Nacional

Profesor tzotzil de la comunidad El Bosque, en la zona de los Altos de Chiapas, Alberto Patishtán es un reconocido activista del movimiento zapatista, enclavado en una región del país consumida por la pobreza y atraso social enmarcado en una enorme riqueza natural. Tras la irrupción del EZLN en 1994, los Altos de Chiapas se han colocado como un escenario intermitente de la lucha de clases de este país. A pesar del programa y estrategia de las direcciones del movimiento obrero y campesino que han impedido la unidad en la acción contra el capitalismo, las bases del movimiento zapatista se han mantenido activas y consecuentes con liderazgos que no han perdido piso y están en contacto con la base de las organizaciones, tal es el caso del profesor Patishtán.

Esto explica que Patishtán fuese falsamente incriminado en junio del año 2000 el asesinato de siete policías estatales de Chiapas quienes murieron baleados en una emboscada perpetrada en un paraje del municipio de Simojovel. Está probado que Patishtán no sólo no participó en la emboscada sino que incluso no estaba presente en el lugar de los hechos. La inocencia del profesor es tan evidente que hasta el mismo comisionado del gobierno federal para los pueblos indígenas, Jaime Martínez Veloz, la reconoce. Sin embargo, el profesor lleva preso 13 años y en días pasados le han ratificado la condena a 60 años de prisión, esto en el marco de la liberación del narcotraficante Rafael Caro Quintero. Por si fuera poco, producto de la pobreza y condiciones de encarcelamiento, el profesor ha desarrollado una severa diabetes y un tumor cerebral cancerígeno.

¿Cuál es el significado político del encarcelamiento de Patishtán? Más allá de las argucias jurídicas a la cuál más ridícula y estúpida que la otra, el contenido político del tema obedece a una cuestión de clase. Patishtán es el preso político más relevante del momento, no sólo por la profundidad de la injusticia, sino por el mensaje que se envía el conjunto del movimiento: cárcel para los activistas e impunidad para los empresarios – narcos – políticos. Esta trinidad inconmensurablemente corrupta que se unifica y cuyas fronteras han desaparecido, pretende mantener en la cárcel a Patishtán para dejar claro “quién manda aquí”.

Sólo la movilización de masas y el eco en la opinión pública, pueden liberar al profesor, quien en un desplante de fortaleza, gallardía y dignidad, ha rechazado el indulto –que implicaría aceptar la culpa–, y ahora las fuerzas se están enfocando a conseguir la amnistía –que lo dejaría libre sin inculparlo–. En varias zonas de Chiapas se han desarrollado movilizaciones de miles en demanda de la libertad del profesor tzotzil, también la CNTE ha llevado el caso a diversas instancias nacionales e internacionales, es necesario que Morena – PRD, así como los sindicatos, tomen en sus manos de forma decidida esta necesidad política de la libertad de Alberto Patishtán.

Todas las fuerzas del movimiento vivo de los trabajadores deben colocar la demanda de libertad al profesor Alberto Patishtán, quien es un emblemático ejemplo de la “justicia” capitalista.  

El municipio de Puebla está asentado en la parte baja del Valle Puebla-Tlaxcala y se beneficia del agua que viene de los volcanes Iztaccihuatl, Pococatépetl, así como de la Malinche. También se beneficia del Alto Río Atoyac que abastece de agua a la zona metropolitana y a la planta industrial. Es una cuenca hidrológica de 1470 km2 distribuido de la siguiente forma: 26.9% para uso agrícola, 10.3% para uso industrial, 59.2% para uso público urbano y o.9% para otros usos. Abastece 22 municipios del Estado de Puebla, 51 municipios del Estado de Tlaxcala y el 80% de la industria.

En Puebla el problema del agua tiene que ver con la expropiación de terrenos ejidales a campesinos para “desarrollar” Puebla. Lugares como Angelópolis, la ampliación de la planta VW, la ampliación de la autopista México Puebla y la construcción de desarrollos habitacionales en forma desordenada ha deteriorado tanto la calidad como la cantidad de agua. El agua del Río Atoyac está contaminada por los desechos de las industrias textiles, petroquímicas, refresquera, automotriz, productos médicos, entre otros.

Lo sobresaliente de este asunto es que todas estas expropiaciones se han hecho a espaldas y contra la voluntad de los pobladores, que son campesinos, presionados bajo amenazas paras vender sus tierras a precios irrisorios ¡$6.00 metro cuadrado! Además dándoles largas, de muchos años para que les paguen. También con el ofrecimiento que a cambio del agua les harán obras como: escuelas centros de salud, etc., obras que las autoridades no cumplen. Esto ha generado una serie de movimientos en defensa del agua, movimientos que en ocasiones han sido vencidos debido a la división que provoca el gobierno ofreciendo las obras arriba mencionadas y que utilizan como armas para dividir a la población al tratar de organizarse para defender el agua, tachando a los líderes de los movimientos de “oponerse al progreso de la región” y encarcelándolos, negociando su liberación a cambio de la extracción de agua. Este caso se dio en Nealtican. En el caso de Coronango la asamblea comunitaria se mantuvo firme en negarse a la extracción del agua y removió de los cargos a las personas que estaban a favor de la negociación.

En 2007 se conformó el Foro en Defensa del Agua y Contra la Privatización declarando que el agua es patrimonio de la humanidad y un derecho fundamental de la misma por lo que no tiene porque ser privatizada.

A pesar de estas luchas de los campesinos, Rafael Moreno Valle gobernador panista (antes priista) fiel sirviente de la burguesía, ha decretado una reforma a la Ley del agua, misma que ha sido aprobada por el Congreso del Estado en donde se concesiona el agua a empresas privadas que prestarán el servicio, cobrarán las tarifas y embargarán a los usuarios que no paguen el agua. Será aplicado a 25 sistemas de agua potable y alcantarillado entre los que se encuentran los municipios más poblados como son Puebla, Atlixco, Cuahuatlancingo, Texmelucan, y otros más. Moreno Valle y el Congreso convierten así el agua en una mercancía más como la educación y la salud.

MORENA ha hecho un llamado para vetar esta decisión, argumentando que ninguna privatización ha resultado, cosa que es cierta pues las privatizaciones las inventa el capitalismo para resarcirse de las crisis económica por la que atraviesa, haciendo que sean los trabajadores quienes paguen esa crisis. MORENA dice que agotará los recursos como la información, la movilización y los recursos legales como los amparos.

Las luchas que han dados los campesinos, la lucha que llevará a cabo MORENA está bien, pero debe ir más allá de amparos. Las movilizaciones deben desembocar en la unificación todas las luchas; podemos darnos cuenta que el gobierno tiene tanto recursos económicos para comprar líderes como recursos represivos para criminalizar protestas que atacan sus intereses. En Militante hemos señalado que es necesario el frente único (organizaciones en defensa del agua, maestros, mineros, trabajadores del sector salud, campesinos) y que se haga el llamado a la huelga general (remarcamos que la huelga no es un acto violento), sólo de esta forma se podrá frenar los ataques de la burguesía a los derechos básicos de los trabajadores y de la población como es el derecho al agua. Es importante recalcar también que aunque la burguesía hiciera algunas concesiones respecto al agua o respecto a otras reformas, ese triunfo será pasajero, pues sólo está esperando el mejor momento para volver arremeter contra la clase trabajadora. La defensa del agua, lo mismo que la educación, la salud, la alimentación, la vivienda, las pensiones, son derechos inalienables de toda la población trabajadora y sus familias y las debemos defender y arrancárselas a la burguesía pero sólo aunado a la lucha por el socialismo, todos estos derechos serán una realidad para la clase trabajadora.  

De nueva cuenta, el viernes 20 de septiembre, Peña Nieto ha vuelto a cometer lo que parece será algo cotidiano mientras se mantenga en Los Pinos, confundir la ciudad de Monterrey con el Estado de Nuevo León. Si bien es cierto que este personaje carece de aptitudes necesarias para hilar coherentemente un par de ideas, en el fondo lo que refleja es la podredumbre de un sistema y especialmente la decadencia de la clase dominante.

Personajes como Peña Nieto no son sólo sujetos con más o menos aptitudes individuales, sino en el fondo son la síntesis de la clase social a la que representan: la burguesía. Lo anterior es un aspecto importante para los trabajadores y los jóvenes pues debemos reconocer en sus errores y en su figura no sólo a un imbécil incapaz de sortear preguntas tan simples como los tres libros y autores que han marcado su vida, sino especialmente a una clase que se descompone de forma acelerada. El colapso del capitalismo consecuencia de la crisis económica por la cual atraviesa el mundo entero, es también el colapso de los grandes dirigentes de la burguesía incapaz de presentar a la sociedad algo distinto que papanatas bien peinados.

Reconocer en Peña Nieto a un fiel representante de los capitalistas que no tienen ningún empacho en reivindicar claramente la represión violenta de movilizaciones como las de Atenco, hecho que diera origen al movimiento #YoSoy132 el año anterior, es clave para tener claridad respecto a la lucha que desarrollamos y los avatares con los que nos enfrentaremos. Detrás de esa fachada de errores se esconde una clase que no tiene ningún pudor para asesinar mediante el hambre o las balas a cientos de jóvenes, campesinos y trabajadores que luchan por mantener sus condiciones de vida. Ese es el aspecto central en el que tenemos que poner atención, pues de ello debe derivar un llamado claro a una absoluta desconfianza al gobierno y las propuestas de EPN. Ejemplo de ello han sido las negociaciones de la Segob con la CNTE, en donde por supuesto Osorio Chong y compañía no han pretendido dar ni un ápice de solución a las demandas del magisterio pero sí han respondido brutalmente con la única intensión de desanimar y desmantelar al movimiento que ha dado un golpe tremendo al gobierno de Peña Nieto.

La debilidad del régimen es palpable cuando por la vía de los hechos tiene que gobernar con la muleta del Pacto Por México. Por todos los medios han intentado mostrar fortaleza pero ese cuento nadie se lo cree cuando ni siquiera han podido responder adecuadamente ante los embates de la naturaleza en estados como Guerrero. Pero la debilidad y la estupidez no serán frutos maduros que caigan por su propio peso, como el capitalismo no se extinguirá de forma natural, sino es por el empuje de la lucha de los trabajadores y los jóvenes. La historia de la lucha de los trabajadores a nivel mundial tiene ejemplos escalofriantes de ello. Si los sindicatos, partidos de izquierda y organizaciones de la clase trabajadora no dan pasos al frente para echar abajo a ese sequito de palurdos estos no dudarán en seguir apretando la tuerca contra los trabajadores y los jóvenes.

Las estupideces y errores de los Peña Nieto deben ser denunciadas por nuestras organizaciones, como bien lo han hecho los compañeros de la CNTE ¿Cómo es posible que el usurpador de la presidencia quiera plantear una evaluación a los profesores cuando él ya en reiteradas ocasiones ha confundido las capitales de diversos estados de la república? Ello con la intensión de aglutinar a más compañeros, de convencerlos de la necesidad de continuar con la lucha y extenderla. Con la intensión de echar abajo el muro que la burguesía ha construido para evitar que nuestras luchas se vinculen a las de otros sectores en combate. Pero además tiene que ser la muestra clara de que esta sociedad no tiene nada que ofrecernos que sea digno de nosotros, que nosotros somos el germen de una sociedad distinta y más elevada. Que los trabajadores llevamos en nuestras manos el futuro de la humanidad. La decadencia de la burguesía mexicana, representada por los límites intelectuales de Peña Nieto es también la alborada de una sociedad más desarrollada de la que los trabajadores somos portadores. Sólo luchando decididamente por una sociedad distinta podremos borrar esa historia indigna y repugnante de la que los burgueses son sus arlequines, para que comience la verdadera historia de la humanidad.  

A mediados del pasado mes de septiembre, dos huracanes azotaron al mismo tiempo buena parte del territorio nacional. Por el lado del Golfo de México, el estado de Veracruz ha sido uno de los más afectados por “Ingrid”; y por el lado del Océano Pacífico, Guerrero fue la entidad más golpeada por “Manuel”. Estos previsibles fenómenos naturales han provocado innumerables pérdidas humanas y materiales, las cuales hubieran podido evitarse o al menos reducirse considerablemente, de no ser por la negligencia e incapacidad del gobierno de Peña Nieto para actuar oportunamente y por la propia bancarrota del sistema capitalista para resolver las necesidades más básicas de la población.

Diez días después de la entrada de los huracanes a territorio mexicano se contabilizaban ya 139 muertos, 35 heridos y 53 desaparecidos, así como miles de damnificados, según reportó la Secretaría de Gobernación. También, hasta el miércoles 25 de septiembre, oficialmente habían sido declarados en situación de emergencia, 312 municipios de 14 estados del país. Y en cuanto a los daños materiales, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros ha cuantificado el costo total en 75 mil millones de pesos. Esta cantidad que implica carreteras dañadas, puertos, edificios, automóviles, casas de lámina y micronegocios, aspira a ser cubierta tanto por aseguradoras (15 mil millones) como por el gobierno a través del Fondo de Desastres Naturales (12 mil 500 millones). Pero ambos sólo cubrirían el 36.6% (27 mil 500 millones) de lo que se necesita para restaurar, por lo menos, lo que había antes de los huracanes, y no para realizar alguna mejora sustancial en las condiciones de rezago y vulnerabilidad social en que se encuentran los municipios afectados.

Estos huracanes, como otros en el pasado, revelan claramente dos cosas. Una, la negligencia e incapacidad del gobierno y las instituciones burguesas para brindar seguridad a la población; y dos, el nivel de pobreza y marginación social que existen bajo el capitalismo. La pérdida de vidas humanas, heridos y damnificados, así como la destrucción de bienes materiales, hubieran podido evitarse o al menos reducirse, pues desde la mañana del 13 de septiembre el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó que las lluvias de Manuel “muy probablemente resultarán en inundaciones repentinas y deslaves que ponen en riesgo la vida… especialmente en las zonas montañosas”. Pero ese mismo día el gobierno de Peña Nieto estaba más ocupado en desalojar por la fuerza a los maestros que protestaban contra la reforma educativa en el zócalo de la capital del país, para poder dar su primer grito del 16 de septiembre con acarreados, que en tomar todas las medidas de prevención y evacuación para evitar la tragedia.

Aunque el gobierno siga culpando a la naturaleza de los más de 150 muertos (reportados hasta el momento de escribir este artículo), más de un millón de damnificados y pérdidas crecientes en la economía y la infraestructura pública, desde hace tiempo se sabe que los huracanes o los sismos no son los causantes de tragedias como la actual. Se siguen ignorando las causas verdaderas de este y otros desastres anteriores (como el huracán “Paulina” en 1997): deforestación, azolve de cuencas hidrográficas, nula planeación urbana y rural, obra pública mal hecha, corrupción, descoordinación institucional, condiciones de pobreza y rezago social en que viven millones de familias trabajadoras en nuestro país. Y de todas estas condiciones, los únicos responsables son el gobierno de Peña Nieto y el sistema capitalista que defiende.

El estado de Guerrero, por ejemplo, que ha sido uno de más afectados por el huracán “Manuel”, ha revelado el rostro de la pobreza que existe en esa entidad. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación, es el tercer estado más pobre de todo el país (solamente superado por Chiapas y Oaxaca), pues mientas a nivel nacional la pobreza multidimensional (falta de trabajo, vivienda, salud y educación) afecta al 44% de la población, en Guerrero afecta al 68% de sus habitantes. Pues con todo esto, la Comisión Nacional del Agua, responsable de los cauces federales como los ríos “La Sabana” en Acapulco y “Huacapa” en Chilpancingo, que se desbordaron por el huracán “Manuel”, no hizo en ellos los trabajos de desazolve, control de erosiones y bordos de protección que se requerían desde 2011. Asimismo, la dependencia rechazó pagar los estudios y proyectos ejecutivos. El costo total de los recursos requeridos para la protección de los ríos mencionados representaba menos de 20% de los gastos estimados para reconstruir ahora la infraestructura y atender las afectaciones en Acapulco y en Chilpancingo (La Jornada, 26/09/13).

A la negligencia se suma la hipocresía del gobierno, los empresarios y las principales televisoras del país, con la entrega de despensas y míseros apoyos económicos. En realidad sólo buscan lucrar políticamente con la tragedia de miles de víctimas y hacer indignantes espectáculos mediáticos de las visitas a las zonas afectadas. Queda demostrada, una vez más, la incapacidad del gobierno y el capitalismo para brindar protección a la población y mucho menos resolver las necesidades sociales básicas. Si en sus inicios el capitalismo, jugó un papel progresista para la humanidad, desarrollando la ciencia, la técnica y la industria; ahora se ha convertido en un freno para el avance de la sociedad, pues condena a millones de personas a vivir en la pobreza, el desempleo y a ser las principales víctimas de fenómenos naturales que pueden prevenirse para evitar tragedias humanas.

Pero el capitalismo que atraviesa por una de sus mayores crisis, se ha convertido en un verdadero desastre social y no puede ofrecer ningún futuro digno de vivir para la población. Sólo la clase trabajadora, la única creadora de la riqueza social, puede también gobernar y administrar la sociedad; planificar la economía de manera democrática, producir racionalmente, para satisfacer la necesidad de vivienda, alimentación, vestido, salud, educación, etc. En suma, puede acabar con la desigualdad y construir una sociedad socialista, expropiando a los expropiadores capitalistas.

¡Frente Único de Lucha y Huelga General para derrocar a Peña Nieto!

¡BASTA DE REPRESIÓN Y AGRESIONES CONTRARREVOLUCIONARIAS!

LLAMADO DE SOLIDARIDAD AL CONJUNTO DEL MOVIMIENTO BOLIVARIANO

Para la burguesía y el capitalismo, los trabajadores organizados siempre han sido un peligro. A finales del año 2012, nosotros los trabajadores de La Operadora la Urbina (OLUCA), industria gráfica perteneciente a la Cadena Capriles, luego de realizar una asamblea de trabajadores logramos arrancar a los empresarios lo que por derecho era nuestro. Pero la burguesía no olvida y quiere cobrarnos, casi un años después, aprovechando la desaparición física del comandante, por la batalla que perdieron. La burguesía no perdona, y no perdonará nunca, que nos diéramos cuenta que somos nosotros los trabajadores los que en realidad estamos destinados a tomar el poder. OLUCA, es una imprenta encargada de reproducir diecisiete (17) periódicos burgueses (Últimas Noticias, El Mundo, Tal Cual, Quinto Día, Sexto Poder, etc.) Varios de estos periódicos pertenecen a la Cadena Capriles, y prácticamente todos ellos atacan mediáticamente día a día a la revolución, hablando pestes de los avances y logros del Comandante Chávez.

En estos momentos, la burguesía amarilla intenta darle un duro golpe al movimiento obrero, calificando de despido a los directivos de ASOTIP (Asociación de Trabajadores de la Industria Poligráficas Afines y Conexos del Distrito Capital del Estado Miranda) y tomando la decisión, absolutamente ilegal y contraria a los derechos que la LOTT y la Constitución Bolivariana nos garantizan, de separar de sus cargos y tareas dentro de la empresa a varios de ellos. Aunque la Ley del Trabajo sólo permite aplicar esta medida excepcional de separar de su puesto de trabajo aun directivo calificado de despido en caso de que este use la violencia y en un lapso de 48 horas posteriores a que ocurran los hechos de supuesta violencia la empresa ha tomado esta medida sin que se haya producido ningún hecho violento y varios meses después de la acción sindical (asamblea de trabajadores) que les obligó a ceder a nuestras justas reivindicaciones. Hay que estar claros: aunque dicen que nos intentan despedir “por privar a los venezolanos del derecho a estar informados”, su verdadero objetivo es dejar a los trabajadores sin sus representantes legítimos y sin organización sindical.

Hace un año luchamos por lo justo, así como lo hacemos ahora. Los trabajadores gráficos de la Cadena Capriles no permitiremos estas calificaciones de despido. Este no es solo un problema laboral, se ha convertido en un problema político. Para la burguesía es imperdonable que los trabajadores le ganen la partida. No quieren un sindicato comprometido con la defensa de la revolución en un sector estratégico para ellos como son los medios de comunicación y no descansarán hasta vernos fuera de la fábrica y en la miseria y al movimiento obrero sin organización. Pero Señores, en tiempos de revolución eso es impensable, el golpe que le den a un trabajador, lo sienten el resto de los trabajadores y el pueblo bolivariano. Por eso, los trabajadores nos defendemos entre nosotros. Sólo en el pueblo revolucionario podemos confiar. Unidos somos más fuertes, unidos es como el comandante nos ordenó marchar, y unidos marcharemos y la burguesía amarilla no podrá romper nuestra unidad.

Nosotros, los trabajadores de la Operadora la Urbina, empresa perteneciente a la Cadena Capriles, rechazamos las calificaciones de despido que la empresa ha metido contra los directivos de nuestro sindicato ASOTIP y denunciamos al mismo tiempo a los empresarios por intentar desconocer los artículos de la Constitución Nacional y de la LOTT que garantizan el derecho de los trabajadores a organizarse y de los directivos sindicales a realizar su labor.

En estos momentos 4 directivos sindicales han sido separados ilegalmente de sus cargos dentro de la empresa (lo que en la práctica significa un despido ilegal y la violación de su fuero sindical). Esto se ha realizado vulnerando tanto el motivo que establece la Ley del trabajo (la “utilización de la violencia”, cosa que no ha ocurrido nunca por parte de ningún trabajador) como el lapso legal de 48 horas después de ocurridos los hechos que establece.

Ante esta situación los trabajadores de la Operadora La Urbina (Imprenta de la Cadena Capriles) EXIGIMOS QUE CESE LA SEPARACIÓN ILEGAL DE SUS CARGOS Y RESPONSABILIDADES DENTRO DE LA EMPRESA DE LOS DIRIGENTES SINDICALES REPRESALIADOS POR HACER SU LABOR. Mientras los golpistas y parásitos capitalistas sabotean la revolución y gozan con el desabastecimiento y la especulación nosotros los trabajadores somos despedidos por luchar por nuestros derechos y apoyar la revolución.

Hacemos un llamado especial a la camarada Ministra del Poder Popular para el Trabajo María Cristina Iglesias para que intervenga y evite esta persecución contra los trabajadores ya que el capitalista abogado de la empresa Santiago Limón Estrada está diciendo a los trabajadores de la empresa que “tiene a la inspectoría comprada”.

Así mismo, hacemos un llamado al camarada Presidente Nicolás Maduro, al Gobierno Bolivariano y a la dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), a la Central Socialista Bolivariana de Trabajadores y Trabajadoras (CSBT), a la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE), a los diputados revolucionarios y colectivos del Gran Polo Patriótico (GPP) y al conjunto de organizaciones y movimientos sociales revolucionarios a apoyar nuestra lucha enviando resoluciones en solidaridad con nuestro sindicato al Ministerio de Trabajo y a la Cadena Capriles y participando activamente en la movilización que organizaremos los trabajadores en los próximos días ante el Ministerio de Trabajo.

Enviar la siguiente resolución de solidariad por correo electrónico o fax al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y twittear: “Llamamos al gobierno bolivariano, Ministerio del trabajo y todos los revolucionarios a impedir despidos de sindicalistas de ASOTIP por Cadena Capriles” a todos los twitter de miembros del gobierno y dirigentes del PSUV que conozcan y al twitter de Eleazar Díaz Rangel @ediazrangel

El pasado 8 de septiembre fueron enviados al Congreso de la Unión la iniciativa de Reforma Hacendaria y el Presupuesto de Egresos de la Federación (2014) del espurio Peña Nieto. De ser aprobadas ambas propuestas, el gobierno espera disponer de 500 mil millones de pesos más para su gasto en 2013, de los cuales 240 mil millones provendrían de los nuevos cobros en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y que la economía llegue a crecer al 3.9% el próximo año. Esto que, según el gobierno, significará altos beneficios sociales, en realidad implica seguir trasladando el costo de la actual crisis capitalista mundial a los bolsillos de la clase trabajadora en nuestro país.

Si bien se propone la eliminación del Impuesto Especial a Tasa Única y del Impuesto a los Depósitos en Efectivo por más de 15 mil pesos, así como el cobro de impuesto a bebidas saborizadas (refrescos) y el gravamen de 10% a las ganancias en la Bolsa Mexicana de Valores. La Reforma Hacendaria implica, también, la extensión del IVA (de 11 a 16%) a la zona fronteriza; el cobro de impuestos por la compra, renta y pagos de hipoteca de vivienda, así como colegiaturas; y la elevación de 30 a 32% del Impuesto Sobre la Renta (ISR) a personas con ingresos anuales mayores a 500 mil pesos, entre otras medidas. De manera que, a pesar de haber sido justificada por el gobierno federal como una “reforma social”, pues no incluye la intención original de gravar alimentos y medicinas con IVA, sino que supuestamente “pagarán más quienes más ganan y recibirán mayores beneficios quienes menos tienen con la creación del sistema de seguridad social universal y el seguro de desempleo”, la Reforma no es para nada “justa” ni “equitativa”, y tampoco beneficiará el crecimiento económico.

En la sociedad capitalista actual, que tiene como base la propiedad privada sobre los medios de producción, no puede existir jamás la justicia ni la equidad, entre banqueros-empresarios-terratenientes y trabajadores asalariados, con intereses de clase antagónicos. Aunque se pretenda elevar a 32% el ISR para personas con ingresos anuales mayores a 500 mil pesos, la Reforma sigue siendo profundamente inequitativa. Pongamos, por ejemplo, el caso de un profesionista, un asalariado, micro, pequeño o mediano empresarios con un ingreso diario de mil 370 pesos (esto gana menos del 7.5% de los ocupados), pagaría el 32% por ISR; igual que un billonario como Carlos Slim, quien –de acuerdo con las cifras de la revista Forbes– en 2012 obtuvo ingresos por casi 6 millones de pesos por hora; o el empresario Alberto Bailleres, quien el año pasado obtuvo un ingreso de 2.5 millones de pesos por hora; o Germán Larrea, quien en igual periodo obtuvo un ingreso de 3.7 millones de pesos por hora; o Emilio Azcárraga, quien apenas registró 754 mil pesos por hora (La Jornada, 10/09/13). Todo ello sin considerar que el profesionista asalariado no tiene los privilegios fiscales (como la condonación) que mantienen Slim, Bailleres, Larrea o Azcárraga (por mencionar sólo algunos). Evidentemente, la diferencia es abismal, así que la Reforma no gravará a quienes ganan más, ni beneficiará a quienes menos tienen, como dice Peña Nieto.

Mientras exista el capitalismo, no desaparecerá la desigualdad social y los derechos se restringirán cada vez más, si no es que se van eliminando definitivamente. De aprobarse la reforma hacendaria, será más difícil acceder a una vivienda digna, pues su precio se elevará 16% y las mensualidades en los créditos hipotecarios serán mayores, cuando la vivienda es un derecho social básico y no un privilegio. Respecto a garantizar la pensión universal y el seguro de desempleo, tampoco se ampliarían tales derechos. Si bien serían beneficiadas las personas mayores de 65 años que no tengan el carácter de pensionados, el monto mensual será apenas de mil 92 pesos. En cuanto al seguro temporal (seis meses) de desempleo, este sólo está reservado a los trabajadores del sector formal que, después de haber laborado dos años ininterrumpidamente, pierdan su empleo y se les garantice 50% del salario en los primeros cuatro meses, y en los dos restantes, un salario mínimo (efectivo una vez cada cinco años). Pero no se toma en cuenta a los –hasta ahora– 2.6 millones de desocupados oficialmente reconocidos, ni a los casi 30 millones de trabajadores informales que existen en el país, y que no cuentan con seguridad social ni ninguna prestación laboral.

Otra de las mentiras del gobierno federal, para justificar sus propuestas, es que el presupuesto tendrá un papel “contracíclico” y que la economía mexicana crecerá 3.9% en 2014. Sin embargo, debido al crecimiento obtenido del 1.0% del Producto Interno Bruto durante el primer semestre del año, el propio gobierno tuvo que bajar sus expectativas del 3.6% al 1.8% para este 2013. Esto se explica en buena medida por la fuerte dependencia hacia la economía norteamericana que ha desacelerado su crecimiento por la crisis mundial capitalista iniciada hace ya cinco años. Por lo mismo, suponer que Estados Unidos crecerá 2.6% el próximo año y esperar que tenga un impacto positivo para nuestro país, merece dudarse. De ahí la necesidad de la burguesía de completar la privatización de la educación pública, la seguridad social (IMSS, ISSSTE) y los energéticos (PEMEX y CFE).

Pero consumar dichas contrarreformas está obligando a Peña Nieto a prepararse para enfrentar la resistencia de los trabajadores y los jóvenes que no están dispuestos a permitir más ataques a sus derechos. Eso explica que en el Presupuesto del próximo año, esté proponiendo concentrar más el gasto del gobierno en la propia Presidencia de la República (2 mil 200 millones de pesos), las secretarías de Gobernación (74 mil 914 millones), Defensa Nacional (65 mil millones) y Marina (24 mil 599 millones), así como la Procuraduría General de la República (333 mdp), junto con aumentos sustanciales al Poder Legislativo y Judicial; y menos en rubros sociales como educación, salud y desarrollo social (La Jornada, 10/09/13). Todo esto con el apoyo de los agentes de la derecha (los chuchos) que tienen secuestrado al PRD y a quienes les parece “sensata” la propuesta hacendaria de Peña Nieto.

A pesar del aparente “contenido social”, las propuestas de reforma hacendaria y de presupuesto de egresos, hechas por Peña Nieto, son por demás regresivas en derechos sociales básicos, como la vivienda, la seguridad social y el empleo; injustas e inequitativas en la sociedad capitalista que vivimos, basada en la desigualdad y explotación de la mayoría (trabajadores) por una minoría parásita (capitalistas). ¿Cómo puede ser equitativo cobrar el mismo porcentaje de impuesto a todos por igual, cuando los ingresos de 10% de los más ricos es 20 veces mayor que los que percibe el 10% de los más pobres? ¡Qué los capitalistas explotadores paguen más!

El derecho a una vivienda digna, seguridad social, pleno empleo, educación y cultura, están negados para millones de trabajadores y jóvenes bajo el capitalismo. Sólo en una sociedad socialista, donde la riqueza producida por los trabajadores sea administrada por ellos mismos, de manera democrática; la justicia, equidad e igualdad sociales serán posibles. ¡Por un Frente Único de Lucha contra las reformas estructurales de Peña Nieto! ¡Huelga General de 24 horas para derrocar al gobierno de los capitalistas explotadores!

En octubre del año pasado el PRI de Tabasco hizo la presentación pública de su órgano de difusión, un periódico mensual titulado El Militante cuyo encabezado es muy similar al encabezado del órgano de difusión de la Tendencia Marxista Militante.

 

Desde nuestro punto de vista no se trata más que de un plagio y una provocación hacia el movimiento obrero y juvenil de nuestro país. La Tendencia Marxista Militante es una organización revolucionaria de izquierda que desde el año de 1990 ha participado en las luchas del pueblo trabajador en contra del capitalismo con su órgano de difusión: El Militante.

 

No es la primera vez que los plumíferos de la burguesía intentan ligar a nuestra organización con agentes de derecha o provocadores. Recientemente el portal web de Terra ha publicado un artículo en el cual se nos tilda de anarquistas radicales y de estar detrás de los enfrentamientos con policías en las marchas desde el año 2000, lo es absurdo no sólo por el hecho mismo de señalarnos de la forma tan grotesca en que lo hacen, acusándonos de atacar tiendas de conveniencia, televisoras y empresas multinacionales, sino porque además han inventado un largo historial de 13 años en el que se nos vincula a personas y colectivos que ni siquiera existen.

 

A lo largo de todos estos años el periódico Militante ha ganado gran renombre dentro del movimiento obrero y juvenil no sólo de nuestro país sino también de otros países. Durante casi 25 años Militante ha sido el periódico de los trabajadores y la juventud y ha documentado en sus páginas las injusticias y ruindades del capitalismo mexicano en contra de las clases explotadas, de ninguna manera Militante se prestaría a publicaciones de derecha y mucho menos de un partido enemigo de la clase trabajadora.

 

Militante ha estado presente en los principales acontecimientos de la lucha de clases de nuestro país, tales como los relacionados con los primeros meses de vida del PRD, las movilizaciones de apoyo al EZLN tras el levantamiento armado de enero de 1994 y la lucha de Ruta 100 en 1995. También intervenimos en decenas de comités de base del PRD que se formaron tras el apabullante triunfo electoral de este partido sobre el PRI en 1997; en 1999 participamos en las exitosas movilizaciones contra la privatización de la industria eléctrica y en la huelga estudiantil de la UNAM en ese mismo año.

 

En la presente década participamos en las movilizaciones obreras contra Fox, en la lucha por la defensa del contrato del sindicato del IMSS y en la huelga de Sicartsa del 2006; ese mismo año también intervenimos en la insurrección de Oaxaca y en la lucha contra el fraude electoral; hicimos lo mismo en la lucha en defensa de ISSSTE y en las movilizaciones contra la privatización de PEMEX de 2007 y las del magisterio democrático contra la ACE en 2008. Un año después, tras el sabadazo de octubre contra Luz y Fuerza del Centro, respondimos con energía actuando en las movilizaciones en defensa del SME. Todo esto sin dejar de lado el hecho de que colaboramos muy estrechamente con los trabajadores de Olympia de México y su huelga que estalló en enero del 2009. Participamos también en 2010 en la lucha que el pueblo de Atenco dio por la liberación de sus presos; en 2011 y 2012 por la candidatura de AMLO y en defensa de su triunfo ante el inminente fraude electoral impulsado por el PRI y más recientemente hemos participado en la lucha que el magisterio democrático está impulsando en contra de la reforma educativa llevada adelante por el gobierno de EPN.

 

Militante también se ha dado a la tarea de defender las ideas del auténtico Marxismo de todos aquellos que lo “enterraron” tras la caída de la URSS. Transmitir las ideas de grandes teóricos marxistas como Marx, Engels, Lenin y Trotsky hacia la clase trabajadora ha sido uno de los principales objetivos de nuestra organización, de ahí que a lo largo de todos estos años Militante se haya ganado un importante espacio dentro del movimiento de lucha de clases en México.

 

Queremos denunciar el mal uso de nuestro nombre que, dicho sea de paso, está debidamente registrado ante derechos de autor. Nos parece un acto de cinismo por parte del PRI Tabasco impulsar un órgano de difusión con el nombre de nuestro periódico. Nos deslindamos de esa publicación y exigimos, mediante estas líneas, que el PRI Tabasco deje de mal utilizar el nombre de nuestra organización.

 

El periódico Militante pone sus páginas a disposición del movimiento obrero y juvenil de nuestro país y seguirá luchando por construir una sociedad mejor, una sociedad socialista. Compañero trabajador, joven estudiante únete a Militante y lucha junto con nosotros por una sociedad socialista.

 

La privatización completa de Pemex y la CFE es para el imperialismo norteamericano su proyecto económico más importante en México. De lograrlo, estarían asegurando obtener no sólo una cuota de ganancia por demás onerosa para las petroleras gringas, sino también para una parte muy importante de la industria norteamericana, la cual podría abatir sus costos de producción y ganar competitividad en el mercado mundial. La privatización de PEMEX es parte de la lucha por el mercado internacional y el control de las fuentes de energía geoestratégicas.

Los sectores mejor posicionados de la burguesía nacional también obtendrán su tajada del pastel, incursionando en una industria por demás rentable. Sus representantes y aliados en la burocracia del Estado y los partidos políticos también esperan sacar provecho de la privatización. La unidad del PRI en torno a la reforma energética habla de que a cada ladrón se le ha asignado su parte en el botín.

La privatización de Pemex supondría dejar un hueco enorme a las finanzas del Estado, pues aporta el 40% de los ingresos de la hacienda pública, este hueco se produciría fundamentalmente en aquellos sectores destinados al gasto social. La parte de las ganancias de Pemex que hoy en día se traducen en escuelas, hospitales, carreteras y todos aquellos aspectos que benefician a la clase trabajadora, pasarán a manos de los monopolios privados. La burguesía trata de arrebatar un triunfo histórico de la clase trabajadora, sin el cual el atraso y la barbarie de generaciones enteras de campesinos y trabajadores serían peor.

El intento de privatizar totalmente a Pemex se produce en un contexto de profunda tensión social. La burguesía por otro lado no tiene más camino que recurrir a este ataque que es parte de sus planes estratégicos. La burguesía, atendiendo a éste escenario de enorme polarización social está tendiendo una estrategia lo mejor articulada posible; golpeando, cediendo y desgastando al movimiento, con tal de lograr su objetivo fundamental, privatizar Pemex. Por otro lado, sus planes han sido rotos por diferentes acciones de los trabajadores, los cuáles ven en la defensa de Pemex un factor de cohesión de toda la izquierda.

Esta lucha tensará las fuerzas de las clases al máximo. Para que puedan aprobar la reforma energética requieren al mismo tiempo desarticular al movimiento de la CNTE, que a pesar de la aprobación de la reforma educativa, correctamente no ha cejado en la lucha, demostrando que en última instancia es la correlación de fuerzas en las calles el factor para que una ley “votada” pueda ser puesta en práctica o no. Además de la CNTE, están los grupos de autodefensa que también se han manifestado contra la reforma. En potencia, todos los trabajadores y jóvenes a nivel nacional, podrían desatar un movimiento de gran envergadura para evitar la privatización de Pemex, entre ellos los trabajadores petroleros y electricistas que serán directamente afectados. Este potencial de lucha, sin embargo, necesita manifestarse prácticamente, en una fuerza organizada, con una estrategia y plan de lucha definidos que puedan llevar a la burguesía ante el peligro de ver derribado su gobierno si es que este se empeña en seguir rumbo de la privatización.

Los dirigentes de la izquierda cometen el error de dejar a la espontaneidad el hecho de que este movimiento se produzca. Este valioso tiempo que está siendo desperdiciado, particularmente por AMLO y Morena, los cuales se han limitado a generar “información” y no un plan de lucha firme, sin duda será aprovechado por la derecha, que seguirá desafiando al movimiento a través de nuevos ataques de distinta envergadura que en última instancia los conduzcan a su objetivo fundamental. Un ejemplo de ello es la venta parcial de la planta “Pajaritos” en Veracruz, la cual en los hechos es un movimiento en vías de la privatización. Con este hecho la burguesía ha mandado la señal de que va por el mismo camino, antes, durante y después de la aprobación de la reforma energética. La burguesía demuestra que tampoco profesa un culto ciego a la democracia burguesa, actuando en los hechos como si la reforma ya hubiera sido aprobada. Por lo tanto, tampoco es lícito para la izquierda someter al movimiento a unos causes formales, legales y parlamentarios que únicamente tendrían el objetivo de distraer al movimiento. Al margen de los ritmos parlamentarios la burguesía avanza en los hechos y la izquierda debe actuar ya.

Detener la reforma implica que el movimiento adquiera una masividad histórica, además de un carácter cualitativo superior al de otras luchas. La burguesía únicamente retrocederá, parcial o totalmente, si es que se pone en peligro la existencia misma de su gobierno. El movimiento tiene que poner en la picota la cabeza de Peña Nieto si es que quiere evitar la privatización completa de Pemex.

Existen todas las condiciones para que el movimiento adquiera esta envergadura. No obstante no existe ninguna organización de masas que desde la izquierda esté llevando a cabo un plan de lucha firme, para llevar al movimiento a éste nivel de lucha.

La CNTE es en estos momentos la organización con la mayor autoridad política para hacerlo, pero no cuenta con un plan estratégico de lucha para ello, se guía más por la presión y combatividad de sus bases que por una orientación revolucionaria consciente y regularmente ajustada desde su dirección.

Morena también cuenta con una base social muy importante para desarrollar este movimiento, no obstante su dirección no asume su papel con plenitud. La dirección se desentiende de la responsabilidad de elevar el nivel político y amplitud de sus bases a partir de la lucha concreta y la clarificación teórica. En lugar de ello, la dirección advierte a las bases que de no agruparse automática e instintivamente por millones, no lograrán ejercer suficiente temor a la derecha de tal forma que paralicen sus ataques. Al mismo tiempo la dirección actúa en sentido contrario a lo que demanda, en vez de convocar movilizaciones para que sus bases se agrupen, crezcan en número y conciencia política, la dirección los dispersa en acciones que no están a la altura de los ataques, lo que por el contrario atomiza, desorganiza, confunde e incluso lleva a sus militantes a la pérdida de confianza en sus propios dirigentes. En la medida en que las bases de Morena no perciben suficiente solides de sus dirigentes para emprender una lucha a la altura de las circunstancias, estas no se ven a traídas a los llamados rutinarios de los dirigentes. Las jornadas informativas convocadas para del 15 de septiembre prácticamente pasaron desapercibidas ante el ataque y respuesta de la CNTE. Este tipo de resultados los dirigentes los utilizan para decir ¡Lo ven, llamamos al pueblo a organizarse pero los pobres están demasiado influidos por la televisión que no se organiza en Morena! Esta conclusión únicamente sirve para convocar en todo caso, acciones todavía más débiles, lo cual conforma un círculo vicioso que de no romperse llevará a Morena, en sus primeros pasos frente a su conformación como partido político, a una crisis de credibilidad y confianza, sino entre todos los trabajadores, si entre una capa que está en estos momentos integrándose a las movilizaciones de la CNTE.

A pesar de la inexistencia de una dirección de masas con autoridad política entre los trabajadores que defienda una táctica de lucha revolucionaria para evitar la privatización de Pemex, las contradicciones sociales son tan agudas que este movimiento podría levantarse y crecer a partir de los actuales movimientos que están en lucha. La CNTE, las policías comunitarias, la juventud y otros sindicatos que están sumándose a las movilizaciones de los profesores, y los comités de base de Morena, podrían ser la base de un movimiento contra la reforma energética que creciera considerablemente. En esta perspectiva el instinto de la clase trabajadora; la famélica base social del gobierno, misma que lo puede llevar a realizar acciones infructuosas como la represión que tengan el efecto de radicalizar más al movimiento; el hartazgo generalizado; la dinámica propia que producen los pueblos que tiene su policía armada; la profundización de la recesión en la que nos encontramos: todos ellos pueden ser los factores materiales y políticos que originen un movimiento de envergadura histórica frente a los ataques de la burguesía. Como hemos visto muchas veces en la historia, las más de las veces las grandes luchas sociales y las situaciones revolucionarias no son producto de que al frente del proletariado exista una poderosa organización revolucionaria, sino consecuencia de la madures extrema de la capacidad y necesidad del proletariado para luchar decididamente contra la burguesía.

Esta perspectiva es la que ronda la cabeza de la burguesía y de muchos dirigentes de la izquierda, en ella, sin duda, existe un elemento de espontaneidad que por su naturaleza misma no puede ser calculado con precisión. Estas mismas condiciones se han encontrado presentes no sólo ahora, sino en diferentes momentos desde la lucha contra el fraude en 2006. Objetivamente se requiere una lucha de envergadura similar a la de aquel año para que la burguesía llegue apenas a considerar su claudicación. La victoria del movimiento, sin embargo, requerirá de una orientación más firme que la de aquel año. Esta es la tarea para los auténticos militantes revolucionarios de la izquierda, aprovechar ésta coyuntura que ya ha comenzado con las acciones de la CNTE desde el mes de agosto, y que sin duda puede escalar mucho más lejos. Ningún militante de izquierda debe dejar a la espontaneidad lo que es nuestra tarea histórica: alentar, organizar y dirigir un movimiento de envergadura histórica capaz de derrotar a la burguesía. En las actuales condiciones, la reforma –evitar la privatización del petróleo- únicamente será producto de que la lucha lleve al gobierno del temor a perderlo todo, a las acciones concretas que demuestren que ello se está produciendo y por tanto lo obliguen a retroceder. No será el estado psicológico de la burguesía lo que la detenga en sus pretensiones, sino la fuerza objetiva de la lucha la que la obligue a retroceder. Esta fuerza objetiva es la que la izquierda debemos desarrollar.

¡Únete a Militante y construyamos una corriente revolucionaria en los sindicatos, comités de Morena y entre la juventud, para impulsar la táctica firme de lucha que se necesita!

Cientos de miles de personas marchamos ayer en defensa de PEMEX y ante las reformas estructurales que el gobierno de EPN está impulsando en nuestro país, reformas que atentan en contra de los derechos de millones de familias obreras. 

El periódico Militante y el CEDEP estuvimos presentes como siempre con nuestro periódico, llamando a la unidad en la acción y explicando que hacen falta medidas contundentes para echar para atrás las reformas privatizadoras de EPN. 

 

 

Creemos que no es suficiente con exigir una consulta pública o referéndum, sino que es necesario detener toda actividad en fábricas, centros de trabajo, escuelas, puertos, carreteras y aeropuertos para demostrarle a EPN que el poder es nuestro y no de una bola de parásitos a los que no les importa vender el país. 

Además creemos que la unidad de todas las luchas sería una gran demostración de fuerza, AMLO debe llamar abiertamente a la militancia de Morena a unirse a la lucha que el magisterio democrático está impulsado en estos momentos. 
En momentos cruciales como el que estamos viviendo debemos ir más allá: Huelga General para derrocar al gobierno de EPN. 
Unidos y organizados...¡¡Venceremos!

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El reformismo pretende solucionar los problemas de los trabajadores sin eliminar la propiedad privada capitalista y parte de la utopía reaccionaria de que pueden ser conciliados los intereses de los burgueses con los del proletariado: los intereses de los empresarios sedientos de más ganancias con los de los trabajadores necesitados de un salario digno, por ejemplo.

Los empresarios tolerarán la política de los reformistas siempre y cuando en lo fundamental no signifique un peligro para sus intereses. Sin embargo la tolerancia se termina cuando la economía marcha mal, tal como ha sido el caso de México en los últimos años, y el capitalismo no puede tolerar ninguna reforma por pequeña que sea en favor de los trabajadores. Del mismo modo se hace imposible la tolerancia en una situación de especial polarización social (también, tal como ha sido el caso de nuestro país recientemente) en la que los trabajadores tratarán de empelar sus organizaciones de lucha para pelear por sus demandas a pesar de sus dirigentes reformistas. En esas condiciones la burguesía no sólo rechazará las reformas (incluso las pinceladas de reformas implementadas en nuestro país por los reformistas en los últimos años) sino que además le exigirá a los reformistas que se disciplinen de acuerdo a los intereses del capital en contra de los trabajadores.

Llegado ese momento veremos como todos aquellos reformistas que se han mantenido al margen del movimiento de masas y que por el contrario han establecido toda una seria de vínculos con la burguesía, girarán cada vez más a la derecha hasta de plano abiertamente jugar un papel reaccionario, diluyendo en la práctica, más allá de siglas, las diferencia entre izquierda y derecha política. Ese ha sido el caso de los chuchos y todos aquellos perredistas que se han puesto al servicio de Peña Nieto a través del Pacto por México y el de Miguel Ángel Mancera, actual titular del GDF.

Frente a la crisis y la política del Régimen de asfixiar al GDF recortándole el presupuesto, Mancera optó no por la movilización para obligar a Peña a aplicar una política diferente hacia las finanzas públicas de la ciudad de México, sino que se inclinó por la eliminación del 50% de los programas sociales; también prefirió ceder a las presiones de la burguesía y transformarse en una pieza clave para que el pasado 13 de septiembre Peña Nieto pudiera desatar las acciones represivas más importantes nos vistas en décadas en el DF. Mancera aceptó ese camino y no el de abiertamente ponerse al lado de la CNTE y llamar a la movilización a los millones de trabajadores que le dieron su voto en 2012 para defender al GDF frente a las amenazas de destitución de panistas y priístas.

De esa forma Mancera pretende presentarse como la cabeza de esa “izquierda moderna” y de “instituciones”; es decir, esa “izquierda” cómoda para los empresarios. Sin embargo con esa política, Mancera está provocando un importante nivel de confusión entre el proletariado capitalino y a la vez creando condiciones favorables para que el PRI recupere el DF. Cualquier expectativa de que Mancera pudiera corregir el rumbo ha sido resquebraja por su papel como uno de los principales artífices de la represión contra el CNTE, hecho que demuestra que tan profundos son los compromisos del actual titular del GDF con la burguesía y sus partidos.

Mancera tiene que dimitir y ser expulsado del PRD junto con los chuchos y demás traidores, pues no podemos permitir que el GDF sea transformado en una maquina represiva al servicio del Régimen ni que su política allane el camino al PRI para que recupere el gobierno del DF. Ambos resultados representan un serio peligro para el movimiento obrero en su conjunto. Dirigentes del PRD como Cárdenas, Encinas, entre otros, pero también AMLO y Morena, tienen que tomar cartas en el asunto y frenar de golpe todos los retrocesos impulsado por Mancera llamando a la movilización para que éste sea relevado y sustituido a la vez por alguien con vínculos probados con las luchas de los trabajadores.

Todos los dirigentes del movimiento obrero y de masas se tienen que ver reflejados en el espejo de Mancera y entender que ese puede ser su destino en caso de no rompen con los empresarios.  

El PRD en la encrucijada

El PRD se encuentra sumido en la crisis más aguda desde su fundación. La debilidad de la burguesía así como la radicalidad de sus ataques contra la clase trabajadora a puesto a la política reformista de todos los signos ante una disyuntiva fundamental: combatir al régimen apoyándose en la clase trabajadora, desencadenando un proceso revolucionario con enormes posibilidades de vencer, o por el contrario, ser cómplices del sostenimiento del régimen, desorganizando a la clase trabajadora y aplicando su programa. La política reformista, en general, vacila entre estas dos perspectivas. Los dirigentes reformistas aunque intentan guardar un equilibrio terminan siendo fuertemente presionados, unos hacia la derecha por parte de la burguesía y otros hacia la izquierda por parte de los trabajadores.

En el caso del PRD, las tendencias abiertamente burguesas dominan la dirección del partido y estas se han ido radicalizado a tal grado que han pasado a confrontar y reprimir directamente a la clase trabajadora y a la juventud que lucha por sus derechos. Esta política ha llevado al PRD a romper de forma cada vez más desafiante con su propia base social. Para los reaccionarios que hoy dirigen al PRD lo único que importa es que el partido sea “la segunda fuerza electoral”, como resultó ser en 2012. Estos miserables pretenden que a pesar de sus continuas tradiciones históricas, la clase trabajadora les siga votando por el origen combativo del partido y por el hecho de que no hay otra opción representativa de la izquierda.

Aquellos elementos que eran parte del movimiento de AMLO, que ocupaban algún puesto de dirección en el PRD y que decidieron no salirse del partido para conformar Morena, se encuentran atrapados en las contradicciones de su propia política. Estos sectores han aceptado o han decidido no combatir con firmeza las posiciones más reaccionarias como las alianzas con el PAN, la participación en el Pacto por México, o la aprobación de las reformas de Peña Nieto, por ejemplo la educativa. Si bien estos sectores han expresado parcialmente su repudio a este tipo de acciones y han clamado por otro perfil político para el PRD, se encuentra lejos, muy lejos de comportarse como auténticos dirigentes de izquierda. Su visión no rebasa los cálculos electorales y burocráticos, su conexión con la lucha de clases es mínima o nula. Si algo les mantiene en el imaginario colectivo de las viejas generaciones de la izquierda es su pasado más que su presente. El hecho de que desde el punto de vista de la lógica parlamentaria sean el único sector susceptible de las presiones de la clase trabajadora les concede todavía una importancia relativa, por débil e insuficiente que sea, este es el vínculo que aún tienen con la clase trabajadora. Este sector fue el que no votó la Reforma Educativa contra la CNTE, estas corrientes han pedido tímidamente la salida del PRD del Pacto por México, estos elementos se presentan como amigos de Morena.

Morena tiene que pedir a estos “amigos” suyos al interior del PRD una auténtica guerra contra los “chuchos”, una auténtica rebelión contra la política reaccionaria de su dirección. Todo militante honesto y verdaderamente de izquierda dentro del PRD debe combatir decididamente la política de la actual dirección y adoptar sin regateo todo su apoyo a la CNTE, las policías comunitarias y toda genuina expresión de lucha. No bastan los “guiños” hacia la izquierda, no basta una amistad calculada hacia AMLO y Morena, es necesaria una actitud revolucionaria si es que se pretende restablecer al PRD como una genuina herramienta de lucha. Todo lo demás es demagogia, vil oportunismo.

La actitud de Morena frente al PRD

Una vez que AMLO planteo la necesidad de construir a Morena como un partido de izquierda al margen del PRD, implícitamente Morena aceptó el desafío de demostrar en los hechos y ante la clase trabajadora que era una organización superior al PRD; en combatividad, en su carácter democrático interno, en su programa y en sus tácticas de lucha. Inmediatamente después de que la dirección lanzara esa directriz, se presentaron acontecimientos que inmediatamente pusieron a prueba a Morena, tales como la aprobación de la Reforma a la Ley Federal del Trabajo, el surgimiento de las Policías Comunitarias y la aprobación de la Reforma Educativa. Un balance honesto nos obliga aceptar que Morena ha jugado un papel marginal en estas luchas. El PRD, por su parte, jugó un papel entre nulo, vacilante y hasta reaccionario. Ambos se quedaron cortos a la hora de agrupar a los sectores más combativos de la clase trabajadora, a pesar de ello la lucha de la CNTE y de las comunitarias, se desarrolló y sigue siendo un fenómeno político de primera importancia.

Morena ha retomado el camino de la actividad en las calles en defensa de Pemex, ello le sitúa ante la perspectiva histórica de consolidarse como la principal organización política de la clase trabajadora. Morena debe tener una actitud totalmente fraterna con todos aquellos trabajadores y campesinos de base que aún sientan simpatías por el PRD, el sectarismo de ninguna manera es una alternativa. Sin embargo, dadas las actuales circunstancias, el peligro principal no lo constituye el sectarismo sino el oportunismo encubierto y descarado de cientos de “políticos profesionales”, “amigos de Morena” e “intelectuales”, provenientes o no del PRD que intentarán de mil y un formas encaramarse en la dirección de la lucha para desviarla, tal cual ocurrió en 2006 y 2012. El verdadero peligro lo representa el hecho de supeditar una lucha consecuente en defensa del petróleo a las presiones de elementos vacilantes, confusos y oportunistas. Los marxistas que militamos en Morena decimos ¡Si a la unidad para organizar una huelga general en defensa de Pemex! ¡Si a la unidad de Morena con la CNTE, Policías Comunitarias, sindicatos y organizaciones campesinas de izquierda! ¡Ninguna confianza en los arribistas y oportunistas de “renombre” que no aportan nada sino confusión a nuestro movimiento! ¡Si a la unidad de Morena con las bases del PRD y todos aquellos dirigentes perredistas que organicen prácticamente la lucha por la huelga general! ¡Ninguna confianza en los “chuchos” y demás oportunistas declarados!

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