200.000 millones de dólares.

México está fuertemente atado a la economía de los EEUU, la cual desde mediados de 2010 ya presenta un menor ritmo económico. La perspectiva trazada en octubre pasado por el FMI para el 2010, ubican al PIB de los EEUU con un crecimiento del 2,6% y para el caso del 2011 “las perspectivas para Estados Unidos son inciertas”, de acuerdo a este organismo internacional. Las expectativas trazadas por el Bank of America-Merrill Lynch en 2011 son de un crecimiento del 2,3%.

Los contradictorios resultados de México en 2010 demuestran que el crecimiento alcanzando hasta el momento por los EEUU no ha sido suficiente, derivando ello en una base económica particularmente frágil, factor que ahora significa importantes riesgos en un momento en que la principal potencia capitalista da muestras de una tendencia hacia un menor ritmo de crecimiento. Pero el anterior no es el único problema para México, también lo es el hecho de que el imperialismo yanqui está fincando la mayor parte de sus expectativas de recuperación en el mercado externo con el objetivo de reducir su gigantesco déficit comercial.

Para que México se recupere con mayor firmeza se necesita que el mercado interno de los EEUU se reactive, pues durante el pasado boom económico dicho mercado actuó como fuerza motriz que empujo hacia el frente a la economía mexicana. Sin embargo, por el momento no se puede esperar mucho del mercado interno estadounidense, seriamente limitado por un desempleo en torno al 10%, un porcentaje cuestionado por Robert Reich, ex secretario del trabajo con Clinton, quien asegura que en realidad es del 22%.

De acuerdo a numerosos analistas burgueses, para que el desempleo en los EEUU disminuya se necesita un crecimiento sostenido del 5% a lo largo de los próximos años, una perspectiva poco probable en el mediano plazo. Eso lo sabe la administración de Obama, la cual es consciente de que el camino del mercado interno está descartado por el momento por lo que su apuesta hacia el mercado externo se ha fortalecido. Los EEUU han depreciado el dólar abaratando con ello el precio de sus exportaciones: tan solo desde el 7 de julio de 2010, cuando presento su cotización más alta, el dólar se ha depreciado en un 6,6%. Sin embargo esto no ha sido suficiente, y ahora Obama pretende ir más lejos poniendo en circulación 600.000 millones de dólares. Una medida proteccionista adicional, para hacer  más competitivas a las exportaciones yanquis, es el reciente recorte masivo de impuestos aprobada por el Senado, a través de las rebajas tributarias que vencían a finales de 2010. La iniciativa, la cual se extenderá durante dos años, pondrá a disposición de la industria buena parte de los 858 mil millones de dólares que costará para las finanzas del Estado la Ley de Recorte de Impuestos.

Para los socios comerciales de los EEUU como México, las anteriores medidas representan un golpe directo para su estabilidad económica. Pero EEUU no tiene otro camino, o ataca o de nuevo se hunde en la recesión con la fuerte posibilidad de que la próxima vez sean más catastróficos los resultados.  El crecimiento del los EEUU en 2010, estimado en un 2.6%, también ha sido bastante contradictorio pues su déficit comercial, en los primeros diez  meses de 2010, acumuló 614.000 millones de dólares, cantidad que representa mas del doble del saldo desfavorable registrado durante el mismo lapso de meses del 2009.

En este marco, la producción industrial yanqui, que en el primer semestre 2010 creció un 7%, para tres meses después escalar hasta el 9.1%, ha terminado por experimentar un menor ritmo hasta ubicarse en el 4,8% durante el tercer trimestre. 

Por el momento la estrategia de Obama ya ha rendido algunos frutos pues las exportaciones de los EEUU lograron en octubre pasado su valor más alto de los últimos dos años, con ventas record a China y a México, lográndose durante ese mes la reducción del déficit comercial en un 13.2%. No es descartable que el fenómeno de octubre se transforme en una tendencia que haga aún más lenta y tormentosa, y más contradictoria, la recuperación económica en México. Pero las cosas podrían ser peor si la administración de Obama siente que, para asegurar una mejor y mas rápida recuperación para los EEUU, máxime cundo el peligro del colapso europeo no es una amenaza menor, necesita profundizar esa clase de medidas. En cualquier caso, si el déficit comercial de los EEUU sigue creciendo con el mismo rimo del 2010, cuando se duplico a pesar de la recuperación, y su ritmo económico continúa decayendo, estoces se abre la perspectiva de una nueva recaída de la economía estadounidense, arrastrando tras de sí irremediablemente a la economía mexicana.

Polarización social

El pasado boom económico tuvo un costo muy alto para el proletariado mexicano. Un dato que lo ilustra son la parte de las rentas salariales respecto al PIB, que pasaron del 36% en 1980 al 29,2% de 2009, mismo periodo en el que los beneficios patronales crecieron del 47,7 al 61,6%.

Los diferentes ataques lanzados por la burguesía a lo largo de todo ese periodo crearon una polarización social sumamente explosiva, que encontró su expresión más importante en la masiva lucha contra el fraude electoral que en el 2006 impuso en la presidencia de la República a Calderón.  A la anterior lucha se agregan, también en el 2006, los casos del sindicato minero (cuya manifestación más destacada ese año fue huelga de Sicartsa, hoy Arcelor Mittal) y la insurrección revolucionaria de Oaxaca. Durante aquel año la magnitud del enfrentamiento contra el régimen crearon situaciones de doble poder y puso, como nunca en décadas, en autentico peligro a la burguesía mexicana.

Como podemos ver antes de la crisis económica el equilibrio entre las clases ya se había roto. El auge económico no creó ninguna base para aminorar la polarización, sino todo lo contrario, y la crisis empeoró la situación. Un panorama que también se vislumbra para el 2011. El grado de polarización social ha prendido las señales de alerta entre algunos estrategas de la burguesía, los cuales ya han advertido sobre el riesgo de un estallido social en México. Tal es el caso de las declaraciones del 29 de agosto del 2009 del entonces Secretario de Desarrollo Social y hoy titular de la SHCP, Ernesto Cordero; mismas declaraciones haría quien en esa fechas, octubre del 2009, aun se desempeñaba como gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, y que fueron reiteradas posteriormente, en febrero del 2010, por el ex presidente Luis Echeverría. 

Lo cierto es que una cosa son los temores de la burguesía y otra los derroteros que imponen las necesidades de la reproducción capitalista, la cual demanda los máximos beneficios al menor costo posible. Esta razón obligó a Calderón dar el “sabadazo” contra el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) el 10 de octubre del 2009, despidiendo masivamente a más de 40.000 electricistas  al cerrar su fuente de trabajo, la estatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC). La misma ofensiva se reprodujo después, al intervenir con la Policía Federal el pasado 6 de junio para tomar Lamina de Cananea y cumplir la orden de la justicia laboral que meses antes había declarado como concluidas las relaciones laborales entre los mineros y el Grupo México, y levantar de manera violenta una huelga que ya se había extendido por 30 meses.

A pesar de la profundidad y dimensión de estos ataques, la tendencia general por parte del movimiento obrero ha sido la de responder con energía. Por ejemplo el “sabadazo” fue contestado con movilizaciones de masas, algunas de las cuales adquirieron proporciones asombrosas, como lo fue el caso de la marcha del 15 de octubre de 2009 que movilizó al lado del SME a unos 500.000 trabajadores y jóvenes.

También, como una expresión trascendente del descontento, está el caso del mitin convocado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el 25 de julio del 2010, en el que se reunieron aproximadamente medio millón de personas en el Zócalo de la Ciudad de México, ratificando con ello la disposición de las masas para continuar luchando.

La crisis del régimen

La polarización social, junto a una incierta situación económica, ha exacerbado la crisis del régimen, el cual está cada vez más débil y dividido. Un ejemplo de ello es que, a estas alturas, Calderón ya se ha visto obligado a remover cuando menos en 15 ocasiones a diferentes Secretarios de Estado y altos funcionarios de su gabinete. Y recientemente se agregan a esta crisis hechos como la expulsión del PAN, en diciembre del 2010, de Manuel Espino, ex presidente nacional de dicho partido y pilar del ala encabezada por  Vicente Fox; o el conflicto derivado de las elecciones internas, también en diciembre pasado, para renovar la presidencia nacional del panismo: si bien un acuerdo de última hora permitió que los consejeros nacionales panistas eligieran prácticamente por unanimidad al Senador Gustavo Madero como nuevo presidente de dicho partido, resultado con el que Calderón mantiene el control del PAN, ello no niega el nivel de fragmentación que existe en al interior del panismo pues a la contienda interna se presentaron cinco distintos candidatos.

El PAN ha ido de descalabro en descalabro tras las elecciones del 2006: ya para el 2009 había perdido mas de 5 millones 250.000 votos en diferentes elecciones parciales, y se encuentra en una situación muy delicada dado que cada vez son más lejanas las posibilidades de que repita en la presidencia tras las elecciones del 2012.

El efecto en la elecciones explican en parte la crisis del PAN y de su gobierno, pero también juega un papel importante el hecho de que Calderón no puede gobernar sin el apoyo del PRI, y que el nivel de polarización social mantiene prácticamente paralizada a la administración panista para el impulso de las contrarreformas más estratégicas: la laboral, para la cual el intento del PAN en 2010 se tradujo nuevamente en un fracaso; el IVA para medicamentos y alimentos, así como la privatización plena y sin cortapisas de la totalidad del sector energético.

No sólo Calderón ha fracasado sistemáticamente a la hora intentar avanzar sobre esa clase de contrarreformas, sino que además, como lo hizo a finales del 2009, se ha visto obligado a implementar medidas como el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) provocando airados reclamos de la burguesía, a tal grado que Calderón se vio obligado a defenderse acusando a los empresarios que más ganancias tienen de ser ellos lo que “rara vez pagan impuestos”.[4] Todo ello ha puesto en el patíbulo al panismo ante un sector de la burguesía; por ejemplo, en opinión de Rogelio Sada Zambrano, empresario regiomontano de larga trayectoria en su militancia panista, el PAN “es un cadáver”.[5]

Por su parte, el PRI ha aprovechado su posición de fuerza (posee la mayor parte de curules parlamentarios así como la mayoría de los gobiernos estatales y municipales), para imponerle a Calderón, en detrimento del PAN, todo tipo de condiciones para apoyar su gobierno, alimentando el enfrentamiento entre dirigentes panistas y Calderón. El saldo ha sido una relación entre el PAN y el PRI que en algunas ocasiones ha estado al borde de la ruptura.

Dada su debilidad, Calderón ha optado por emplear de manera mas decida y abierta el apoyo del ala de derechas del PRD, misma que tiene bajo su control la dirección nacional de éste partido. En este marco, y con el objetivo consciente de cerrarle el paso hacia el 2012 a una potencial nueva candidatura deAMLO, quien tras el 2006 ha logrado organizar el movimiento de masa más importante del país en décadas, se lanzaron en el 2010 alianzas entre el PAN y el PRD para contender contra el PRI por 12 gobernaturas en disputa.

Pero los resultados fueron pobres pues a pesar de que, con ex priistas como candidatos, dicha alianza le arrebato tres gobiernos estatales al PRI, mismo partido que ganó las nueve gobernaturas restantes, y el PAN pasó de gobernar en los estados en disputa, de 20,6 millones a 18,5 millones de electores, dejando al PRD en una mala posición de cara a las elecciones federales del 2012. Otro saldo más ha sido el de que las alianzas estimuladas por Calderón han provocado más _uarteadoras al interior del PAN.

Crisis en el PRD

Lo más destacado de estos fenómenos políticos, es que las alianzas electorales con el PAN, impulsadas por la dirección nacional del PRD, han creado un crisis interna en la que las diputas derecha e izquierda, casi todas estas últimas orbitando en torno a la figura de AMLO, son cada vez mayores. Ya en diciembre del 2009 estas presiones provocaron una escisión por la derecha en el PRD de parte de tres de los pilares más importantes de la política de apoyo hacia el régimen: Ruth Zavaleta, quien se ha unido a apoyar a la campaña del PRI para las elecciones del 2011 por el gobierno de Guerrero, junto con René Arce y Víctor H. Cirígo, los cuales recientemente han lanzado el Partido de la Ciudad.

Esta crisis en el PRD, ante el peligro de que la dirección actual intente imponer una alianza con el PAN para las presidenciales del 2012, han intensificado las confrontaciones creando un panorama en el que no se ve lejana la posibilidad de que le sea arrebatada la dirección del partido al ala de derechas. De hecho, las presiones ya han forzado un acuerdo que obliga a Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, a convocar para marzo del 2011 a elecciones anticipadas para renovar la dirección nacional. La perdida del control sobre el PRD por parte de su ala de derecha significaría la perdida de un punto de apoyo importante para Calderón.

El narcotráfico

Al calvario de Calderón se une el caso de la “guerra” contra el narco. Ya se habla de más de 30.000 muertos producto de dicha “guerra” en los cuatro años trascurridos del actual gobierno; además, de acuerdo a la Comisión de Desarrollo Municipal del Senado, las diferentes bandas de narcotraficantes ostentan el control total sobre 195 municipios de un total de 2.439; además dicha comisión destaca que, en otros 1.536 municipios, el narco posee una “fuerte influencia”. Sumados uno y otro caso, ello quiere decir que estamos hablando del 71% del territorio nacional.

A todo esto se agregan las evidencias expuestas por la periodista Anabel Hernández en su reciente libro, “Los señores del narco”, en el que se documentan los vínculos y transacciones desde las esferas mas altas del gobierno de Calderón con diferentes capos del narco. Al principio de su administración Calderón vio en el combate contra el narco una oportunidad para buscar legitimidad, pero las cosas se han transformado en una autentica catástrofe para los intereses del gobierno, que ha aplicado una política impotente, en la que además, se encuentra atrapado. 

Lucha de clases

Para capitalizar mejor las oportunidades que ofrecía el pasado boom, el capitalismo mexicano le cobró un costo muy alto a la clase trabajadora, pero el cobro ha sido más caro aún en el marco del colapso de 2009 e incluso esa misma receta ha sido aplicada en 2010 cuando la economía ha logrado mejores resultados. Pero tampoco hay algo que nos permita pensar que en 2011 las cosas serán diferentes: de ello hablan los recortes a los egresos del Estado para éste último año en la mayor parte de rubros que tienen que ver con las necesidades sociales de las familias trabajadoras del campo y de la ciudad.

Lo mismo se puede decir a partir del incremento de salario mínimo para 2011, el cual es del 4,1%; es decir, para la zona “A”, que es el más alto, el alza salarial es de 2 pesos con 34 centavos. Ello paralelamente al aumento del precio de la tortilla, alimento clave para la dieta de dos tercios de la población mexicana, de 8 a 12 pesos por kilo.

Todos esos elementos son leña para la llama de la lucha de clases. El PRI y su ascenso electoral, el cual es muy probable que se mantenga en las elecciones del 2011 si el PRD no gira con energía hacia la izquierda, cada vez se presenta como una alternativa mas favorecida por la burguesía, pretendiendo lograr con ello estabilidad para el régimen y disminuir las tensiones sociales. Sin embargo si el PRI regresará al gobierno en el 2012, en el mejor de los caso su efecto en torno a esos objetivos sería limitado pues la situación material de la economía le impediría adoptar medidas de fondo para comprar la paz social y recuperar el equilibrio entre las clases.

De hecho, la recuperación electoral del PRI debemos entrecomillarla pues sus triunfos electorales han estado marcados por elevados índices de abstencionismo, factor que además refleja la desilusión de una importante capa de trabajadores y pobres con el sistema electoral y la propia democracia burguesa. Para ilustrar la problemática de PRI, el cual también está dividido, basta señalar que en las contienda electoral del 2009, en los 14 estados participantes, se llamó a 30 millones de electores de los cuales solo acudieron a las urnas el 50%, de ellos, otorgándole al PRI su voto solamente 6 millones 380.000 personas, es decir sólo la quinta parte del total del padrón electoral convocado al sufragio en dicha oportunidad. Esa ha sido la tendencia general en las elecciones posteriores al 2006, por ello resulta difícil pensar en que el regreso del PRI a la presidencia le regalara a la burguesía la estabilidad tan soñada desde hace ya varios años.

Más que estabilidad, la perspectiva más probable, considerando la problemática en todos los terrenos, tanto el económico, como el político y el social, es la de que la polarización social seguirá siendo alimentada. En este marco se presentarán las elecciones presidenciales del 2012 en las que, si AMLO logra presentarse como candidato, no podemos descartar de antemano un ambiente similar al del 2006. Esta opinión la sustentamos no sólo en la imposibilidad objetiva de capitalismo mexicano para comprar la paz social, ni tampoco únicamente por el grado de polarización social alcanzado, sino además en el hecho de que a estas alturas se han organizado cientos de comités a lo largo de todo el país en torno a AMLO, los cuales ya poseen, cuando menos, una afiliación de 2 millones y medio de personas. Seguramente durante 2011, año en el que AMLO intentará fortalecer su base de apoyo a través de las elecciones del Estado de México, probablemente muy reñidas, y en la primera mitad del 2012, ya en abierta campaña electoral, el número de afiliados en esta clase de comités crecerá de manera importante. Pero no sólo la organización, sino también la experiencia de las masas acumulada en la lucha contra el fraude y las batallas posteriores tendrán un peso específico imprimiendo su sello particular a la lucha de clases en 2012.

El futuro es de lucha en un momento además en el que el régimen cada vez está mas débil y dividido; es por ello que podemos insistir en la idea de que está lejos de haberse dicho la última palabra respecto a la movilización del SME, sindicato que aun mantiene en la lucha a 16.000 electricistas  y varios cientos más que, a pesar de haber aceptado su liquidación, continúan saliendo a las calles junto a sus compañeros a reclamar sus derechos. En el contexto actual de la lucha de clases en México, particularmente volátil, la lucha del SME podría reactivarse con una fuerza mayor a la demostrada en los últimos meses, creándose una situación favorable para impulsar con más fuerza las demandas de los electricistas.

Otro elemento a destacar es la cada vez más próxima vinculación entre AMLO y los electricistas: si AMLO se apoya en el SME para las elecciones y deja de zigzaguear buscando la aceptación de los empresarios, tal como lo ha hecho por medio de reuniones con éstos tanto en Monterrey como en Guadalajara en octubre pasado, podría ayudar a los trabajadores a romper el cerco impuesto por la mayor parte de los dirigentes sindicales, los cuales impiden la participación de los trabajadores en la lucha política de manera organizada a través de sus sindicatos , generando con ello dispersión y desorganización.

El panorama esta abierto, el resentimiento social es cada vez mayor, y el capitalismo y su gobierno están excepcionalmente limitados para revertirlo.



[1] La Jornada22/12/2009

[2]La Jornada 27/08/2010

[3]La Jornada03/09/2010

[4] La Jornada29/10/2009

[5] La Jornada13/06/2010

El pasado 9 de marzo el senador priísta Francisco Labastida asistió a una conferencia de la cual sería ponente en la Facultad de Economía, en Ciudad Universitaria. Ante tal acontecimiento un grupo de estudiantes y trabajadores le recibieron con consignas y mantas repudiando su visita, ante lo cual tuvo que retirarse por la puerta trasera.

Aunque el pretexto era una conferencia sobre la propuesta de reforma hacendaria, elaborada por senadores priístas, éste acontecimiento no es otro más que la de los intentos de hacer campaña dentro del campus universitario. Pero en realidad esto no ha sido un acontecimiento nuevo, en noviembre pasado el rector José Narro Robles recibió al ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, así como otros personajes del PRI que de igual forma fueron abucheados y echados del lugar donde realizarían el evento.

Y no podía ser de otra forma, el PRI al igual que el PAN, han sido durante las últimas décadas los principales enemigos de la educación pública en el país. Tan sólo basta recordar que ha sido en los gobiernos del tricolor en el cual se han desarrollado los intentos de desaparición de la UNAM más importantes, en 1986-1987 y en 1999-2000. Por ello es que no son bienvenidos en la Universidad. Los estudiantes hijos de trabajadores, hemos sido presa de los ataques de la burguesía, y de sus representantes en el gobierno y eso no lo olvidamos tan fácilmente.

El rector de la Universidad, quien ha insistido en la necesidad de defender la educación pública y hasta la necesidad de refundar la república tiene que dar una explicación sobre estos acontecimientos. Los mismos que durante años han acusado a los activistas estudiantiles de que la Universidad no es un centro político, son quienes la usan como trampolín para hacerse eco. Es una tomada de pelo que el rector, mientras dice que se tomaran medidas contra los abusos  en las preparatorias [1] permita que personajes como Francisco Labastida o el asesino de Ulises Ruiz entren a la máxima casa de estudios sin más. La verdadera defensa de la Universidad y de la educación pública pasa por denunciar a quienes por años han sido sus enemigos: el PRI y el PAN. Es indispensable que el rector se desvincule de forma clara de este tipo de personajes, que como hemos señalado han sido los enemigos número uno de la universidad pública, a la que el rector dice defender.

¡No a las sanciones contra alumnos y trabajadores por expresarnos libremente!

¡Ni el PRI ni el PAN son bienvenidos en la UNAM!



[1]Ver Se tomarán "las decisiones más enérgicas" por abusos en prepas: Narro en la Jornada 08/03/2011

 

Luego de tanta polémica, inició operaciones la Línea 3 del metrobús, que corre de Tenayuca hasta Etiopía. Han sido muchos los conflictos que ha suscitado esta obra del gobierno capitalino, tanto entre los usuarios como entre nosotros los trabajadores del metrobús. Por ello, el presente artículo refleja esta problemática y ante todo una alternativa de lucha para los trabajadores y usuarios de este sistema de transporte.

El transporte privADO

Luego de dos líneas, el gobierno del D.F. encabezado por Marcelo Ebrard inició la construcción de esta línea en el año 2009, con el objetivo de ampliar la red de transporte público; inmediatamente hubo reacciones por parte de los transportistas de las rutas 1, 3 y 38, pues la construcción de esta línea implicaba directamente que ellos perdieran su fuente de trabajo. Marchas, protestas y otras acciones por parte de los transportistas no impidieron que el proyecto se aprobara, y es que el problema no era solamente la pérdida de la fuente de trabajo, pues en última instancia era algo que ya había ocurrido en las líneas anteriores del metrobús, en donde en ambos casos algunos transportistas habían sido reubicados o contratados como operadores de los autobuses del metrobús. La consigna principal que aglutinó a los transportistas era ¡Fuera ADO!, empresa privada que estaba muy cerca de ganar la concesión para la operación de la nueva línea del metrobús, y ese era el problema más grave, pues de esta manera los transportistas verían reducidas sus posibilidades de intervención en la operación de la ruta. Sin embargo, ello no evitó que el Gobierno del DF otorgara la concesión a ADO (Autotransportes de Oriente), uno de los mayores monopolios del transporte en México (que incluso ha incursionado en otros sectores de la industria), bajo el acuerdo de que la empresa privada participaría en el 51% de la operación, mientras el 49% correspondería a los 432 concesionarios de las rutas mencionadas, quienes ya habían conformado la empresa Integradora de Transportes del Eje Central (ITEC) con la finalidad de operar la línea del metrobús. Este acuerdo de operación provocó el descontento de los transportistas, quienes aseguraban tener lo necesario para operar la línea por sí solos, sin la intervención de ADO; contrario a ello, el GDF argumentó que dudaba de la capacidad de los transportistas para adquirir los 54 autobuses de la ruta, además, el hecho de una mayor participación de los transportistas implica una mayor intervención de la empresa Metrobús, propiedad del GDF, lo cual implicaría una mayor carga financiera al erario público, mientras que ADO cuenta, según el director del Metrobús, Guillermo Calderón con “liquidez y crédito financiero”. De esta manera, una parte de los más de 400 transportistas han sido integrados como operadores de los autobuses del Metrobús, mientras que otros han visto modificadas sus rutas de transporte, con el objetivo de que éstas abastezcan de pasajeros a las estaciones del Metrobús.

Por otra parte, la construcción de la línea (carriles confinados, estaciones y demás instalaciones), está a cargo de Cemex, el monopolio mundial del concreto, que en un afán de obtener mayores ganancias, ha recurrido a la subcontratación de otra empresa, de manera que Cemex recibirá las ganancias mayoritarias del negocio y sólo pagará una parte al grupo subcontratista. Esto, pese a la inconformidad de los trabajadores sindicalizados del Sistema de Transporte Colectivo Metro, que argumentan la inseguridad de la construcción debido a su proximidad con el cableado del transporte subterráneo y al peso de los vehículos del metrobús que pueden afectar gravemente el techado de la infraestructura del metro, poniendo en riesgo la seguridad de los usuarios de ambos sistemas de transporte.

La participación de ADO y Cemex no es otra cosa más que la privatización de las obras y servicios públicos, lo que implica el encarecimiento de los mismos, pues mientras los servicios públicos son subsidiados por el gobierno (y hay que decir que estos subsidios no son más que los recursos públicos, generados por la clase trabajadora) y por lo tanto resultan de un coste menor, la privatización posibilita el incremento de la ganancia que reciben los empresarios implicados en estos servicios, que incluso se tornan inaccesibles para gran parte de la población (basta poner el ejemplo del mismo metrobús, con un coste de 5 pesos, o del pasaje mínimo en el Estado de México, situado en los 7 pesos). Es por ello que como trabajadores se nos impide revelar quién nos contrata, aunque claramente decimos que no es la empresa Metrobús la propietaria de la línea, sino ADO, que al igual que Cemex, como grandes monopolios continúan acrecentando sus capitales a costa de un servicio caro y de mala calidad para la clase trabajadora usuaria de la línea.

Las condiciones laborales

Pero sin duda uno de los problemas más grandes que acarrea la construcción de esta línea ha sido el mal servicio proporcionado a menos de un mes de que fue inaugurada, dados los retrasos de los autobuses (que superan los 15 minutos), el pésimo servicio de recaudo y cobro, los numerosos accidentes viales que se han ocasionado por la errada planificación de la ruta y la alteración de las vías públicas, los transbordos que no son respetados, obligando a los usuarios a pagar doble pasaje, la inconclusa construcción de las instalaciones que ha obligado al cierre de estaciones sin un aviso generalizado, en fin, los usuarios tienen motivos de sobra para protestar por este deficiente servicio; el problema es que esta molestia, que a veces llega a la agresión, es expresada en contra de nosotros los trabajadores de las estaciones (anfitriones y oficiales de policía, específicamente), que tampoco estamos notificados de las alteraciones en las rutas, tiempos del servicio y el resto de problemas del metrobús; incluso hay ocasiones en que ni los mismos supervisores tienen conocimiento de las fallas del servicio. Como trabajadores comprendemos esta situación que claramente afecta a la clase trabajadora que utiliza este transporte, y explicamos pacientemente a los usuarios que las deficiencias del transporte no dependen de nosotros, y que constantemente las reportamos sin que exista una respuesta inmediata y satisfactoria por parte de los supervisores del metrobús; incluso, constantemente nos vemos sometidos a agresiones e insultos por parte de los usuarios. En otras palabras, estamos situados ante una encrucijada, como muchos de los trabajadores del sector servicios: por un lado la presión de la empresa por dar buenos resultados, lo que implica tener que soportar los malos tratos de algunos usuarios; por otro lado, los justos reclamos de los usuarios que comprenden que este servicio no resuelve, sino que agrava los problemas del transporte público.

Aunado a ello, existen situaciones de precariedad muy concretas como los bajos salarios, la inseguridad de algunas estaciones, y particularidades, como las largas jornadas de trabajo de los oficiales de policía y trabajadores de la construcción, la falta de material de los trabajadores de intendencia, el carácter temporal del empleo de nosotros los anfitriones, además de los constantes reportes de nuestros jefes y los problemas en la organización de nuestros pagos. Como trabajadores, entendemos que el empleo no es un juego, y hacemos lo posible por cumplirlo al cien por ciento, pero ello resulta difícil con las condiciones expresadas anteriormente, como el hecho de que algunos estamos situados en estaciones lejanas a nuestros domicilios o en horarios impuestos por la empresa, además de la presión de algunos de nosotros que nos vemos obligados a tener otro empleo o nos encontramos estudiando; por otro lado, entendemos la posición de los supervisores, que en última instancia son también trabajadores, sin embargo, dada su posición en la organización de la empresa, en ocasiones ellos suelen responder a los intereses de la empresa y no a los de su clase. Como trabajadores nos interesa dar un servicio de calidad, pero ello no se resuelve con mayor explotación al personal de la empresa, sino con mejores condiciones de trabajo y en última instancia con un servicio que esté controlado por nosotros mismos, que somos quienes estamos al tanto de la precariedad del mismo. Por ello como trabajadores debemos luchar por un salario mayor, todas las prestaciones laborales, que nuestro trabajo no sea temporal y que se nos otorgue la planta, pues ya tenemos un mes de laborar; debemos luchar también por un contrato colectivo y el derecho a la organización sindical para defender nuestros intereses en conjunto. Sabemos que esta no será una lucha sencilla, y que no es una lucha meramente local ni económica, sino que ante todo es una lucha política como lo expresaremos a continuación.

El problema del transporte: una alternativa revolucionaria

El problema no es exclusivamente el metrobús, o el gobierno que encabeza Ebrard, ni su solución se limita a que en 2012 votemos por un gobierno diferente. Bajo el capitalismo no pueden resolverse los problemas del transporte ni el de otras necesidades básicas de la sociedad como el empleo, alimentación, vivienda, salud, educación, entre otros, pues mientras los medios de producción sigan en manos de unos la burguesía y respondan a sus intereses, estos servicios se están convirtiendo en inaccesibles para la mayoría de la población trabajadora. El alto costo y las deficiencias del transporte y otros servicios no responden al “egoísmo” o “mala fe” de los empresarios, sino a una situación muy concreta: un metrobús eficiente implicaría tener más de los 54 autobuses que actualmente tiene la línea 3, contratar a más personal que los opere y les de mantenimiento, mayor personal de intendencia y de atención a los usuarios, así como instalaciones adecuadas en las estaciones, e incluso un abaratamiento del pasaje; en otras palabras, esto aumentaría los costes de producción del servicio, es decir, que ADO invierta mayores capitales al mejoramiento del servicio a costa de ver reducidas sus ganancias, algo muy complicado si tomamos en cuenta que ADO se ha convertido en la mayor empresa del transporte en México. De hecho, esta situación ha sido respaldada por el gobierno capitalino, desde el momento que se otorgó la concesión, y se inauguró la línea meses antes del proyecto inicial, no por la eficiencia en la gestión del gobierno, sino por la premura que tiene ADO por recuperar parte de la inversión en esta obra; con ello, se pone de manifiesto lo que un compañero trabajador mencionó en una ocasión: el papel del gobierno es el de un administrador de los empresarios. Por ello, la solución está en la expropiación de las empresas del transporte como ADO y su puesta en manos bajo control obrero, que nosotros como trabajadores organicemos el servicio, integrando a los transportistas como trabajadores, con las condiciones óptimas de empleo y salarios, bajo una planificación de la economía también a cargo de la clase trabajadora, que responda a las necesidades de la sociedad lo que necesariamente implica que el las palancas de la economía y el Estado esté en manos de los trabajadores y ello nos obliga a dar una lucha que no se circunscriba únicamente a bajar las tarifas del transporte y por un servicio de calidad, sino que nos lleva a una lucha política en contra del Estado de la burguesía, a través de la lucha en las calles: esta es la lucha por el socialismo.

Como trabajadores del metrobús, no nos ponemos del lado de ADO, sino de nuestra clase trabajadora, no respondemos a los intereses de la empresa, sino a nuestras necesidades como trabajadores asalariados. Entendemos a los usuarios y estamos de su lado, y soportamos la loza que implica tener que responder por un servicio que a todas luces es insostenible, y por este medio les hacemos un llamado a que no cesen en sus protestas, sino que estas las realicemos de manera unificada con el resto de la clase trabajadora. Compañero trabajador, la única garantía para satisfacer las demandas de nuestra clase es la lucha por el socialismo, lucha que se puede dar únicamente bajo un programa y métodos revolucionarios, defendidos por la CMR, hombro con hombro con las organizaciones del proletariado: sindicatos, PRD, el movimiento de AMLO y organizaciones de izquierda. Sigamos el ejemplo de nuestros hermanos trabajadores de Túnez, Egipto y otros países, y extendamos la revolución mundial del proletariado.

¡Expropiación de ADO y de todas las empresas, y su puesta en manos bajo control obrero!

¡Bajo el capitalismo las necesidades más básicas de la sociedad no tienen solución: Únete a Militante y lucha por el socialismo!

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