Pese a la afirmación constante de que el aprobar esta política no significaba que era un hecho la alianza en 2009 con el PRI o con el PAN, eso significa reducir el programa de izquierda del partido al mejor postor de la derecha. El argumento vertido sobre la importancia de estas alianzas (por ejemplo con el PRI) para evitar el triunfo del Yunque en el norte es absurda. El Yunque ha ganado elecciones en el norte a causa en buena medida de una alternativa de izquierda inexistente o vacilante por parte del PRD. Lo que este partido necesita para ganar la elecciones y realizar cambios profundos es una política de izquierda bien definida y basada en la defensa de los intereses del pueblo trabajador, más no de unos cuantos. No es gracias a las alianzas como un partido que defiende los intereses de los trabajadores debe ganar las elecciones como lo afirma Ortega “Nos aliamos para crecer y ganar votos”, sino por una política consecuente con este principio, es gracias a un programa que defiende los intereses de la mayoría, que aquí como en todo el mundo la mayoría es el pueblo y no los empresarios y políticos que no ven más allá de sus bolsillos.
En cierto que el PRD requiere un cambio profundo, en las entrañas tiene enquistado el germen del oportunismo representado por el más cínico de todos: Jesús Ortega.
Los argumento vertido por los máximos exponentes de esta corriente (NI) dieron al traste con la serie de errores ha cometido el partido entre ellos, el permitir que gente del PRI fundamentalmente entren al partido como arribistas y oportunistas, esto usado como un argumento para permitir las alianzas con el PRI o el PAN es incongruente, y muy dañino para el partido como la alternativa de los trabajadores, según Navarrete esta política se justificaba porque “la mayor cantidad de muertos del PRD se dio del 88 al 94, en el régimen de Salinas, y hoy tenemos en el PRD una buena cantidad de gente que trabajaba en el gabinete que mató a nuestros muertos”, estas palabra no son menos que una burla hacia los trabajadores que por años dieron su vida y energía a la construcción de este partido. Son precisamente estos arribistas que sólo miran sus intereses, que han entrado al partido a ganar un puesto y olvidarse de los principios por los cuales surgió, olvidando a la gente que lo conformó los que han llevado a miles de trabajadores a desconfiar del PRD y son estos los que debemos echar del partido, junto con “los chuchos” que si bien varios pueden pertenecer al partido desde su inicios, eso no implica que tengan en alto los intereses de los trabajadores como toda izquierda debe tenerlos.
Después de un debate acalorado la política impulsada por los chuchos pasó con una votación de 637 votos, estos cambios aunque no explicitan los partidos con los que se pueden hacer alianzas si afirma que estas deberán ser “de un amplio abanico de fuerzas que coincidan con el PRD”, lo cual es tremendamente ambiguo, ¿Qué coincidan para que?, ¿Quién decide si coinciden o no? ¿En base a que política deben coincidir?.
Los chuchos se han descarado como lo que son: empleados panistas dentro del PRD. Los trabajadores y militantes de base del PRD debemos luchar contra estos traidores y expulsarlos del partido. El PRD tiene muchos retos, y la única forma de cumplirlos es limpiando internamente nuestro partido.
El martes 28 de octubre marcó un nuevo punto de inflexión en la lucha de clases en México: tras aproximadamente ocho meses de debate en el Senado, los diputados federales aprobaron por mayoría la llamada “Reforma Energética”.
La aprobación de dicha “reforma” (que si bien no es exactamente lo que esperaba Calderón, sí deja abierta la puerta para profundizar la política privatizadora que sobre PEMEX se viene impulsando por la vía de los hechos desde Salinas a la fecha) lejos de convertirse en un factor de desmoralización para las masas que, con López Obrador (AMLO) al frente, se opusieron a toda costa a la contrarreforma privatizadora del presidente espurio, se ha transformado en un factor de mayor irritación social y una nueva razón para luchar, misma que se une a los efectos políticos que sobre los trabajadores ya está teniendo la actual crisis económica. Prueba de ello es la magnífica respuesta masiva lograda nuevamente por la convocatoria de la reciente movilización del pasado domingo 23 de noviembre, encabezada por AMLO.
Pero la aprobación de la “Reforma Energética” tuvo otro efecto colateral que está lejos de ser secundario: la contrarreforma fue aprobada por las fracciones parlamentarias del PAN y el PRI con el apoyo de el ala de derechas del PRD integrada por los llamados “chuchos” de la nefasta corriente “Nueva Izquierda” (“Nueva Derecha” sería un nombre más exacto) Acto seguido, el 12 de noviembre, como premio a al apoyo el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) otorga el triunfo al dirigente de Nueva (Derecha) Izquierda, Jesús Ortega, sobre la elecciones internas del PRD en las que en marzo pasado se disputó la dirección nacional del partido. El contrincante de Ortega fue Alejandro Encinas de Izquierda Unida y legítimo vencedor de dicha contienda.
El apoyo de los parlamentarios de Nueva (Derecha) Izquierda y la descarada irrupción de Calderón a través del TEPJF en la vida interna del PRD, terminó por eliminar cualquier resquicio de duda respecto a la subordinación total de Nueva Izquierda hacia Calderón. Éste que es un fenómeno añejo en el PRD pero que se empezó a visualizar más claramente de manera pública a partir de la lucha contra el fraude electoral del 2006 y que terminó por evidenciarse totalmente particularmente en la recta final de la contrarreforma petrolera, ahora ha dado como resultado el descrédito total Nueva (Derecha) Izquierda ante millones de militantes de base y simpatizantes de dicho partido para los cuales ha quedado claro que el único camino ante esta clase de traidores es luchar para sacarlos del PRD y arrojarlos al basurero de la historia.
Es sobre la base de este descontento que Encinas ha anunciado la organización de un movimiento que, entre otros, tenga como objetivo arrebatar al PRD del control de Nueva (Derecha) Izquierda. Ahora el PRD está profundamente dividido entre izquierda y derecha, demostrándose con ello la forma en que ha penetrado la lucha de clases y la polarización social al interior del partido, abonándose con ello un fermento mucho más favorable para las ideas y el programa socialista ente una capa cada vez mayor de militantes y simpatizantes del PRD. Esta realidad es resultado de varios factores, pero paradójicamente también es obra de la política de Jesús Ortega y de la intervención de Calderón en la vida interna del PRD.
Paralela a todos esos acontecimientos está la ejemplar lucha que en varios Estados de la República ha lanzado el magisterio democrático contra la Alianza por la Calidad Educativa (ACE) la cual es en los hechos una contrarreforma laboral por medio de la cual se eliminan importantes conquistas de los profesores de la educación pública. La enjundia del magisterio ya está arrojando resultados, uno de ellos es que en Guerrero el gobierno estatal se ha visto en la obligación de dar marcha atrás en la aplicación de la ACE durante un plazo de seis meses para organizar una consulta en la que opinará también el magisterio. Lo acontecido en Guerrero, de intensificarse la lucha en el resto del país, se podría transformar en lo que a la postre podría ser la sepultura de la ACE. Pero también lo importante a destacar es que las acciones del magisterio democrático ratifican un hecho que es más que contundente y que marca la pauta del periodo actual de la lucha de clases en México: ahí donde se presentan ataques contra los intereses de la clase trabajadora, esta no ha dejado de responder a los mismos.
Esto ya de por sí resulta en un verdadero dolor de cabeza para Calderón y la burguesía, pero lo es más si consideramos que este ambiente favorable de lucha coincide en un momento en el que las economías mexicana y del mundo atraviesan por un momento especialmente difícil, encerrando la sería promesa de que las cosas se pondrán aún peor en los próximos meses. El nivel de ruina del capitalismo no sólo representa la garantía de más y profundos ataques de parte de Calderón y la burguesía, los cuales enfrentarán la ira de los trabajadores, sino además engendrará importantes conclusiones entre el proletariado respecto a la vigencia del capitalismo como sistema social y sobre la necesidad de una alternativa que ponga fin a la barbarie capitalista. Como nuca la crisis económica y las circunstancias de la lucha de clase en que se desarrolla esta, harán que la propiedad privada sobre los principales medios de vida sea cuestionada traduciéndose ello en un fuerte estímulo para un salto en la consciencia del proletariado.
En todo este contexto, se presenta como especialmente complicada la política de una parte significativa de dirigentes sindicales que se basa en tratar de impedir a toda costa que los trabajadores se movilicen en las calles y que hagan huelgas. En los dos últimos años la dirección de la UNT, por mencionar al sindicalismo independiente, ha impedido que los trabajadores participen a través de sus sindicatos en prácticamente todas las luchas que se han desarrollado durante ese periodo (Oaxaca, mineros, fraude electoral, pensiones del ISSSTE, en defensa de PEMEX, contra la ACE, etcétera) sin embargo eso tiene un límite y no es descartable la idea de que este se pueda presentar en lo próximos meses, la crisis económica será un factor para ello. Por lo mientras la inflación ya es del 6.18%, representando ello automáticamente un tácito recorte salarial, y el desempleo, según datos oficiales, ya alcanzó al 4.2% de la Población Económicamente Activa (PEA) siendo éste el promedio más alto desde el 2005. Ante este escenario la clase trabajadora no se quedará inerme, factor que obligará a las direcciones sindicales a ponerse al frente ante el riesgo de que sean hechos a un lado, máxime cuando está en puerta un necesidad que para la burguesía se hace cada vez más urgente conforme la crisis se acentúa: eliminar las conquistas laborales restantes en la Ley Federal del Trabajo.
En todo este panorama el régimen se presenta cada vez más débil y dividido: además de tener que ver cómo se erosiona su base social entre la pequeña burguesía, la cual es devorada por el estancamiento económico que ha terminado por trasformase en una crisis económica cuyos efectos en los próximos meses serán aún más devastadores sobre esa capa social, Calderón tiene que padecer las vicisitudes propias de una PAN muy dividido como lo es el que la fracción dirigida por Fernández de Cevallos, tradicionalmente hostil al presidente espurio, le haya terminado por imponer a Fernando Gómez Mont en el cargo más importante del gobierno después de la presidencia de la República, la Secretaría de Gobernación, en sustitución de Juan Camilo Mouriño.
La muerte de quien fuera el hombre más cercano y de mayor confianza de Calderón representó un fortísimo revés para este último, pues además de perder a su hombre de mayor confianza el fallecimiento de Mouriño significó el fin de un complicado y frágil equilibrio al interior del PAN y del gobierno. Ahora, como la caja de Pandora cuando fue abierta, todos los males ha sido liberados trazando una sombría perspectiva para Calderón el cual cada vez está más solo.
Los demonios están sueltos y ya nada será igual para Calderón y su débil equipo, de hecho los resultados de la “Operación Limpieza” que ha provocado el que ya varios importantes jefes policiacos y de procuración de justicia hayan sido detenidos por su vínculos con el narcotráfico habla de ello. La demostrada penetración del narcotráfico en las altas esferas de aparato de seguridad del Estado y las profundas divisiones en el seno del régimen vulneran a Calderón, pero además, que es otro factor que debilita aún más a actual gobierno, alimenta a sobre manera las sospechas de que la muerte del Mouriño fue producto de un atentado, sepultando los reiterados esfuerzos para convencernos de que se trató de un accidente.
Vivimos una época especialmente convulsiva y cargada de importantes acontecimientos. Se trata de un periodo que por su naturaleza ayudará al proletariado a sacar conclusiones políticas muy importantes, nutriendo de nuevos brios y energía al proceso revolucionario que se ha abierto en México desde el 2006. Como nunca en varias décadas la lucha por el socialismo se presenta como una cuestión más que vigente, además de una necesidad histórica. El viento sopla y sopla verdaderamente fuerte a favor de las ideas de Carlos Marx.
Miércoles 26 de noviembre, 1:00 p.m., salón A-604.
La crisis que pega a nuestros bolsillos, también se hace resentir en nuestra panza y la de nuestra familia. Ya a inicios de 2007 la crisis de la tortilla anunciaba un negro futuro en el sector alimenticio. En estos días, dicha perspectiva no ha hecho otra cosa que corroborarse. En esta ocasión, aprovecharemos para analizar más a fondo cuál es el futuro que nos ofrece Calderón y cuál es la alternativa que necesitamos estudiantes y trabajadores.
El pasado sábado 8 de noviembre se llevó a cabo exitosamente la 2ª Escuela de Formación Política estatal de nuestra Tendencia Marxista Militante en La Casa del Obrero ubicada en la ciudad de Puebla.
Contamos con la asistencia de estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla, de la Escuela Libre de Psicología, de la Escuela Normal Superior del Estado de Puebla, de la Universidad Autónoma de Tlaxcala y una maestra afiliada al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), todos ellos simpatizantes y contactos invitados nuestros.
Estudiamos el proceso de la revolución venezolana y la lucha por el socialismo a través del análisis del libro “Reformismo o Revolución” escrito por nuestro camarada Alan Woods y editado por nuestra editorial, la Fundación Federico Engels. El libro es una respuesta al planteamiento reformista de Heinz Dieterich, quien dice haber superado la teoría de la ley del valor de Marx; sostiene que al trabajo de Marx le faltan-algunas cosas-para estar a la altura de los “nuevos tiempos” y propone lo que el denomina el socialismo del siglo XXI. Una serie de ideas y conceptos difusos que sólo enturbian lo que Marx junto con Engels plantearon desde hace más de 150 años y que aún es vigente.
La tesis de Dieterich, como dice Alan Woods, no tendría mayor relevancia más que como producción literaria, si no fuera porque sus libros representan una ideología que puede frenar la revolución que se lleva a cabo en Venezuela. Es por esta razón que Alan analiza el pensamiento reformista de Dieterich para desmantelar cada una de sus desatinadas propuestas y, de paso, acabar con el eco de sus ideas en el seno del gobierno de Hugo Chávez.
Nuestros compañeros detallaron algunos capítulos del libro y se puso en claro que toda teoría aplicable al pueblo trabajador debe estar en manos suyas, como ocurre ya en Venezuela. Los trabajadores pueden constatar de forma práctica cómo con el trabajo colectivo organizado pueden sostener la producción en las fábricas e industrias en general, como se muestra en el video “No volverán. La revolución venezolana, ahora”, editado por nosotros a través de nuestra campaña internacional “Manos Fuera de Venezuela” y que proyectamos en la segunda parte de las actividades de la Escuela. Fue tal la inspiración, el entusiasmo y motivación de nuestros simpatizantes y contactos invitados al ver el documental y conocer la lucha de los trabajadores en Venezuela, que al final, dos de ellas manifestaron su interés para afiliarse a la Corriente Marxista Internacional, en nuestra sección poblana de Militante, para seguir luchando por la transformación socialista de la sociedad en México, América Latina y el mundo entero.
¡Viva la Revolución Venezolana! ¡Por una Federación Socialista de América Latina! ¡Únete a la Tendencia Marxista Militante y lucha con nosotros por el socialismo!
…Patria en peligro, defensa nacional, guerra popular por la existencia, por
la cultura y la libertad: tal fue la consigna dada por la representación
parlamentaria de la socialdemocracia. Todo lo demás fue simple
consecuencia: la actitud de la prensa del partido y de los sindicatos,
el tumulto patriótico de las masas, la tregua con la burguesía…
Rosa Luxemburgo, La crisis de la socialdemocracia
Tras haber amarrado una de las conquistas más importantes para Nueva Izquierda (la permisividad explícita de alianzas con los demás partidos, PRI y PAN incluidos), el otro punto de interés para la mayoría de los asistentes al Congreso consistió en afinar detalles con respecto a esta modificación, así como el método con el que se harán las elecciones internas (por consenso, encuesta o votación, ya sea cerrada o abierta). El epílogo de este Congreso fueron una serie de pronunciamientos en torno a la situación actual en el país. Estos pronunciamientos reflejan al fin y al cabo la necesidad que tienen las bases del partido de que la dirección se pronuncie al respecto de la misma. ¿Cómo se refleja dicha situación a lo interno del partido?
Hace poco concluyó el proceso electoral en Guerrero, mismo del cual el PRD salió bastante mal. No se diga en Coahuila, donde no es el triunfo lo que está en juego para el partido, sino el registro.
¿La causa de la derrota de Guerrero fue la necedad de AMLO por apoyar a un candidato del FAP? ¿Y en Coahuila qué pasó? Los resultados comiciales guardan una misma explicación: Más allá de las particularidades del partido y los militantes en cada Estado, estos resultados ponen de manifiesto el punto en el que se encuentra el partido: un punto de inflexión y de tensión entre las dos alas del mismo. El conflicto entre las dos alas del partido se agudiza en la medida en la que la crisis en el país lo hace también: el ala de derechas, encabezada por Nueva Izquierda (NI), poseedora por cierto de la gran mayoría del aparato partidista (secretarías, subsecretarías, consejerías, etc.) y el ala de izquierdas, que si bien, está más dispersa, sin duda AMLO sigue siendo quien la representa, al ser él quien tiene el poder de convocatoria de las bases.
Jesús Ortega personifica al sector más oportunista del partido. Una capa de burócratas acostumbrados a vivir y desarrollarse en el aparato. Simpatizar y tallarse los codos con panistas, priístas y burgueses. A eso es a lo que le llaman “generar acuerdos”. Nada de movilización… no, no, no. Eso es malo y primitivo. Lo de hoy es la negociación, que a su entender consiste en atarnos las manos mientras estas finas y elegantes personas con bastón y con bombín nos apuñalan por la espalda.
AMLO encabeza por otra parte izquierda del partido: sus bases. Mucho más dispersas, con muchas diferencias organizativas entre sí y sin la ambición de un puesto de por medio, pero con toda la necesidad a flor de piel de transformar las condiciones miserables que vivimos y frenar las que estamos por venir, siempre que FeCal siga teniendo las riendas del país. Las victorias de este sector se han ganado a través de la movilización, mismas que para extenderse y profundizarse también deben extender la misma movilización inevitablemente hasta una huelga general.
He aquí estas dos expresiones que conviven en el partido y cuya lucha de intereses (el interés de vivir del hueso contra el interés de vivir mejor, para empezar, de sobrevivir). Por supuesto que la ecuación tiene más elementos: no todos los miembros de NI son oportunistas, ni todos los que están con López Obrador bien intencionados. No obstante, las opciones de desarrollo en el partido son claras: negociación o movilización. La primera, ha dejado claros ejemplos de sus límites en las elecciones de las últimas semanas, así como en la descompuesta reforma petrolera que salió después de meses y meses de debates. La segunda, al ser la única que ha arrojado resultados positivos, es la herramienta que necesitaremos para no irnos a pique junto con todos las personitas irresponsables que echaron a perder el mundo y en particular, este país.
Ahora, tenemos que explicar que si bien AMLO es la ala izquierda en este proceso, los trabajadores tenemos que luchar porque esa ala izquierda se arme con un programa revolucionario, socialista. Asta ahora el programa que defiende AMLO solo lucha por reformas que dentro del marco de un capitalismo en crisis no solo son difíciles de imaginar sino poco durables, nuestro deber es el de luchar porque esta izquierda del partido encabece una transformación radical de la sociedad y el único programa que puede ayudarnos como guía en esta tarea es un programa socialista.
Dicho acontecimiento da calofríos sólo de imaginárselo. Este famoso regreso, tan cacareado estos días por la prensa burguesa parece preparar la cámara del revólver para un cartucho ya quemado por la oligarquía. El PAN no le duró ni para el arranque y ahora parece ser que comienzan a darle una nueva aura de centralidad, imparcialidad y moderación a los herederos de la revolución institucional. El PRI nació y se desarrolló en la abundancia del capitalismo mundial y nacional de la postguerra. Sin un control absoluto de la economía en manos del Estado, el PRI no tiene nada qué hacer aquí. No obstante, la naturaleza no reconoce el vacío, si AMLO y toda la izquierda dentro del partido no luchamos contra la derecha (Chuchos) con un programa que nos diferencie claramente de demagogias priistas, estaremos sentando las bases para que resurjan los muertos.
¡Luchemos por un PRD con un programa socialista!
Contra el ascenso de la carestía, ¡huelga general!
20 de octubre de 2008.